NEGAR ASISTENCIA SANITARIA A LOS INMIGRANTES PODRÍA PROVOCAR ENFERMEDADES A LOS PROPIOS ESPAÑOLES

Guillermo Morales--http://legalcity.es

 

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Todo el país, sobre todo la población inmigrante, ha seguido con extrema atención hoy la aprobación del RD16/2012 sobre las “medidas urgentes para garantizar la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud y mejorar la calidad y seguridad de sus prestaciones”.

Y muy probablemente pocos españoles se han puesto a pensar el grave riesgo que para la salud significa el hecho de que un inmigrante “sin papeles” o “con papeles” pero no asegurado, no pueda disponer de tarjeta sanitaria para acceder a los servicios públicos de salud; porque “como esto solo afecta a los inmigrantes sin papeles…”.

“Dejar sin acceso a la atención primaria y a los servicios especializados a los extranjeros irregulares retrotrae a la situación de 2000, es volver a los ochenta; es muy importante que reciban control de enfermedades infecciosas, que muchas son transmisibles”, asegura hoy a El Pais un médico español.
Entre estas enfermedades está la tuberculosis. “En Madrid, los inmigrantes son ya el 50% de los casos”, dice. “Y los esfuerzos para controlarla sufrirán un retroceso”.

Algo parecido sucede con el VIH. “Un 40% de los nuevos diagnósticos lo son”, añade el médico citado por el diario. El Colectivo de Gais, Lesbianas, Transexuales y Bisexuales de Madrid (Cogam), cree que con ello se les “está condenando a muerte”. “El número de personas inmigrantes atendidas en nuestros programas de salud supuso en 2011 un 31% en el programa de prueba rápida y un 81% en el programa de atención a trabajadores sexuales”, añade Cogam. Quedarse sin tarjeta les abocaría a una situación sin salida. Sin tarjeta, no podrá acceder a la medicación. Esta, en España, solo se da en hospitales. Y, si se vendiera, cuesta unos 7.000 euros al año. Demasiado para la mayoría.

“Dejar sin cobertura sanitaria a estas personas puede acarrear problemas de salud pública y aumentará la afluencia en urgencias, así que ese pretendido ahorro no va a ser tal”. “Esto atenta contra la salud pública de las personas y es muy peligroso. Va a surgir una asistencia sanitaria paralela, va a aumentar la automedicación y se van a enviar y traer medicamentos de otros países, dice, y con razón, Vladimir Pascual, presidente de la Asociación hispano-ecuatoriana Rumiñahui.

De tal manera que el “decretazo”, no se llame a engaño, podría solucionar un problema “económico” a muy corto plazo pero ¿y qué pasará mañana? ¿Si negamos la asistencia sanitaria a un inmigrante portador de una enfermedad de transmisión sexual como la sífilis, la blenorragia o el VIH o de otras enfermedades contagiosas como la tuberculosis o el mal de Chagas ¿estaremos de verdad condenando al inmigrante “sin papeles” o a toda la sociedad en general?

Creednos, es un análisis simple para lo que no hace falta ser ni médico ni mucho menos abogado.

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