OPINIÓN: Hablando de Inmigrantes.

Manuel Antonio Mejía

Manuel Antonio Mejía

 

Manuel Antonio Mejía.

Madrid, España.

Durante estos días hemos tenido bastante sobre el tema de las migraciones humanas y tanto ha dado para rato. Hemos vivido la situación de los miles de inmigrantes en Hungría, llegados desde distintos senderos de los mundos en guerra tales como Siria y los azotados por las guerras de los terroristas sin nombres con migraciones imparables a Grecia,     Alemania y otros países del hemisferio del universo de la Unión Europea.

Al otro lado, Don Donald John Trump (por quien gran cantidad de gente siente admiración y respeto, conocida su larga carrera y esfuerzo de camino a los innegables éxitos -esté usted de acuerdo o no- alcanzados) ha saltado a la palestra de los medios internacionales haciendo unas declaraciones muy desafortunadas; no propias de aquéllos que seguimos las enseñanzas de Andrew Carnegie, Joseph Philip o Stephen R. Covey, Josph Murphy… hablo de filósofos promotores de la filantropía y el atraccionismo del siglo XXI como estilos de vida; de esos por los que hemos encontrado una luz en los monumentales números de material existente pero casi invisibles a los ojos de la gran mayoría social de este planeta en el que nos ha tocado vivir juntos, compartir juntos y extender estas vivencias a  los angos disímiles bien conocidos   del       conocimiento, la confraternidad, hermandad y colaboración hoy vivida  entre   los  pueblos.

Pero miremos algunos ejemplos de personalidades que en la cumbre se han convertido, tras pasar por los momentos más rigurosos de asedio por su calidad de inmigrantes. Respire un poco. ¿Tiene café? Sírvase una taza? Descanse. Serénese. Dé a sus ojos la visión de ayer y de hoy hacia el futuro:

Familia Trump Mcleod: el origen de esta familia está en Escocia.
Escocia es, de las cuatro naciones del Reino Unido o Gran Bretaña, formada por Inglaterra, Gales e Irlanda del Norte, la más orientada a la margen septentrional. Por la parte, tanto paterna como materna, esta familia procedía de un pequeño poblado llamado Lewis, asentado en las zona exterior. Los abuelos tenían lejana ascendencia germana. Fred, que era el abuelo de Trump, emigró con su familia a EE.UU. donde se estableció y adquirió el derecho ciudadano y luego la nacionalidad estadounidense en el año 1932. Lo que significa que Donald Trump es un descendiente directo de abuelos y padres inmigrantes.

Otros grandes, son fruto del prodigio de las mentes más privilegiadas, y la extensión y diversificación de sus grandes conocimientos tienen como lexema original los procesos migratorios, lo que convierte en un error la percepción de poner a todos los que han optado por otros destinos en un mismo saco. Trump, que poco a poco va fortaleciendo su candidatura frente a Hillary Clinton, debería pensar en todo esto y lubricar sus estrategias políticas. Estados Unidos no es el país de ayer donde el mundo era o blanco o negro. El mundo es un espacio nuevo multicolor y potencializador de nuevas ideas, trayectorias y tecnologías. El acercamiento humano ha sufrido una `metamorfosis´ para bien de la compleja pluralidad del planeta azul. Veamos otras familias de reconocidos migrantes:

Familia Freud: A ella se debe la descendencia de la familia del famoso psicoanalista Sigmund Freud, cuyo padre tuvo tres esposas e hijos con todas, los cuales se convirtieron también en ejemplares hijos de las continuas migraciones, pero que dejaron -caso especial el de Sigmund Freud- un legado del conocimiento sin precedentes en la historia de la humanidad.

Albert Einstein: de familia judía. Nacido en Alemania; se nacionalizó como suizo y posteriormente como hijo de la bandera de los Estados Unidos.

Son estos, sólo, tres ejemplos de millones de casos. La tierra nos ha enseñado que nuestros antepasados nómadas sólo nos dieron una gran lección; casi lesión a las apetencias de aquéllos de mirar con ojos de soslayo inconsecuente a los que hemos tenido que salir de nuestras tierras a otras a trabajar honestamente. Aquellos antepasados no hicieron más que enseñarnos dejando en nuestras mentes el aviso de que sus primeros pasos, en contra de los que otros creen, serían el comienzo de un mundo abierto y globalizado; rico en etnias y sueños de vida, integración y solidaridad, filantropía y modos humanos. Porque «el ser humano, debido a las leyes siempre y sin infringir las leyes, es lo que quiere ser y está donde quiere estar». Sobran palabras.

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