
Persio Maldonado: la necesidad de un referente social en tiempos de incertidumbre
SANTO DOMINGO.- En la historia reciente de la República Dominicana, el liderazgo social ha encontrado figuras capaces de tender puentes, calmar tensiones y propiciar consensos en medio de las inevitables diferencias políticas, económicas y sociales. Nombres como el del recordado monseñor Agripino Núñez Collado emergen en la memoria nacional como símbolos de mediación y equilibrio, capaces de garantizar el diálogo en momentos críticos. Sin embargo, hoy nos enfrentamos a una realidad innegable: carecemos de una figura que, con autoridad moral y credibilidad pública, encarne ese papel de árbitro confiable y voz serena en medio del ruido.
Ante esa carencia, surge la necesidad de mirar hacia ciudadanos que, desde su trayectoria, aporten el respeto, la experiencia y el temple necesarios para ocupar un espacio de liderazgo social. Es en este contexto donde el nombre del periodista don Persio Maldonado Sánchez debe colocarse en la mesa de reflexión nacional.
Persio Maldonado no es simplemente un comunicador. Su hoja de vida recoge décadas de ejercicio periodístico responsable, con un compromiso inalterable hacia la verdad y la defensa del interés público. Como presidente de la Sociedad Dominicana de Diarios y como director de El Nuevo Diario, ha demostrado un carácter firme y, al mismo tiempo, la apertura al diálogo que requiere un mediador social. Su visión de país, más allá de las coyunturas partidarias, le otorga una credibilidad que trasciende las trincheras ideológicas.
En una sociedad fragmentada, donde los debates muchas veces se convierten en enfrentamientos estériles, urge un referente que inspire confianza y que pueda colocarse por encima de las pasiones del momento. Persio Maldonado representa la posibilidad de ese liderazgo equilibrado, capaz de escuchar con respeto, analizar con profundidad y ofrecer salidas constructivas.
El llamado, por tanto, es a que la República Dominicana —sus partidos políticos, sectores empresariales, organizaciones sociales, academia y ciudadanía en general— reflexione sobre la importancia de respaldar la emergencia de una figura que funja como mediador y representante social. No podemos resignarnos a vivir sin referentes de consenso. La ausencia de líderes morales y sociales aumenta el riesgo de que los conflictos se profundicen sin cauces efectivos para la solución pacífica.
Hoy el país necesita un rostro confiable, alguien que encarne la prudencia y la capacidad de concertación que hicieron grande a figuras como Agripino Núñez Collado en su momento. Persio Maldonado Sánchez reúne las condiciones para ser esa voz serena en tiempos de polarización y esa guía moral que convoque a la unidad por encima de los intereses particulares.
El pueblo dominicano tiene la palabra. Ojalá sepamos reconocer, en vida y a tiempo, el valor de quienes pueden asumir esa misión trascendente. Porque lo que está en juego no es una posición personal, sino la salud democrática, la convivencia pacífica y el futuro de nuestra nación.


