Piden eliminación Diputados de Ultramar por criticas a su rendimiento

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SANTO DOMINGO.– La función de los diputados de los dominicanos en el exterior quedó en entredicho tras las declaraciones de un senador que pide la eliminación de esas representaciones, porque, a su juicio, no arrojan los resultados esperados. Los aludidos respondieron de inmediato destacando la labor que dicen realizar en sus curules desde que tomaron posesión en agosto de 2012.

Pero la carpeta laboral de esos diputados archiva un listado de unas diez iniciativas de leyes en las que participaron de manera directa en los casi cuatro años de gestión, relacionadas con la comunidad que deben representar.

Contando las propuestas de resoluciones internas presentadas a la Cámara de Diputados (CD), tanto particulares como aquellas en las que se adhieren sus firmas, el trabajo pasa a un rango de entre 10 a 34 propuestas en total.

La curul de los diputados de los dominicanos en el exterior se creó mediante la Ley 136-11 de junio del 2011, que estableció tres circunscripciones electorales. La primera, con tres representaciones, la componen Montreal y Toronto, en Canadá; y New York, Massachusetts, Rhode Island, New Jersey, Pennsylvania, Washington DC y Connecticut, en Estados Unidos.

En la segunda circunscripción, con dos diputaciones, están Miami, en Estados Unidos; Curazao; Panamá; San Juan, Puerto Rico; San Martín y Caracas, Venezuela. La circunscripción tres tiene dos diputados y la componen Madrid y Barcelona, en España; Amsterdan, en Holanda; Milano en Italia, y Zurich, en Suiza.

En las elecciones congresuales de 2012, la diáspora dominicana eligió a sus primeros representantes, con unos 147 mil votos.

José Ernesto Morel y Rubén Darío Luna, del Partido Revolucionario Dominicano (PRD); y Alfredo Antonio Rodríguez Azcona, del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), resultaron electos por la circunscripción 1; Levis Suriel, del PLD, y Adelis de Jesús Olivares, del PRD, en la circunscripción 2; y Marcos Cross del PLD y Aurelio Mercedes, del PRD, en la 3.

Cada uno engrosa la nómina de la Cámara de Diputados con sueldos de RD$255,568, distribuidos en RD$175,474 base, RD$35,094 en gastos de representación y RD$45,000 en dieta. Además, por asistencia a las comisiones de trabajo, según se detalla en la nómina de la Cámara, los diputados pueden recibir al mes hasta RD$45,000. En total, los siete diputados de los dominicanos en el exterior se llevan de las cuentas del Estado RD$25,247,712 al año. Adicional, reciben el pago del boleto aéreo para los viajes a los países en los que fueron electos.

Tomando como referencia el último mes de junio, la asistencia a comisiones de los diputados de los dominicanos en el exterior fue de una para Rubén Darío Luna, ocho para Alfredo Rodríguez, nueve para Marcos Cross, 13 para Aurelio Mercedes, 13 para José Ernesto Morel, nueve para Adelis Olivares y 15 para Levis Suriel.

El año pasado, el reporte de asistencia fue de dos para Luna, 107 para Rodríguez, 110 para Cross, 122 para Mercedes, 133 para Morel, 86 para Olivares y 111 para Suriel.

De los proyectos presentados por los diputados de los dominicanos en el exterior, el que crea el Instituto de Bienestar Social del Dominicano en el Exterior (Inbidoex) es el más significativo, a juicio de Marcos Cross. “Es una ley que traerá tranquilidad y sosiego a los dominicanos que viven fuera”, dice.

La propuesta, aprobada por el pleno de los diputados, en dos lecturas consecutivas el mes pasado, busca respaldar a los dominicanos radicados en el exterior a través de programas e iniciativas sociales que permitan mejorar su calidad de vida y coordinar acciones con los organismos del Estado que aseguren su implementación. Cabe señalar que los criollos en el exterior cuentan con el Consejo Nacional para las Comunidades Dominicanas en el Exterior (Condex), creado en 2007 mediante Ley 01-08 como órgano encargado de “ejecutar un proceso participativo para la concertación de políticas, programas, proyectos y acciones que vinculen e integren la población emigrante nacional a la gestión del Estado”.

En el caso del Inbidoex funcionará como una organización autónoma, no lucrativa y con patrimonio propio. En su artículo 56, establece que el financiamiento saldrá del cobro de 0.5% del total de las remesas que se recibe República Dominicana, así como por asignaciones del Gobierno central y el cobro de un mínimo de US$5 por cada servicio consular que se ofrezca en el exterior.

Justo por el tema del impuesto, el activista político residente en Estados Unidos, Ramón Ceballos, se opone al proyecto de ley y pide, incluso, que se declaren personas no gratas a sus proponentes.

Ceballos, que también aspira a ser diputado de los dominicanos en el exterior por el Partido Revolucionario Moderno (PRM), considera que la ley afectará a personas de escasos recursos que envían dinero a sus familiares en el país.

Las remesas al año pasado alcanzaron US$4,571, según las cifras del Banco Central. Calculado por el 0.5%, equivale a US$22.8 millones que pasarían al Inbidoex, recursos que, según Ceballos, no se usarán en beneficio de los dominicanos del exterior, una comunidad que estima en unos dos millones de personas.

El dirigente que dice llevar casi 20 años trabajando con grupos comunitarios en los Estados Unidos, se queja de la desconexión de esos legisladores con la gente. “A esos diputados les pagan el boleto aéreo para que vengan una vez al mes, y cuando vienen es a visitar a sus familiares”, afirma. No obstante, se opone a que sean eliminados como planteó el senador peledeísta por la provincia San Cristóbal, Tommy Galán.

El senador considera que las iniciativas que pudieran impactar a los criollos del exterior existen antes de que esos diputados y que, por tanto, no era necesario establecerlos.

“A ese dominicano que vive allá hay que representarlo y exigir que se haga de una manera valiente y con mucho orgullo”, insiste el diputado Levis Suriel, para quien las declaraciones del senador evidencian un desconocimiento del trabajo que realizan.

José Morel, ahora miembro del PRM, lamenta que a Galán se le haya olvidado que vivió en Puerto Rico, y que no pueda reconocer el “gran” aporte que hacen los que viven fuera a la economía nacional.

Reconoce, sin embargo, que la representación tiene sus dificultades, pues ellos no pueden legislar fuera del territorio. Eso los lleva a estar presentes en el país.

En el caso de Morel, viaja una vez al mes, o cada mes y medio para visitar a sus representados, afirma.

Para escuchar sus demandas, que asegura se trata siempre de temas relacionados con mudanzas y vehículos, se auxilia de las organizaciones comunitarias y profesionales que agrupan a los dominicanos, con las que suele reunirse en sus viajes, afirma.

Fuente: DIARIO LIBRE

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