Pujols: un grande con los pies en la tierra

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Pesa 230 libras y mide 6’3″ pero para Albert Pujols su fortaleza más grande no está necesariamente en su físico.

 

«Este juego no es 100% físico, sino mental, tienes que tener la mente con más fortaleza que el cuerpo, porque lo que tú estás pensando, eso es lo que tu cuerpo va a hacer», dijo Pujols a ESPNDeportes.com.

Pujols aprendió desde pequeño a aprovechar las oportunidades cuando tocan a la puerta. Como tantos latinos, emigró de República Dominicana a los Estados Unidos muy joven y con la ilusión de ser alguien en la vida, aunque quizás ni él mismo imaginó hasta dónde llegaría.

Su futuro en ese momento era incierto pero el juego de pelota ya lo llevaba en la sangre, Albert creció viendo a su padre jugar como pitcher en una liga de softball, de ahí que su gusto se desarrolló desde jugar a pegarle a limones en vez de pelotas, y un cartón vacío de leche en vez de un guante, hasta ser uno de los jugadores más codiciados de las Grandes Ligas.

Su talento quedó en evidencia desde muy temprano en su carrera. Como jugador de preparatoria, lo caminaron en más de 50 ocasiones y entrenadores de otros equipos creían que por su físico, Albert era mayor de la edad permitida para jugar en esa categoría. Consiguió los números para ser elegido en dos ocasiones al juego estatal de estrellas en Missouri.

¿Cómo hubiera sido la historia reciente del juego de pelota sin incluir el nombre de Albert Pujols? Llegó el momento de echar una moneda al aire, las cosas no iban a ser tan sencillas como un «cara o escudo». Albert también tuvo la ilusión de estudiar ingeniería. Su familia lo apoyó en todo momento, pero él mismo recuerda: «mis padres siempre decían que me concentrara en los estudios, más que en la pelota… gracias a Dios y a mis habilidades es que pude llegar a las Grandes Ligas tan rápido y establecer los buenos números que he establecido hasta ahora mismo», dijo el dominicano.

A la hora de probarse frente a los scouts, hubo quiénes trajeron una nueva oleada de dudas, con el potencial frente a sus ojos, intentaron relegarlo. Tenían la intención de darle un puesto en un equipo profesional pero no pudieron visualizarlo como un gran pelotero. Un reconocido scout dudó de que Pujols pudiera ser un cuarto bate. «Con el trabajo fuerte y la dedicación a esas personas que no creen en uno, hay que llevarles la contraria y enseñarles que todo se puede», según recordó entre sonrisas el dos veces campeón de cuadrangulares de la Liga Nacional.

Y la vida volvió a girar.

Con un contrato de 240 millones de dólares y 10 años, el dominicano no despega los pies de la tierra y sigue convencido de que lo más importante no está dentro, sino fuera del diamante.

«Echar hacia adelante, ayudar a mi familia a echar hacia adelante, como pelotero o como ingeniero pero ayudarlos», dice con firmeza Pujols. Un objetivo muy claro y muy noble de aquel joven al salir de Dominicana. Pero ayudar se ha extendido más allá de su familia. Desde hace 8 años, junto a su esposa e hijos, inauguraron la Fundación Familia Pujols, que apoya a las personas con síndrome de Down y sus familias. También cada año envía a República Dominicana ayuda para personas de escasos recursos, con discapacidad o enfermedades, y así como él mismo asegura: «El propósito de esta vida, es ayudar a esos que necesitan ayuda».

«Todos los años quiero ganar, todos los años quiero ser el mejor que yo pueda ser», nos dice el apodado «La Máquina».

No es sólo esa «Máquina» de conectar jonrones, es «El Hombre» detrás de las estadísticas y trofeos. Es el «Gran Al» ejemplo de superación y ayuda dentro y fuera del terreno de juego, lo que hace a este pelotero, único en su clase.

 

amodom/ espndeportes.com
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