Reflexión al final de la Semana Santa

Reflexión al final de la Semana Santa

 

Por Olga Capellán.-

 

La Semana Santa, a pesar de que muchos ciudadanos la toman para disfrutar al máximo, en el mundo católico y otras religiones ha sido destinada a la reflexión, y no solo en el pensamiento religioso, sino también en otros aspectos, ya sean estos : políticos, comercial  y social, etc. etc.

En nuestro país la República Dominicana la gente la toma en su mayoría para irse de playa, los poderosos de la economía nacional  viajan al extranjero a darse la buena vida y los más humildes se quedan en sus hogares, no solo porque huyen  al agobio del bullicio, sino también por la falta de recursos que le permitan una movilidad hacia otros lugares y prefieren pasarlo en familia, como en realidad debería ser.

En República Dominicana, solo para este domingo de asueto ya se ha anunciado la muerte de unas 24 personas por diferentes motivos, entre ellos accidentes de tránsito, ahogamientos, de mano de la Policía Nacional y otros motivos, no apropiados para la época.

Actualmente el mundo está lleno de odio, todo esto en  gran parte por el control del poder, en los países donde predominan otras religiones fuera de la católica, apostólica y romana, se encuentran enfrascadas en guerra civiles y otras revueltas que impiden la tranquilidad ciudadana, y es que los intereses que predominan en tales regiones son grandes, como grandes son también las diferencias entre las religiones que cada día acaban con vidas de los humanos y otros seres vivientes.

En algunos países productores de petróleo o del oro negro, como suelen llamarle, a pesar de la gran riqueza que esto produce, los pueblos en sí son demasiados pobres, porque la riqueza de los mismos no es distribuida con equidad y sobre todo en aquellas naciones con altas cifras de analfabetismo, siendo las más frecuentes en África, Asia y Latinoamérica.

El mejor ejemplo lo es Guinea Ecuatorial, que a pesar de ser el tercer país mayor productor de petróleo en el continente africano, es una de las naciones más pobres de la región subsahariana, ya que toda la riqueza queda en las manos del presidente Theodor Obiang.

La iglesia católica hace un  llamado más que a la reflexión, al perdón, mientras que muchos de los ortodoxos del Este y los musulmanes del Norte de África, Medio Oriente y Malaysia prefieren empuñar las armas para luchar por lo que ellos llaman  su causa y la defensa del Corán, donde cometen grandes barbaries en nombre de la religión, aunque no justificada pero temida por la mayoría.

Algunos pueblos de aquellos que se encuentran azotados por el narcotráfico sufren también las consecuencias de la maldad y la ambición, situación que ha sido imposible de impedir ni siquiera en las grandes naciones, solo en países como Holanda donde la droga se comercializa libremente, no existe la rivalidad por la comercialización del producto, y ya es mucho por decir.

Hay que tomar en cuenta que la falta de alfabetización de los pueblos es la mayor causante de los conflictos sociales y del poco desarrollo económico existente de los mismos, en la República Dominicana a pesar de la tan cantaleteada alfabetización con diversos programas, entre ellos Quisqueya aprende contigo, sigue teniendo una alta tasa de personas iletradas y aunque no es productor petrolero, como dije antes, la pobreza abarrota a gran parte de la población, capítulos que el gobierno central está obligado a combatir, al igual que la corrupción tanto gubernamental, así como en el sector privado.

Cuando se erradiquen todos estos males y los pobres tengamos otro estilo de vida, entonces  podremos decir: hemos llegado a la meta, sin importar en cuál rincón de la tierra nos encontremos.

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