¿Seguir o marcharse? Del Bosque decidirá el futuro

¿Seguir o marcharse? Del Bosque decidirá el futuro

2014_6_18_IISbKP2sG7otITUEDpIzn1El seleccionador renovó en noviembre hasta la Eurocopa de 2016, pero avisó de que tomaría una decisión sobre su continuidad si no estaba cómodo tras el Mundial. Villar quiere que siga.

 

Madrid.- En una institución tan inmóvil como la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), el seleccionador Vicente del Bosque será el que decida su propio futuro tras ladebacle en el Mundial de Brasil. La eliminación a manos de Chile después de dos partidos con siete goles en contra y sólo uno a favor trajo una secuencia lógica en el mundo del fútbol: decepción, críticas y especulación sobre el futuro el seleccionador. Lejos de pedir paciencia, Del Bosque alimentó los rumores sobre su continuidad. «Hay tiempo para buscar lo mejor para el fútbol español, y eso me incluye», dijo Del Bosque tras el 2-0 ante Chile en el estadio Maracaná. El técnico firmó en noviembre la renovación de su contrato hasta la Eurocopa 2016. Pero ya entonces avisó: «Si al final del Mundial no nos sentimos cómodos y supone un trastorno para la Federación, no será un problema difícil de resolver».

La historia de la Federación Española durante los últimos 28 años, el tiempo que lleva Ángel Villar como presidente, denota un claro inmovilismo en la toma de decisiones respecto a los seleccionadores. El cambio de técnico siempre llegó por una renuncia personal de éste, nunca por una destitución, una palabra que a Villar le provoca alergia. Luis Suárez se marchó en 1991 y los siguientes seleccionadores también abandonaron su cargo por decisión propia: Vicente Miera (1992),Javier Clemente (1998), José Antonio Camacho(2002), Iñaki Sáez (2004) y Luis Aragonés (2008). Los casos de Clemente y Sáez fueron singulares. Ambos manifestaron su decisión de seguir tras sumar sendos fracasos -Clemente en el Mundial de 1998 y Sáez en la Eurocopa de 2004-, pero crítica e impopularidad les forzaron a renunciar, aunque fuera en contra de sus deseos.

También fue particular el caso de Aragonés. Tras fracasar en el Mundial de 2006, rectificó su pretensión inicial de marcharse y continuó los dos años más pactados con la Federación, que siempre lo respaldó por encima de las críticas. Su tozudez tuvo una recompensa: la conquista de la Eurocopa de 2008 y el comienzo de la época más gloriosa de la selección española. En todos lo casos, la Federación dejó cualquier decisión en manos del seleccionador y nada hace indicar que la inercia cambiará con Del Bosque, el entrenador que guió a España al su único título Mundial-. Además, la Federación quiere que siga.

 

diariodesevilla.es

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