Servicio doméstico: nuevos avances en el reconocimiento laboral

Fuente: http://www.toumai.es/

 

 

A partir de 2012 los trabajadores de este sector comenzarán su integración al Régimen General de la Seguridad Social. Un cambio que representa un avance porque, entre otras cosas, mejora la paga por enfermedad, reconoce la cotización desde la primera hora de actividad y obliga a cada empleador a hacer un contrato y darle de alta por el número de horas trabajadas en su casa.

La ecuatoriana Nancy comenzó a trabajar como empleada del hogar un año después de haber dejado su país, en diciembre de 2002. Aunque no tenía papeles comenzó a acudir a varias casas hasta que a los dos años obtuvo la autorización al presentar un contrato por horas discontinuas. Tenía poco trabajo pero decidió pagarse la cotización a la Seguridad Social: “Creía que me beneficiaría a futuro, pagué año y medio pero no daba más, no pude conseguir más horas por la crisis y era un gran esfuerzo. Pensaba que pronto nosotras tendríamos derecho a paro pero no ha sido así, he oído que hay una nueva ley pero no sé si ya lo autorizaron”.

Se refiere a la reforma aprobada en junio por el Congreso que incorpora a los empleados del hogar al Régimen General de la Seguridad Social y que, se supone, les equipara al resto de trabajadores. La modificación entrará en vigor a partir del 1 de enero de 2012 y contempla un conjunto de beneficios y compromisos para ambas partes.

Entre ellas, se obliga al empleador a contratar por escrito al trabajador y a darle de alta en la Seguridad Social, cotizando desde la primera hora (ahora el contrato se hace verbal o redactado; el empleador debe pagar la cotización si se supera 20 horas semanales; o lo puede hacer el trabajador si suma más de 72 horas en varios hogares). Además aumenta de 10 a 12 horas el descanso entre dos jornadas consecutivas; establece dos pagas extraordinarias al año no inferior al Salario Mínimo Interprofesional y una paga por incapacidad temporal desde el 4º día en vez de los actuales 29º (los primeros cinco los cubrirá el empleador y a partir del 9º la Seguridad Social).

Desde las asociaciones se reconoce que es un avance, pero apuntan que esta modificación debería estar acompañada por otras en materia de relaciones laborales, como el desempleo, que aún no ha sido equiparado al resto de los trabajadores. “Era una prioridad porque llevamos tiempo en esta situación y no sólo desde que llegamos las inmigrantes, esto se habla en España desde hace muchos años”, lamenta Nancy.

Una pena que comparten los 298.477 empleados del hogar, la mayoría mujeres, que en julio cotizaron a la Seguridad Social. El 90% de ellas son de origen extranjero, principalmente de Bolivia, Ecuador, Colombia, Paraguay, Rumania y Marruecos. A esos afiliados se suman las 400.000 personas que se estima trabajan en la economía sumergida por no tener papeles, o las que lo hacen legalmente pero no tienen obligación de cotizar, según la normativa actual (al no superar las 80 horas).

EVALUACIÓN.- La reforma deja un sabor agridulce en un sector que lleva 25 años reivindicando sus derechos. “Es verdad que muchas cosas han llegado, como la baja por enfermedad, pero quedan muchos flecos fuera, como las horas de presencia y el derecho a paro. Además, entramos en un apartado especial dentro del régimen general, allí está la trampilla”, afirma la vicepresidenta del Servicio Doméstico Activo (Sedoac), Beatriz Vahos. También rechaza que, aunque los cambios entrarán en vigor en 2012, deben esperar ocho años para aplicar íntegramente las ventajas obtenidas.

La integración al Régimen General reconoce derechos a la protección social pero implica obligaciones de cotizar al empleador y al trabajador. La cotización se realizará de forma progresiva hasta el 2019

La secretaria para la Igualdad de UGT, Almudena Fontecha, explica que es un proceso que no se puede hacer de un día para otro: “La integración reconoce derechos a la protección social pero también obligaciones de cotizar, tanto empleador como trabajador, y no puedes pasar de cotizar 0 a 100%”. Por eso, cada año aumentará el porcentaje hasta llegar a las mismas condiciones que el resto de trabajadores. Se eliminará la actual base y cuota fija de cotización y se establecen 15 tramos. “Se pagará por las horas que se trabaje y será más realista”, afirma la abogada de la Federación de Mujeres Progresistas, Rosa Durango.

Añade que otra diferencia es que el alta deberá hacerla el empleador de forma inmediata si es un nuevo contrato en 2012 o, si es anterior, en un plazo de seis meses. Para hacerlo deberá darse de alta en el registro de Empresarios y presentar afiliación, alta y contrato de la empleada. “Si se niega a hacerlo, entiendo que ocurrirá como en el régimen general, por inspección de trabajo, pero también queda por ver cómo se articulará la normativa”, aclara Durango.

Si fuera el caso, la trabajadora podría denunciar al empleador pero surge un problema, si no tiene un contrato es difícil comprobar la relación porque la actividad se realiza en el ámbito familiar que forma parte de la intimidad y está protegida constitucionalmente. “Me da risa que digan que habrá inspecciones o es que gracias a la economía sumergida que van a sacar se atreverán a entrar a casa. Además, la relación es muy particular de tú a tú y no sé si una trabajadora se atreverá. No es lo mismo denunciar a una empresa que a un empleador”, dice Sedoac, que espera conocer cómo será la normativa de esta reforma.

La UGT añade que el Gobierno se comprometió aprobar la reforma en materia de relaciones laborales en un plazo de seis meses: “Tiene que lograr una propuesta para el tema del desempleo, que también habrá que cotizar, y estudiar cómo hacemos posible que la inspección laboral pueda garantizar las condiciones de trabajo de estas empleadas”.

SIN PAPELES.-S La integración sólo beneficiará a las empleadas españolas, comunitarias o extracomunitarias en situación legal. “Con ésto no vamos a resolver a los que no tengan autorización porque eso depende de Extranjería”, aclara UGT.

Por eso las asociaciones reclaman un cruce entre las normativas. “El panorama para ellas va de oscuro a negro porque, entre otras cosas, Ley de Extranjería va por un lado y la de empleo de hogar por otro. Sí, puedes presentar el contrato como mil requisitos pero igual están denegando los papeles”, cuestiona Vahos.

Y es que el nuevo Reglamento de Extranjería reconoce la posibilidad de presentar varios contratos dentro de una misma actividad, algo que beneficia a varios sectores, incluyendo al empleo del hogar. “Puedes presentar dos contratos siempre que sumen 40 horas semanales y los dos empleadores cumplan los requisitos exigidos de patrimonio”, explica María Segurado, del equipo de inmigración y empleo de Cáritas.

Esta organización también advierte que el mayor control que establece la integración sobre los empleadores podría dificultar las opciones de regularización porque se necesitará tantos contratos y altas como casas trabaje. ”Si tienes diez empleadores tendrás que perseguirlos para que te hagan la oferta y una vez evaluada, aprobada en Inmigración y tengas la autorización, cada uno debe darte efectivamente de alta porque si no la autorización de extranjería no entra en vigor”, explica Segurado.

Una complejidad que, añade, dificultará la posibilidad de arraigo laboral y también podría perjudicar las renovaciones el próximo año: “Se complejiza bastante el tema. Antes para renovar cotizabas y sólo tenías que presentar una declaración de cada empleador; ahora dependes de él. Si las cosas fueran más fáciles y rápidas, sería más ordenado. Hay que ver esto aplicado a la realidad”, cuenta la representante de Cáritas.

Pero el sindicato cree que sí existe un aspecto positivo. Muchos inmigrantes que trabajaban en este sector y no tenían obligación de cotizar, no podían demostrar que había utilizado la tarjeta inicial para emplearse legalmente. Ellos formarían parte de las 400.000 personas que, según la Encuesta de Población Activa, aseguran trabajar en el sector pero no cotizan a la Seguridad Social. “Una parte puede ser economía sumergida, no tienen permiso, pero otra puede ser economía informal, no ilegal, de los que no superaban las horas exigidas en la normativa actual”, explica UGT

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