SI NO ES JUAN, ES JUANA

SI NO ES JUAN, ES JUANA

Miuris (Nurys) Rivas

Dominicana residente en España

 

Tendremos que emplearnos muy a fondo si queremos que este país no caiga en un estado de abatimiento del que le será difícil levantarse.

Parece que quienes tendrían que velar para que las cosas caminen como debe ser, padecen de una ceguera que les impide ver la carrera derrotista que llevamos.

Si no es Juan es Juana, que si los medicamentos, la canasta familiar,  todo parece elevarse haciéndose inalcanzables para muchas familias.

Los plátanos, un alimento casi indispensable en la dieta dominicana, han pasado a ser un elemento de lujo, nunca antes en el país un plátano se había vendido por 25 pesos.

Ante la carestía del plátano, el Ministro de Agricultura recomienda comprar papas, tubérculo del que según su propio decir, hay actualmente una buena producción: “Compren papas que está a ocho pesos la libra”, difícil calificar estas palabras del funcionario, si las dijo como broma las juzgaremos como parte de la picardía criolla que nos caracteriza, de lo contrario, parece más burla que realidad, por Dios Ministro, donde queda su sensibilidad humana, indudablemente usted podrá comprar plátanos y papas a cualquier precio, no así la mayoría de los dominicanos.

A estas miserias cotidianas hay que sumar cosas más terribles, como la epidemia de suicidios desatada en diversos lugares, estamos verdaderamente preocupados de tanta noticia violenta, urge hacer algo, crear un comité de profesionales capacitados que trabajen en esto, pero no una comisión fantasma que solo figure en el papel y se guarde, los casos sucedidos merecen un estudio concienzudo de la situación.

Por otro lado están las denuncias de corrupción de funcionarios públicos, diplomáticos, mafias infiltradas en la Policía, etcétera. Las múltiples quejas sobre la justicia, sobre su ineficacia en la condena de hechos merecedores de todo el peso de la ley, mientras a delitos menores cometidos por hijos de machepa, se les da condenas ejemplares.

El tráfico de droga, los accidentes de tránsito, inseguridad para desplazarse en cualquier ciudad, una violencia que nos estremece en todas sus manifestaciones, sin que se vea una respuesta contundente a poner un límite a tanto desastre.

Nada de esto lo inventamos, las evidencias se exponen a diario en la prensa nacional, se discuten en las esquinas, se habla por doquier.

No es asunto para que entre unos y otros se acusen tirándose el paquete, se necesita poner la mejor voluntad para analizar el porqué de esta cadena de eventos  que envuelven suicidios de jóvenes y adultos que involucró hace pocos días a un ingeniero que trabajaba en la Oficina de Ingenieros Supervisores de Obras del Estado (Oisoe), tras cuya muerte se ha desatado una serie de comentarios sin que se haya aclarado nada.

No debemos permanecer sordos y mudos ante la problemática actual, el país merece mejor suerte.

 

Facebook Comments