Sueños, electromagnetismo cerebral y farsa.

Por: R. Osiris de León.
osirisdeleon@gmail.com

Desde la antigüedad, los sueños, las profecías, la percepción extrasensorial y las adivinanzas baratas se han confundido en un complejo coctel que siempre deja más dudas que creencias.

La Biblia nos dice, en el Capítulo 41 del libro del Génesis, que el joven hebreo José interpretó correctamente los sueños del Faraón de Egipto, el cual había soñado con siete vacas gordas que salían del río Nilo y siete vacas flacas que devoraban las siete vacas gordas, y a continuación soñaba con siete hermosas espigas que eran devoradas por siete espigas marchitas.

Para José, aquellos sueños del Faraón representaban siete años de abundancia de lluvias y alimentos y luego siete años de sequía y hambre para la población, lo que podía ser resuelto guardando la mitad
del trigo producido en los siete años de abundancia para racionarlo en los siete años de sequía y escasez. Un sueño correcto, una interpretación correcta y una solución correcta.

Esta historia bíblica nos confirma que desde nuestros orígenes los seres humanos hemos tenido sueños que nos han preocupado y hemos tenido cerebros capaces de interpretar correctamente los sueños que son advertencias, aunque hay otros aparentes sueños que no son advertencias, sino reflejos electromagnéticos de hechos ya ocurridos y que no podemos cambiar.

Recientemente, Freddy Aguasvivas, al narrar frente a nosotros, en la emisora Zeta 101, el crimen cometido contra el brillante, joven, ingeniero, y revolucionario, Amín Abel Hasbún, recordaba que la
madrugada final Amín despertó antes del amanecer y dijo a su esposa: «me van a matar, porque acabo de soñar que estaba en un funeral en la Universidad Autónoma, y cuando me acerqué al ataúd vi que era yo quien estaba muerto», momentos después, justo al amanecer, llegaron sus ejecutores y le dieron muerte.

Amín no tuvo un simple sueño, sino que al estar profundamente dormido su cerebro emitía ondas electromagnéticas Delta, con frecuencia inferior a 3 Hertz, lo que le permitía un sueño lúcido durante el cual su cerebro era capaz de recibir y descodificar el reflejo directo de eventos que estaban ocurriendo en un vagón temporal que iba adelantado en el tiempo en relación al vagón temporal en el cual Amín se
desplazaba en ese momento del tiempo.

Lo que aparentaba un sueño, no era un sueño, sino un reflejo electromagnético de un hecho ya ocurrido, y por una paradoja física de tiempo y espacio, Amín creyó soñar lo que ya era un hecho real, y así pudo asistir a su propio funeral, sin poderlo evitar.

Esos casos reales se repiten con cierta frecuencia fruto de la capacidad del cerebro humano de emitir y recibir ondas electromagnéticas que se montan sobre las ondas electromagnéticas generadas por el campo magnético natural de la tierra y así pueden llegar hasta la ionósfera, donde rebotan y viajan a través de los confines del universo para ser recibidas por otros cerebros sincronizados en la misma frecuencia, o para volver al mismo cerebro emisor y ver lo que está ocurriendo en otro lugar del planeta.

En Alemania, una madre soñó que ese día su hijo había muerto en un accidente, y como ese día tenía en programa viajar a la ciudad para las compras habituales, decidió prestar atención al sueño y dejar a su
hijo protegido en el interior de la casa, para librarlo de cualquier accidente, pero mientras la madre viajaba de compras un avión ruso de combate se quedó sin combustible durante su vuelo sobre Alemania y se
estrelló contra la casa matando al joven y confirmando el sueño de la madre del joven.

En realidad la madre no había tenido un sueño, sinó un reflejo electromagnético de un evento ya ocurrido en un segmento adelantado del tiempo y que había sido claramente descodificado por su cerebro mientras ella dormía profundamente, y aunque ella intentó proteger a su hijo, el hecho ya había ocurrido y era imposible anularlo. La ecuación del tiempo todavía no es bien entendida por la mente humana.

Michel de Nostradamus escribió todas sus profecías al despertar de sueños profundos en los que había visto hechos que interpretaba claramente, pero las restricciones de una época de inquisición le
obligaban a escribir sus profecías en cuartetas que ningún ciudadano de esa época podía interpretar como profecías, pero transcurrido el tiempo sus profecías se han cumplido y han generado preguntas sobre si
Nostradamus tuvo visiones adelantadas al tiempo, o si fueron hechos ocurridos en su momento y luego repetidos en un elipsoide del tiempo.

Pero esas realidades del electromagnetismo cerebral de baja frecuencia han sido aprovechadas durante siglos por muchos farsantes que se presentan como adivinos, profetas, visionarios y soñadores, los que
siempre intentan aterrorizar a la sociedad con falsos sueños que presagian episodios apocalípticos.

Recordemos que en este año 2011 el denominado maestro Wang, de Taiwan, dijo haber soñado con un terremoto de magnitud 14 (?), el cual generaría un maremoto con olas de 170 metros de altura (?), que destruiría, en fecha 11 de mayo de este año 2011, la torre más alta de Taiwán y el palacio de gobierno; mientras en Roma, los seguidores de Rafael Bendandi decían que el mismo día 11 de mayo de 2011 Roma sería destruida por un gran terremoto. La prensa nos consultó sobre esos vaticinios fatalistas y dijimos que los terremotos no obedecen a falsas profecías. La fecha llegó y nada pasó, tal y como respondimos.

En California, el predicador Harold Camping dijo haber soñado que el 21 de mayo de este año 2011 ocurriría un gran terremoto que destruiría el mundo, y mucha gente le creyó, entregó sus bienes a la iglesia, y viajó hasta California para esperar allí el fin del mundo, y al ser consultados por medios de comunicación advertimos que se trataba de otra farsa similar a la del maestro Wang, y que no había nada que temer. La fecha llegó y nada pasó, tal y como respondimos.

En la Rep. Dominicana hemos tenido personas que supuestamente han entrado en «trance» para soñar con los detalles del fin del mundo, y al despertar siempre han dicho que soñaron que un gran terremoto
produciría un maremoto que destruiría el mundo, y algunos medios de comunicación han importantizado el pronóstico, por si acaso, olvidando que la línea divisoria entre la descodificación de las ondas
electromagnéticas cerebrales de baja frecuencia y las farsas de supuestos soñadores, es tan fina que la mayoría de gente se queda en la duda, también por si acaso.

Debemos aprender a distinguir entre ciencia electromagnética cerebral y ciencia ficción, a distinguir entre sueños asociados a reflejos electromagnéticos de bajas frecuencias y farsas cimentadas en trances
ridículos, a distinguir entre terremotos generados por fuerzas tectónicas naturales y terremotos imaginarios generados por mentes enfermas, a distinguir entre el fin de una vida humana relativamente
corta y el siempre anunciado fin de un mundo que ya tiene 4,567 millones de años y que en lo adelante ha de mantenerse por un período de tiempo superior al que hasta ahora ha vivido.

Muchos esperan que el 21 de diciembre de 2012 se cumpla una supuesta profecía Maya que anuncia el fin del mundo, pero al llegar esa fecha la población no se encontrará con el fin del mundo, sino con el fin de
una farsa tintada de profecía, porque mientras haya gente que crea en fantasías, habrá gente predicando falsas profecías.

Facebook Comments