Trump es peor como Presidente

Por: LUIS M. RODRIGUEZ

 

A menos de 2 semanas de jurar como presidente de EE.UU., Donald Trump demuestra con sus acciones ser peor como presidente que lo que pudo haber sido como candidato.
Con sus órdenes ejecutivas y con la designación de un gabinete ministerial integrado mayormente por hombres blancos, millonarios y ubicados en la extrema derecha, Trump se ha convertido en un peligro para las libertades públicas, los derechos humanos y derechos democráticos alcanzados por el pueblo estadounidense en largos y dolorosos procesos de luchas, en los cuales los inmigrantes se destacaron.
Su frontal ataque contra ciudadanos que profesan el Islam es una fragante violación a la Constitución que juró respetar y hacer cumplir, además de un acto consciente de discriminación por creencia religiosa y el origen nacional de los afectados.
Actuar así es criminalizar una religión y perseguir a quienes las profesen.
A estos se suma su aborrecible discurso hacia los inmigrantes mexicanos, discurso en que se  sostiene su anacrónica decisión de construir un muro de concreto a lo largo de los 3,144 kilómetros que tiene la frontera que divide a México y EE.UU. De acuerdo a un estudio citado por el diario USA Today, los costos finales del muro estarían entre 15 a 25 mil millones de dólares que al final ha de pagar el contribuyente estadounidense.
Cónsono a su discurso de odio y discriminación hacia los inmigrantes, el nuevo inquilino de la Casa Blanca se afana en imponer un Fiscal General que como Jeff Sessions considera a los inmigrantes dominicanos como seres inútiles que nada positivo tienen que aportar a Estados Unidos. Al senador Sessions se le conoce como una de las voces más duras en contra de una justa reforma migratoria, así como por haber estado asociado al Ku Klux Klan y haber perseguido a defensores de los derechos humanos de la comunidad afroamericana durante el tiempo en que fue fiscal en Alabama.
Al endurecer, la nueva administración, la política pública hacia las y los inmigrantes y al contar su partido con el control de las dos cámaras del Congreso, asistiremos en lo inmediato a un incremento en las redadas y deportaciones masivas, en el de por si elevado número de familias separadas y en restricciones migratorias que también afectaran la vida de los inmigrantes que residen legalmente en este país o pretenden venir.
Aun siendo los/as inmigrantes el centro inmediato de ataque de la impopular política “trumpniana”, de ésta no escapan las mujeres, los/as trabajadores, los/as jóvenes, los/as defensores de las minorías y de los derechos humanos, como tampoco países tradicionalmente aliados de los EE.UU.
De ahí que la resistencia que se siente dentro y fuera de esta nación sea tan vasta como vastos los sectores afectados y bajo ataque.
La resistencia masiva es tanto el camino a seguir como el elemento positivo que ha surgido en medio del caos, el miedo, la incertidumbre y el dolor que en tan poco tiempo ha provocado la actual administración.

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