Un nuevo movimiento médico

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Por: DOMINGO PEÑA NINA

 

Hasta ahora, las agrupaciones de médicos pensionados y jubilados han existido solo de nombre. Los médicos acostumbraban a retirarse de los hospitales siendo ya viejos y con pocas fuerzas físicas, para arrumbarse en sus casas en una cama o una mecedora. De manera que un médico jubilado da más bien la idea de una pieza de museo.

Con los recientes decretos presidenciales se han enviado al retiro médicos relativamente jóvenes y con todos sus bríos, muchos de los cuales han sido destacados dirigentes en los diferentes movimientos gremiales, como son los doctores Maritza Rodríguez, Alma Bobadilla, Acasia Mercedes, Sandoval, sin que falten algunos que han ocupado posiciones importantes dentro del gremio, como los pasados presidentes Víctor Díaz Alba, Eusebio Garrido.y Fidel Mejía.

La llegada de estos destacados dirigentes del gremio médico a las asociaciones de médicos jubilados y pensionados inyectará bríos insospechados a estas agrupaciones y, sin duda, hará de ellas instituciones de vanguardia que se harán sentir en la sociedad y habrá que comenzar a tomar en cuenta.

Si ahora se preguntara a cualquier médico empleado del Instituto Dominicano de Seguros Sociales sobre quién dirige la Asociación de Médicos Jubilados y Pensionados de esa institución muy pocos responderían con acierto. La gran mayoría, por no decir que la casi totalidad no tienen la menor idea de quiénes son los dirigentes que ocupan esas posiciones. Igual sucede entre los médicos empleados del Ministerio de Salud Pública.

Pero en lo adelante, no será igual. Bastará la celebración de nuevas elecciones para que las posiciones sean ocupadas por dirigentes aguerridos de los que deseándolo o no han sido favorecidos por los decretos presidenciales de jubilación que envían al retiro, de golpe, alrededor de 1,800 médicos.

Y no me refiero a un futuro lejano. Estas agrupaciones de jubilados y pensionados es posible que se dejen sentir muy pronto, incluso antes de que concluya el presente año. Bastará con que se concretice un aumento salarial para la clase médica como se espera que suceda en breve y en el mismo no se incluya a los jubilados y pensionados.

De inmediato surgirán las protestas, y esta vez participarán en ellas destacados médicos de todas las especialidades clínicas y quirúrgicas, y maestros de la medicina de muchas generaciones, que con su pelo encanecido y caminar despacio darán a las protestas una gran fuerza moral que estremecerá las conciencias de los ciudadanos dominicanos y repercutirá mucho más allá de nuestras fronteras.

Estamos frente al umbral de experiencias nunca vistas en nuestro país en la esfera médica que, quiérase o no, transformarán los criterios hasta ahora mantenidos sobre los movimientos médicos y sus dirigentes. ¿Cómo acusar de vagos, cabezas calientes o inconformes a médicos que dedicaron 40 o más años a servir a la clase empobrecida en un hospital público y, ahora, afectados por el peso de los años exijan que se les permita vivir dignamente los años que les queden de vida?

Habrá que esperar para ver si esos médicos viejos o no tanto, desde su retiro, tendrán más peso y credibilidad que los jóvenes activos que dirijan el Colegio Médico.

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