Una injusta campaña anti-RD

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Esas expresiones de «solidaridad» con Haití no son fortuitas. Son cabildeadas por grupos prohaitianos que operan diversas oenegés en varias partes del mundo.


César Medina
Especial para Listín Diario

Madrid.- Paseando su pobreza lastimera y sin dejar de plañir por medio mundo exhibiendo su fatalidad histórica, Haití vuelve a hacerse víctima de los dominicanos presentando a sus exiliados económicos como “apestosos en su propia tierra” para encontrar en la diplomacia internacional un respaldo que no le otorgan la Constitución y las leyes, ni las suyas ni las nuestras.

Su lobby diplomático, sumado a una parafernalia mediática controlada por oenegés con afinidad de causa y a la pasividad estratégica dominicana, ha encontrado terreno fértil en segmentos importantes de la opinión pública internacional.

Primero se agenciaron la solidaridad de Amnistía Internacional, del Centro Kennedy, de la Unicef, del Acnur y del resto de sus socios que no han movido un dedo nunca para sacarla de su miseria.

Luego cabildearon el apoyo, hasta lograrlo en contra de República Dominicana, de los países anglófonos del Caribe agrupados en el Caricom.

Más adelante intentaron llamar la atención en la Cumbre Iberoamericana de Panamá, en presencia de Danilo Medina, pero fracasaron porque se opusieron varios cancilleres; quisieron hacer lo propio en la Asamblea Anual de la Coppal en San Salvador con una moción de censura alentada por Hatuey De Camps…

Y ahora tocan puerta por puerta a los grandes de Europa, de África, de Asia, Rusia, Estados unidos, Canadá… Quieren echarle el mundo en contra a la República Dominicana. Paralelamente soltaron su artillería mediática, las oenegés asociadas, la sociedad civil con acceso a los grupos de dominio de los medios de comunicación europeos, las principales editoras, las grandes cadenas de televisión…

Todos a coro: “El pobre Haití… el más necesitado del hemisferio. Sometido ahora al nuevo apartheid del Caribe, con toda su miseria, con su invalidez humana, sin haber podido aún reponerse del terremoto, con veintenas de miles de damnificados en las calles…”

¡… Y el vecino rico dándole con la punta del pie… Esclavizando al pobre negro en pleno siglo XXI!

Esa es la versión que se está vendiendo por todo el mundo. Y la que ya se están comprando organismos, gobiernos, personalidades de poder y entidades influyentes… La que quieren creer aquellos que llevan años tratando de buscarle una salida definitiva al problema haitiano a través de República Dominicana.

Durante la semana que acaba de finalizar las embajadas y oficinas consulares dominicanas en muchas ciudades del mundo fueron desbordadas con protestas, piquetes y demostraciones inamistosas de organizaciones que dicen defender los derechos humanos, en solidaridad con Haití.

Las instrucciones impartidas por la Cancillería dominicana es que las delegaciones de cualquier naturaleza que deseen entregar pacíficamente documentos de protesta y de adhesiones en sus oficinas diplomáticas o consulares, sean recibidas con la mayor cortesía. Y así ha ocurrido.

Esas expresiones de “solidaridad” con Haití no han sido fortuitas ni han llegado por generación espontánea. Han sido cabildeadas por grupos prohaitianos que operan diversas oenegés en varias partes del mundo. En Europa, por ejemplo, las protestas contienen casi el mismo texto, y muchas de ellas varían sólo en la traducción literal de un idioma a otro.

Se han dado casos incluso de que las mismas personas llevan el mismo mensaje, con similar texto y cambiando sólo el timbre del papel, en nombre de varias instituciones u organismos no gubernamentales o de la sociedad civil, como prefieren identificarse.

El lobby haitiano…

El lobby de Haití ha tenido poco disimulo. Su canciller, Pierre Richard Casimir, va de un lado para otro procurando sumar a su causa a países amigos y organismos internacionales, pero ha sido un arma de doble filo que la estrategia del vecino país parece que no ha tomado en cuenta, o por lo menos subestima sus efectos.

A lo interno de República Dominicana la embestida haitiana ha desempolvado un nacionalismo histórico que amenaza borrar los avances alcanzados como pueblos vecinos en más de siglo y medio de convivencia pacífica– “aunque a veces cortándonos los ojos”–, desde que se proclamó la independencia en 1844.

La mayor muestra la ha dado la sociedad dominicana a propósito de la afrentosa interrupción de la ponencia del presidente Danilo Medina en el acto de apertura del seminario de la Cepal celebrado la semana pasada en un hotel céntrico de la capital. Los dominicanos reaccionaron con ira ante la provocación llevada a cabo por extranjeras acogidas en el país con respeto y cortesía.

Desde entonces se percibe un cambio radical y hasta militante en diversos núcleos sociales que se han percatado de los motivos reales de las protestas y las denuncias de Haití y sus asociados contra una sentencia del Tribunal Constitucional que se aviene no sólo a la soberanía nacional sino también a la independencia de poderes consagrada en la Constitución dominicana.

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EN MARCHA UNA GRAN DESINFINFORMACIÓN

En la opinión pública internacional se ha vendido la versión no sólo de que en República Dominicana se ha “desnacionalizado” a casi medio millón de descendientes haitianos nacidos del lado Este de la isla, sino que el propósito ulterior es hacer deportaciones masivas de esos ciudadanos.

Las versiones son tan peregrinas que hasta se llegan a consignar en los documentos de protestas que se entregan en las legaciones diplomáticas dominicanas de parte de esos grupos pro haitianos que dicen luchar por los derechos humanos.

De igual forma hacen publicar versiones tendenciosas y mentirosas en algunos diarios de mucha penetración europeos, por ejemplo.

El sacerdote católico Christopher Hartley Sartorius, conocido por la campaña feroz que desató hace unos años contra República Dominicana mientras estaba destacado en San Pedro de Macorís y que la propia jerarquía católica tuvo que intervenir ante sus superiores para solicitar su traslado, encabeza ahora parte de la campaña de prensa contra nuestro país.

Como coordinador de esos grupos, Hartley hace publicar denuncias contra las autoridades dominicanas en algunos diarios españoles donde ejerce influencia, y luego esas publicaciones son reproducidas en las redes sociales a través de toda Europa.

El propósito es levantar un movimiento de protesta mundial bajo el pretexto de que República Dominicana ejerce un apartheid con mayor nivel de inhumanidad que en Sudáfrica en los tiempos de Nelson Mandela “esclavizando a un país vecino y desnacionalizando a su descendencia…” Algunas instituciones y personalidades de prestigio, desconocedoras de la real situación y del motivo que origina esta campaña, han reaccionado pidiendo información por los canales diplomáticos, pero otras sencillamente asumen tales falacias como auténticas y se suman a las protestas.

Un país africano llegó al colmo de enviar a una embajada dominicana europea de mucha importancia una nota “exigiendo la debida aclaración” sobre lo que llama “flagrante violación de los derechos humanos” cometidos contra descendientes haitianos “a quienes se les ha despojado de su nacionalidad dominicana”.

La diplomacia dominicana, sin embargo, se ha activado para acometer de inmediato la tarea de fijar la posición del gobierno de Danilo Medina sobre el problema aclarando que la sentencia TC- 168/13 ha sido adoptada dentro de las prerrogativas constitucionales de las altas cortes dominicanas y que tiene carácter definitivo y es soberana.

Ahora más que nunca hace falta Carlos Morales Troncoso, en licencia médica desde unas cuantas semanas, por mucho el dominicano de mejor conexión en la diplomacia internacional. De haber estado Morales activo, habrían sido muchos los sinsabores que se habría evitado la diplomacia dominicana debido a la presión internacional.

En lo relativo a la parte dispositiva de la sentencia que ordena al Ejecutivo iniciar en un plazo no mayor de 90 días el Plan Nacional de Regularización, la diplomacia dominicana se empeña en establecer que el gobierno dotará de la documentación de identidad a todos los descendientes haitianos residentes en el país, que al mismo tiempo podrán aplicar por la nacionalidad dominicana.

¡Los diplomáticos dominicanos apuran la contraofensiva…¡

27oct/amodom

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