Una primaria abierta destruyó al PRD

  • Por ALBERTO TAVAREZ FERNANDEZ

Como una ironía de la historia, el más formidable conglomerado político que ha existido en la República Dominicana, el Partido Revolucionario Dominicano, no fue vencido por sus otrora eternos rivales reformistas y peledeístas, sino por un evento eleccionario interno que lo dividió decretando su muerte paulatina pero inexorable: la convención del 2011 para la elección del candidato presidencial para las elecciones del 2012.

Por medio a un rebase extraordinario y burlando todos los pronósticos, el expresidente Hipólito Mejía se impuso a su rival interno Miguel Vargas Maldonado con una votación 53,30% a 46,70%,a pesar de Vargas tener el control absoluto de las estructuras del PRD y  gozar en ese momento de un estupendo posicionamiento político.

Para nadie es un secreto que además de la excepcional capacidad de trabajo, carisma y habilidad política de Mejía hubo un factor que inclinó definitivamente la balanza a su favor: los votos de los peledeístas, reformistas y de otros partidos que votaron en la convención perredeísta favorecieron ampliamente la precandidatura de Hipólito, en desmedro de las aspiraciones de Miguel, quien contaba con la mayoría del voto duro del partido.

 Hasta el momento nadie ha podido demostrar -ni siquiera el propio Vargas, quien denunció amargamente que fue derrotado en dicha convención por la incidencia determinante de votos extrapartido- que tal inclinación de peledeístas y reformistas y el llamado voto de la calle a favor de Hipólito fue producto de un conciliábulo entre éste y los altos mandos del PLD y el PRSC, o si, en cambio, el hecho fue producto del azar gracias al magnetismo personal del expresidente; pero lo cierto es que el voto no perredeísta en el convención del PRD del 2011 inclinó definitivamente la balanza a favor del bien o mal llamado “Guapo de Gurabo”.

Miguel Vargas, confiado en su hegemonía y liderazgo como presidente del partido y pasado candidato presidencial en las elecciones nacionales del 2008, desoyó las recomendaciones de alguno de sus más cercanos colaboradores para que la convención del 2011 se realizara con un padrón cerrado.

Dado el control casi monopólico que ejercía su corriente de la estructura partidaria, resulta obvio que con la implementación de este método de elección el otrora llamado MVP hubiera vencido ampliamente a su competidor. Pero la historia fue otra: Mejía ganó la Convención, un Vargas resentido  no aceptó  los resultados, el PRD fue derrotado en las elecciones del 2012 con influencia de la mano invisible de la disidencia interna y poco tiempo después el partido se fraccionó hasta llegar a ser lo que es hoy, una moribunda entelequia política.

Resulta sorprendente que un partido político como el PLD, cuyos éxitos se deben en gran parte a que desde sus orígenes sustentó su legitimidad y justificación histórica en ser antítesis del PRD, se encuentre atrapado en una discusión de estampa perredeísta que para ellos, en el buen sentido político, debiera resultar bizantina: si las primarias para elegir las autoridades de los partidos, y obviamente de ese partido, deben ser cerradas o abiertas.

En un partido que otrora se caracterizó por la impronta boschista de rígida organización y disciplina interna, resulta inconcebible que los intereses coyunturales del grupo dominante lo mantengan estancado en un dilema que es impropio de su naturaleza política: si las decisiones más trascendentes de su organización las toman sus militantes organizados en un padrón interno o si en cambio el partido queda a merced del voto universal, o lo que es lo mismo decir, el voto de los peledeístas más los perremeístas, reformistas, perredeístas y todo el que esté inscrito en el padrón de la Junta Central Electoral.

Si se observa la actual coyuntura bajo el prisma de los intereses grupales, se puede entender el por qué de lo que a simple vistapuede parecer un absurdo del mismo grado que la discusión en un cónclave de Bizancio sobre el sexo de los ángeles.

El quid de la cuestión es que Danilo quiere primarias abiertas porque con el dinero del Gobierno puede comprar votos extrapartido para alzarse con la candidatura presidencial del 2020. Leonel Fernández defiende las primarias con un padrón cerrado porque eso le garantiza una barrera a la injerencia externa en la competencia intrapartidaria.

En el PRM se da un dilema similar pero con la diferencia de que la discusión fue decidida por la Comisión Ejecutiva de ese partido a favor de las primarias con padrón cerrado, gracias a la fuerza mayoritaria de Luis Abinader en ese alto organismo de dirección partidaria. Hipólito Mejía, que prefiere las primaras abiertas en su aspiración de repetir la hazaña del 2011 de ganar adentro con los votos de afuera, por lo pronto enterró las hachas de guerra y aceptó la decisión mayoritaria. Falta esperar si mantendrá esa posición, o sus legisladores se “rebelan” a la línea partidaria en el Congreso haciendo causa común con las huestes danilistas y el PRD.

A Miguel Vargas, a quien le tocó la infausta misión de ser el sepulturero del “buey que más jalaba”, hoy defiende el sistema de primarias abiertas a pesar de que ese mecanismo de elección interna fue quizá la causa eficiente que le impidió serpresidente de la República. Pero la real politikse impone: tiene que acatar la orden de su nuevo jefe político, Danilo Medina.

Si los políticos asumieran su quehacer como un ejercicio del bien común, no hubiera ninguna discusión respecto a los beneficios para el sistema de partidos políticos y la democracia en sentido general con el mecanismo de que cada organización política organice sus procesos de elección interna con sus militantes, sin posibilidad de injerencia de fuerzas externas en la toma de sus decisiones trascendentales, como sucede en el robusto sistema político-electoral estadounidense.

Pero es indudable que los intereses mezquinos del momento obnubilan la visión del porvenir. Por eso un partido electoralmente exitoso como el PLD es capaz de arriesgar su unidad interna y dejar en la incertidumbre su futuro político por dejarse arrastrar por el interés del actual gobernante de seguir en el podera sabiendas de que su postulación está expresamente prohibida por la Constitución, y a pesar de estar tan fresca en la memoria la fatídica experiencia del PRD, víctima de una primaria abierta que le dio una estocada mortal.

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