Visibilidad contra la discriminación racial

Amín-Arias-Garabito

Amín Arias Garabito
@AminArias

El caso de discriminación sufrido hace unos días por el actor español de origen dominicano Will Shepard, al que se le impidió la entrada en una de las casetas de la afamada Feria de Málaga, nos suena mucho a otros tantos. El actor de la serie Mar de Plástico, uno de los últimos éxitos televisivos de Atresmedia, en la que la magia de la ficción trata de manera abierta y acertada distintos casos de discriminación racial que se producen en España, ha vivido un momento amargo en su vida.
El propio Will, su hermana, sus amigos y los demás afectados por el hecho acaecido en una ciudad que se caracteriza por esa diversidad histórica del pueblo español, lo han manifestado sin miedos a través de las redes sociales y de los medios de comunicación, logrando con su denuncia ante las autoridades pertinentes y su reunión con el propio Alcalde de la ciudad que la opinión pública pusiera sus ojos en las formas discriminatorias que se perpetúan y se extienden por toda España, a pesar de que es cada vez más visible la multiculturalidad de la que goza este país y la diversidad étnica que enriquece la sociedad que entre todas y todos estamos construyendo.
A Will y a sus amigos se les negó la entrada a un local de fiesta porque eran negros, con la excusa de la limitación de aforo, argumento que calló inmediatamente por los suelos al constatarse que tras la espera en la fila para acceder al local, sí se les permitió la entrada a otras personas blancas. La dirección de la caseta se negó tajantemente a entregar las hojas de reclamaciones que pedían los afectados, por lo que tuvo que llegar la policía al lugar para poner en valor y salvaguardad los derechos de los ciudadanos y ciudadanas que denunciaban aquellos hechos.
Se les negó el acceso con una excusa absurda, pero nos consta que no es la primera vez que ocurre un caso similar en el que, por orden de la dirección de los locales de fiesta o por la discrecionalidad desbordada de los guardas y porteros de esos espacios, se niega sistemáticamente el acceso a determinadas personas por tener un origen étnico diverso, una orientación sexual o identidad de género determinada, o simplemente por cuestiones estéticas, como denunciaba el cantante Dani Martín en su conocida canción Zapatillas que interpretó cuando era el vocalista del laureado grupo musical El Canto del Loco.
Pero ha pasado más veces… Recuerdo perfectamente el día de la Jornada de Reflexión de las Elecciones Generales de 2008 en las que José Luis Rodríguez Zapatero revalidó su mayoría parlamentaria y esos once millones de votos que habían devuelto el Gobierno de España al PSOE en 2004, tras un contestado mandato de José María Aznar con el #NoALaGuerra con el que salimos en media España a las calles. No podré olvidar jamás la noche del 8 de marzo porque fue la primera vez en la que se me impidió acceder a un local por ser negro.
El lugar fue un famosísimo salón de fiesta de la ciudad de Ávila, cuyo nombre nos hace viajar a una Italia muy reconocible. La situación: éramos cuatro amigos, un dominicano blanco, un español también blanco, un colombiano, que por vivir en Ávila era conocido por los dueños del local, y yo. Sólo a mí me pidieron la documentación a la hora de entrar al sitio, y fue cuando se me comunicó “aquí no entra gente como tú”. Así, con todas las letras.
Fue una acción discriminatoria por origen étnico por razones obvias: mi amigo dominicano era igualmente dominicano como yo. Pero era blanco. Mi amigo colombiano acababa de recibir su tarjeta de residencia de cinco años, mientras que yo, como el otro español, tenía Documento Nacional de Identidad. Sin embargo, no eran negros. Pero ese detalle a los guardas les importó poco, lo que me llevó a mí, en aquel momento estudiante de la Facultad de Derecho de la Complutense, a pedir una hoja de reclamaciones y a presentar una denuncia ante la Policía Nacional de Ávila que terminó en un juzgado.
El recorrido desde aquel momento hasta ahora en el que contamos con una PNL Contra los Delitos de Odio presentada por el PSOE en el Congreso de los Diputados, trabajados algunos de sus aspectos desde las entrañas del Grupo Federal AfroSocialista y de los diversos Grupos Sectoriales del partido, y que fue apoyada por todos los grupos parlamentarios, unido a la visibilidad de Will Shepard y de otros personajes de la vida pública española que son de origen afro, probablemente ayude a que se tome verdaderamente consciencia de que hay que erradicar esos tics racistas y xenófobos que aún tienen cabida en las mentes de determinadas personas.
Vivimos en un país con una riqueza cultural que cada vez va a más. La interculturalidad española es un valor a defender, y la discriminación por cualquier cuestión debe estar penada. Hay que desengavetar la Ley de Igual de Trato y No Discriminación que propuso Zapatero en su segunda legislatura y que, por cuestiones del adelanto electoral que nos llevó a las Elecciones Generales de 2011, no vio la luz, porque discriminar no debe quedar impune, no puede salir gratis.
Mi solidaridad con Will, sus amigos y los otros chicos afectados va más allá de mi propia lucha como activista. Me identifico plenamente con ellas y con ellos porque fui víctima de una situación similar, porque en otro lugar se negaron a servirme por la misma razón, porque por ser negro parezco siempre sospechoso de cualquier cosa, porque me toca de cerca y porque lo vivo a diario con los casos que nos llegan de otras chicas y chicos a los que su origen les marca.
Agradezco personalmente su valentía. La dignidad humana está por encima de todo.

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