Zona Colonial: Bares y cuaqueros del Caribe

Por CARLOS FRANCISCO ELIAS

Un dilecto amigo nos recuerda que la denominación popular de Zona Colonial, más bien debiese ser Ciudad Colonial de Santo Domingo. Yo le recuerdo que esa categoría tendrá que volver a conquistarla, porque en términos de ordenamiento y donaire, hasta ese nombre ha perdido.
REUNION DE LA COMISIÓN PRO RESCATE DE LA ZONA COLONIAL
El pasado día 24 de Julio el Portal del Nuevo Diario, publicaba la información de que se reunía el Patronato de la Ciudad Colonial y del Fondo para la Protección de la misma. Para más señas, la información en el portal fue servida a los lectores, hacia las 11:47 AM.
En su calidad de miembros, convocados por su Presidente el Cardenal López De Jesús, entre los presentes amigos y conocidos, la nota del portal del Nuevo Diario, destacaba la gran preocupación sobre el tema de la seguridad en la zona y la capacidad logística de la misma, para la recepción de turistas.
Es obvio, que esta preocupación sugiere de inmediato varias preguntas con respecto al norte de las ideas de esta comisión.
Por ejemplo

1- ¿En el tema de la zona colonial, sus realidades solo atañe a la preocupación del sector turístico sobre el tema de la seguridad de los turistas en la zona?…
2- ¿El Gran dolor de cabeza de la Zona Colonial, es solamente el tema del tránsito seguro de los turistas?…
3- ¿No tiene el Ayuntamiento, una o un representante en esta distinguida comitiva de rescate a la Zona Colonial?…
4- ¿Una comisión de notables y pensadores de tal calibre, a ojos vistas, no entiende que el rol del Ayuntamiento, en estos temas ha sido patético, negligente y lastimero?…
5- Entonces, ¿el único problema de la Zona Colonial es la seguridad de los turistas en la Zona?…
El solo hecho de que el Ayuntamiento, esté representado en esa misma comisión de rescate a la zona colonial, deja mucho que pensar con respecto a soluciones y disposición real para que algo cambie en la zona…
La reunión fue nutrida, desconozco los tonos y las posiciones profesionales en la misma, pero a juzgar por las personas que en la misma conozco, supongo que algunas de las preguntas que hago en este artículo, no les parecerá piedra de escándalo. En caso de que así sea, sería lamentable y no me causa la mayor de las preocupaciones, hago constar.
Ahora bien, en situaciones como las del Gerente del Ayuntamiento, Roberto Salcedo, el famoso mecanismo constitucional aplicado en otros países, referéndum revocatorio de mandato aplicado aquí en la zona, sería interesante, porque si no es manipulado (manipulaciones electorales bien elaboradas electrónicamente, es parte de nuestro gran progreso desde hace 8 años. Mayorías mecánicas sin chistar…), el archigerente municipal se vería fuera de su cargo ipso facto porque no se puede concebir el estado de la zona colonial, sin establecer una responsabilidad moral de un funcionario como el susodicho, más arriba nombrado.

Sin embargo, esta comisión aquí nombrada tiene que compartir sus tareas de rescate con representantes del ayuntamiento, que están en la misma como parte «concientizada» de las necesidades de rescate de la zona colonial… Que ellos se apañen y se acomoden como puedan. Solo quedaría una pregunta para completar este ciclo de interpretaciones con los elementos que se tienen a man
¿Dentro de esa comisión, alguien salva el honor racional de la misma, haciendo las observaciones de lugar, a quien o a quienes representan al Ayuntamiento del Distrito Nacional?… No tengo información al respecto, no puedo especular, solo reflexiono en silencio si en esa comisión el Ayuntamiento es un miembro más, cómo se entenderán, no me lo imagino aún…

O en última instancia, se me ocurre lo siguiente a modo de pregunta que lucelógica y normal:
¿Si esta gran Comisión tiene al Ayuntamiento en su seno, lo defenderá como parte de su deber de asociados en el rescate de socio asociado en sociedad, según la vieja sentencia de Nicolás, pero Guillen el poeta cubano? Ahí se los dejo…
BARES,ESPACIOS LUDICOS, CONFESIONALISMO Y AUTORITARISMO URBAN CUÁQUEROS DEL CARIBE
El pasado mes de junio de este año 2012, se hicieron acciones mediáticas interesantes que hacían alusiones al tema del ruido y los bares de la zona colonial. En su página 12 el Diario Libre, versión impresa del jueves 21 de junio, titulaba de esta manera: «Pastoral y Vecinos denuncian desasosiego en Ciudad Colonial».

El 22 de Junio, su homólogo vespertino El Día titulaba de esta manera en su página 6: «Negocios ruidosos serán sancionados y cerrados «…
Ambas informaciones tienen la constante de que se trata de quejas de vecinos de la tercera edad, que viven en la Zona Colonial. En sus contenidos guardan coincidencias: drama y desesperación ante la situación de la zona y los bares, que la información de Diario Libre sitúa entre «42 bares y 60 colmadones», no hay fuentes citadas para determinar la exactitud matemática de dicha información, lo cierto es que junio volvió a poner a la Zona Colonial (Ciudad Colonial de Santo Domingo), en el vórtice de la información virtual, impresa y televisiva.
Estas son olas que suben y a veces traen cosas positivas, pero no hay que olvidar que los temas periodísticos son como la espuma, suben y bajan, según intereses.

El tema dela Zona Colonial, que para mí no es una moda ni una ola y mucho menos espumas, es de alta gravedad, porque el deterioro de ese espacio, donde viven muchas personas sensibilizadas con la situación, atañe a quienes lo valoran no solo con el simbolismo de lo histórico, sino como un elemento esencial a toda empresa inteligente: lo humano…
En América Latina, me puedo equivocar si me traiciona la memoria, los centros históricos no tienen esa falsa mitificación que se ve en este país, a excepción de las ideas de Chávez en Venezuela y sus Bolivarianas obsesiones.
Están concebidos como espacios de contactos entre los nacionales y los extranjeros en el disfrute tranquilo de locales de música, restaurantes y espacios culturales, los tres conjugados son opciones que permiten una convivencia de público diverso.
En el caso de la Zona Colonial, los bares fueron aumentando hacia mediado de la década del80, del siglo XX.
Los habitantes de esta zona recordamos los tiempos de Drake (donde esta Pata de Palo ahora, centro Filibustero), Ritas Café, Le Café («Bolero, Fiesta, Come On and sing»), fuera del perímetro de la Zona, pero conectado.

Se había impuesto la modalidad del concepto inglés del Pup, que venía de la idea de las Public Houses Británicas, mientras que bar, se quedaba entre lo latino y el anglicismo, porque Bar, viene de barrera y barrera propiamente dicho es la antigua expresión italiana para designar las barras judiciales, hasta que en siglo XIX, España la acoge y la difunde hacia América.
En sus mejores tiempos el Mesón de Bari, Chez Duke, aquel extraño canadiense con cara de seminarista digno del peor Alfred H. Para los más fresas, Casita de Teatro, hacia la Nouel con Duarte, Proud Mary, incólume, bitlemaníaco y propio, oasis de tranquilidad y sentido de comunidad. Desaparecido Raffles, vivas huellas de locuras y recuerdo de Luis Días, Joseph el judío Lituano, cuya lente inmortalizó a grandes amigos, en sus fotos, porque tenía una opticidad de la luz del Caribe, merecedora del aprendizaje temprano de países con luces boreales.
Había de todo, el Ay Caramba con sus reuniones en la tarde de viejas nostalgias nazis. Fue todo un tiempo, al PLD su ataque de falso musulmanismo, aún no le había llegado a la garganta, como la mostaza…

Pero siempre hay una relación entre el Estado de Derecho y los espacios públicos.
Medir la estabilidad de lo cotidiano de un país, la calle y sus expresiones lúdicas, permiten parte de esa lectura social.
De repente, queriendo buscar en la profusa crónica roja, una explicación a las situaciones calamitosas del país y la ciudad en particular, había que inventar un cuerpo de teoría y seguridad ciudadana, concepto copiado al presidente Uribe de Colombia, ya sabemos la copia en que terminó: su asesor principal abjuró del proyecto desde Miami…
Así, Interior y Policía comenzó sus «genialidades» inspirado el ministerio en aquel mandato de George Fox, el fundador de los amigos de la religión (Cuáqueros, que viene de Quakers, temblar, como la famosa avena), cuya sentencia fanática era la siguiente: «Temblad en nombre del Señor»…
Caribeños Cuáqueros levantaos, la fe pura os llama (pero si vais a beber invitad, invitad compañeritos)…
De la noche a la mañana, la ciudad se volvió Cuáquera, rancia en sus creencias y una alta preocupación por el tema del alcohol y las famosas buenas costumbres, adornaron discursos de decencia y orden para redimir a una maldita población «borrachona y perdida», había que, con nuevos horarios nocturnos, calmar a esta Sodoma y Gomorra Colonial, que hablaba muy mal de las enseñanzas del maestro, oráculo ido y depositado en la Vega.

Otra teoría, que en las noches los asaltos y agresiones urbanas eran muy altos y que definitivamente, esos horarios (sin decir que con horarios más extendidos y un sello de familia que reza unida permanece unida, pagando claro lo debido, todas esas teorías de protección ciudadanas a la misma mierda seiban), ayudarían a la cacareada seguridad ciudadana. La realidad demostró que la nocturnidad no era la causa de la violencia y que la misma competía con la diurna.
Alumnos del mejor sociólogo empírico del país, Juan Bosch, sus discípulos no alcanzaban a ver que lo que estaba fallando socialmente era el modelo de sociedad que en 8años habían impuesto abandono del Estado de modo proverbial a las clases más desposeídas y un esquema elitista para las clases medias de su círculo militante, el país social le estalló en las manos y los «genios» estaban convencidos de que con horarios nocturnos y control relativo de alcohol, se iluminaría el camino de la redención bajo el brillo de un sol amarillo y morado, que a todos haría » humanos y mejores», pero con uniformes delmismo color de ese «nuevo sol»…

El cuadro social actual, demuestra que el alcohol y los bares incluso los colmadones al mismo tiempo que han generado violencia, la registrada, ante ciertos estados de cosas irreversibles en lo social, han sido un elemento de desahogo, como en todas las sociedades obligadas a vivir pálpitos de esquizofrenia social, suministrada como una droga mediática, para hacer creer un orden de avance material designado por una élite, ojos para ver si quieres ver, así de simple.
Nada que tenga que ver con lo lúdico puede ser tratado con la fuerza inquisidora de lo confesional, no tiene sentido, no armoniza una cosa con otra. Lo lúdico roza lo libertario, que no libertino. Lo confesional tiene como andamio moral el dogma y la necedad purpurada de quien lo defiende. Entonces, es lo que sugiero o insinú los bares de la zona colonial no son el mejor lugar de la zona para rezar, para eso ya existen bellas iglesias allí, que tienen una función en relación con la confesión de la comunidad de la zona, de mayoría católica romana -«Felicidad de vivir en tu casa», se les oye cantar garganta en cuello -.

Los bares tienen otras funciones, son los espacios que tiene la ciudadana y el ciudadano para ir a botar los golpes de esta democracia tan democrática, que nos gastamos, pero en la Zona Colonial hay Bares y bares, minúsculas mayúsculas. Porque hijos de funcionaros de este gobierno son propietarios de algunos y ello explica por qué las sanciones no pueden ser igual para todos, cuando existen diferencias en los usos de horarios y vista gorda de las autoridades para favorecer a los oficiales y Clúster, como habría que suponer.
Nuevos nombres que vienen a formar parte de un roster de escándalos impresos en periódicos, Mi Loca, suministrador de casi infartos a vecinos ululantes, mares de lágrimas se han derramado siempre por el tema de los horarios desmedidos, que ignoran derechos de pobladores.
(Casibajagua, Le Studio, Mojiganga, Agave), los espacios Resistence, cuando la noche decrece, porque como en la época de la ley seca en los Estados Unidos, quien hizo la ley hizo la trampa, pero la trampa fue primero, no es cierto que todo esté cerrado según los horarios oficiales.
El tema delos bares de la Zona Colonial, se sitúa en el viejo esquema conocido de los trapicheos y diligencias turbias, propias de los privilegios clandestinos de nuestro país, si todos pagan impuestos, lo correcto sería que los reguladores entiendan que los privilegios son irritantes.
¿Es cierto que el Ministerio de Turismo cobra un impuesto por el tema polo turístico a los bares de la zona colonial?…
Eso no está claro, pero debe aclararse… Lo otro que se debe aclarar, es qué es la ciudad Ovandina:
¿Otro pretexto de élites en el sector de Bares y Restaurantes, para hacer competencia desleal en la zona, a quienes no tienen sus enchufes sociales, en detrimento de otros que igual son contribuyentes y, tienen derecho a impórtales un carajo el conato popov del Ovandinismo de oportunidad?.. Eso también se debe aclarar.
Los bares y centros culturales, con tragos en los centros históricos son un elemento de atracción de esos espacios, no creo que su sola existencia deba convertirse en escándalos seudo moralistas, alimentados por beatos histéricos.
Sin embargo, de igual modo, los dueños de bares en la zona colonial, deben entender que no están en una zona inhabilitada y que los que vivimos en la Zona Colonial, tenemos derechos y cumplimos con nuestros deberes, dicho sea de paso, parte de nuestros derechos están pisoteados por el Ayuntamiento del malísimo cómico Roberto Salcedo.

Un espacio llamado a ser Polo Turístico, no se puede manejar con esa estela de autoritarismo urbano, es decir: vender al turista una imagen de violencia visual inaudita, eso es lo que se hace ahora.
El cuadro de hambre generalizado en nuestras calles, muestra un drama social que las políticas mediáticas del gobierno no pueden ocultar, no excluye a la Zona Colonial como el mejor teatro de la cruda realidad social de este país, las historias de los bares, sus errores y correcciones, no deben ser una excusa para desviar la atención pública de situaciones peores, aún sin arreglos que se vislumbren. ( CFE )

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