18D: Día Internacional del Migrante

 

Por:AMIN SOUISSI 

ASOCIACIÓN PRO DERECHOS HUMANOS DE ANDALUCÍA

 

El 18 de diciembre de 1990 la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la Convención internacional sobre la protección de los derechos de todos los trabajadores migratorios y de sus familiares. Diez años después la ONU declaró el 18 de diciembre como Día Internacional del Migrante. Esta Convención enfatiza que no se violen ni violenten los derechos de los trabajadores migrantes sea cual sea su estatus migratorio en el país donde residan.

Veintiún años después de aquel 18 de diciembre, un gran número de Estados aún no han ratificado la citada Convención. Entre ellos se encuentra España que, junto al resto de los países que conforman la Unión Europea, no se han adherido a este tratado de las Naciones Unidas que garantiza un mínimo de derechos a los trabajadores migrantes. Este día es un buen momento para volver a reclamar al Estado español y al conjunto de la Unión Europea que acepten por fin la ratificación de este texto para posibilitar un mejor clima de integración de los trabajadores migrantes en España.
Desgraciadamente, no parecen que estos sean buenos momentos para la justicia y la igualdad de los migrantes en España. Nunca ha sido buena época para éstos que siempre han sido vistos como extraños que ponen en riesgo el status quo, las tradiciones, los intereses o la realidad del país al que llegan. No es algo nuevo de este momento ni de este país, pero aquí y ahora la realidad se torna especialmente preocupante. La situación de crisis socio económica en la que vive España en los últimos años es un caldo de cultivo preocupantemente perfecto para que afloren discursos racistas y xenófobos. Lo hemos visto en los últimos meses, especialmente en Cataluña, donde la fractura social entre la población autóctona y los inmigrantes se vislumbra como un riesgo para el futuro.
En este estado de cosas, resultan especialmente inquietantes los datos derivados del Observatorio Permanente Andaluz de las Migraciones (OPIA III) de acuerdo a los cuales un 54,8% de los andaluces perciben de forma negativa el fenómeno migratorio. Esto supone un incremento de casi 20 puntos con respecto a la encuesta anterior de 2008 en la que la cifra de quienes percibían negativamente la inmigración alcanzaba el 35%. La provincia de Cádiz se muestra, además, como un entorno especialmente permeable a este tipo de posiciones excluyentes de la inmigración. En la citada encuesta los porcentajes más altos con respecto a los prejuicios de la presencia de los extranjeros en el mercado laboral y en la consideración de que los inmigrantes aportan poco o nada en nuestra sociedad, se encuentran en nuestra provincia.
Son unas cifras que sorprenden si tenemos en cuenta los datos reales de presencia de inmigrantes en la provincia de Cádiz donde la media no alcanza ni el 4% de la población, frente a más de un 10% de media nacional. Además, un 57% de los extranjeros residentes en nuestra provincia gozan del régimen comunitario algo que incluye, desde los cónyuges de españoles hasta la nutrida población del Norte de Europa que pasa su retiro en nuestras costas.
Son visiones distorsionadas de la realidad como lo son esos mensajes que afirman que los inmigrantes no pagan impuestos, que tienen preferencia para el disfrute de las viviendas sociales o que los hijos de los extranjeros gozan de beneficios para acceder a las guarderías. La campaña que desarrollaremos desde la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía en estas fechas pone de relieve datos que confirman que ninguna de esas tres afirmaciones es cierta. Por ejemplo, sólo el 2% de los alumnos matriculados en escuelas de educación infantil públicas en la provincia de Cádiz son de origen extranjero. Otro ejemplo, en El Puerto de Santa María, donde la población extranjera alcanza el 4,4% de la población, las viviendas de protección oficial concedidas a extranjeros tan sólo suponen un 0,86% del total de viviendas de protección oficial de la localidad.
Los mensajes racistas calan en la población gaditana sacudida por una situación de paro y empobrecimiento sin igual en toda Europa. Pero esta situación de desempleo y pobreza no está causada ni fomentada por los trabajadores inmigrantes. Ni siquiera en el mercado laboral su presencia resulta distorsionadora puesto que sólo el 3,22% de afiliados a la Seguridad Social en la provincia son extranjeros. Además, en cuanto a sectores, el único en el que la población inmigrante se encuentra sobrerrepresentada es en el de empleados del hogar donde suponen un 64% de los afiliados en la provincia. Es decir, que la presencia de estos trabajadores migrantes contribuye a la plena integración laboral de muchas familias puesto que su trabajo en el cuidado de los ancianos, niños o en las labores domésticas, posibilita el empleo en otros sectores de todos los miembros de la familia en edad laboral.
Son algunas razones para reflexionar en el Día del Trabajador Migrante y el resto de los 364 días del año. Evidentemente, no son suficientes para cambiar la mentalidad de aquellos que se creen superiores sólo por haber nacido en un rincón del planeta y no en otro. Para los demás, para los que creen en la igualdad de los seres humanos, seguro que son muy buenas razones.
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