Aunque júbilo se apodera de NY por matrimonio gay; mayoría dominicanos lo rechazan

Aunque júbilo se apodera de NY por matrimonio gay; mayoría dominicanos lo rechazan

Por Ramón Mercedes

Nueva York.- Aunque la prensa ha informado de que el júbilo se ha apoderado de esta ciudad por el fallo de la Corte Suprema de los Estados Unidos que obliga a reconocer los matrimonios homosexuales y emitir las licencias de emisión a las parejas del mismo sexo que deseen casarse en los 50 estados de la nación, la mayoría de los dominicanos encuestados en ese sentido en el Alto Manhattan lo rechazan.

Expresan los criollos, pidiendo no ser identificados, que en los vecindarios dominicanos de Washington Heights e Inwood del Alto Manhattan, desde hace varios años se han establecidos muchos, pero muchos negocios que son visitados en “cantidades industriales”, por muchos de “esos pájaros”, incluyendo compatriotas, que convierten esos lugares en sus “nidos”.

Añadieron los quisqueyanos en las avenidas Saint Nicholas, Broadway, Audubon, Dyckman, Nagle, y las calles 181, 204 y 207, que muchos de sus congéneres, para cuidar “su apariencia, o sus status social como hombre de negocio o público”, realizan sus “encuentros amorosos entre sables”, fuera de todos esos sitios y se dirigen a Yonkers y otros lugares.

Sostuvieron que en el Alto Manhattan existe un restaurant (Hudson-View), ubicado en la calle 181 con avenida Fort Washington, que se identifica con “los pájaros” y exhibe la bandera con los colores rojo, anaranjado, amarillo, verde, azul y púrpura, el orgullo de los gays, lesbianas, bisexuales y transexuales (LGBT); tiene décadas, y es visitado por escasos criollos.

En el pasado reciente, un dominicano identificado como Frank Calcaño Moronta, cibaeño, de profesión sociólogo, expresó a la prensa que todo tipo de discriminación es intolerable, y así lo expresa cualquier defensor de los derechos humanos; tanto es así, que el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, anunció que la organización reconocerá todos los matrimonios entre personas del mismo sexo de sus empleados, sin importar su nacionalidad.

El alcalde Bill de Blasio expresó que el día de la histórica decisión será conmemorado como un momento crucial que reconoce el significado del amor y la compasión, y “nuestro país finalmente paga a millones de estadounidenses el derechos que siempre han merecido, pero hasta ahora no podían ejercer”, apuntó. Su actual esposa, Chirlane McCray, siete años mayor que él, era lesbiana abiertamente hasta que le conoció.

También el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, había llamado recientemente a todas las naciones a unirse en la defensa de los derechos humanos universales de “nuestros hermanos y hermanas LGBT”.

Asimismo, el papa Francisco proclamó recientemente, “si una persona es gay, busca al Señor, y tiene buena voluntad, quién soy yo para juzgarla. La Iglesia Católica explica y dice no se deben marginar a esas personas y que deben ser integradas en la sociedad”.

Algunos gobernadores en los estados del Medio Oeste y del Sur de Estados Unidos se han comprometido a luchar contra ese fallo del Tribunal Supremo, alegando derechos de libertad y religiosas estatales, ya que el matrimonio entre un hombre y una mujer fue establecido por Dios, y ningún tribunal terrenal puede alterar eso, porque pisotea los derechos de los estados que antes eran protegidos por la 10a Enmienda de la Constitución de la unión americana.

Hoy por hoy, 17 países (Holanda, Bélgica, España, Canadá, Suráfrica, Noruega, Suecia, Portugal, Islandia, Argentina, Dinamarca, Francia, Brasil, Uruguay, Nueva Zelanda, el Reino Unido y Luxemburgo) han legalizado el matrimonio entre personas del mismo sexo, a ellos ahora se suma EEUU.

Según datos de la ONU, en 76 países existen leyes discriminatorias que tipifican como delito las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo, y en lugares como Irán, Mauritania, Arabia Saudita, Sudán y Yemen la homosexualidad se castiga con la pena de muerte.

¡Qué salgan, qué salgan del closet!; ¡qué plumerío! vociferan a todo pulmón y con frecuencia en el Alto Manhattan, algunos dominicanos mientras transitan por sus vías.

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