Cerrada recta final en RD

Santo Domingo, 16 abr (PL). A cinco semanas de los comicios, crece la convicción que la competencia está muy cerrada entre los candidatos de los dos partidos mayoritarios, el oficialista Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y el Partido Revolucionario Dominicano (PRD),

Esto presenta no solo el peligro de apretados resultados, sino el incremento de la violencia entre el oficialismo y la oposición.

Entre analistas locales como Juan Bolívar Díaz, se maneja la posibilidad que para ganar la presidencia podría ser decisivo el voto de esa parte de la sociedad sin compromiso e insatisfecha con el sistema partidista.

Con la cercanía de las elecciones, se afianza el criterio que a diferencia de los últimos tres comicios presidenciales y los últimos cuatro procesos de renovación en el Congreso y los municipios, crece el temor a una segunda vuelta.

En ese supuesto, los dos contendientes con pequeñas diferencias entre ambos, pero solo uno con control sobre el arbitraje, dramatizan la competencia electoral y ya genera violencia como la registrada la semana pasada en Moca, al noroeste de la capital.

Las encuestas indican que los candidatos del PLD y del PRD acaparan hasta el 95 por ciento de las intenciones manifiestas de voto, en un electorado de 6.5 millones de personas empadronadas.

Esto se explica entre otras causas por la desigualdad en los recursos con que cuentan los partidos para sus campañas, concentrados en los dos mayoritarios, sin contar las recaudaciones privadas ni el uso de recursos estatales.

Las candidaturas alternativas de Guillermo Moreno de Alianza País, Eduardo Estrella de Dominicanos por el Cambio, Julián Serulle del Frente Amplio y Max Puig, de Alianza por la Democracia, no reciben más allá del cinco por ciento del financiamiento del Estado, a pesar de ser personalidades políticas de crédito.

Por el contrario de otros procesos electorales que ponen énfasis en dimensionar la tasa de abstencionismo, en Dominicana ha sido del 28 por ciento como promedio y subió al 29 por ciento en 2008.

Suponiendo que los indecisos representen el cinco por ciento, esa proporción sería suficiente para inclinar la balanza.

Para el sociólogo Wilfredo Lozano, los indecisos integran la masa crítica de la sociedad dominicana, por su insatisfacción con el sistema de partidos, su voracidad, corrupción y el irrespeto a la institucionalidad.

Entre ellos están los jóvenes desempleados, los frustrados por la falta de oportunidades para progresar en la vida y los horrorizados por el narcotráfico y la creciente inseguridad ciudadana.

Según Juan Bolívar Díaz, algunos insatisfechos resaltan los peligros de una dictadura constitucional, en otros pesa más la duda sobre la capacidad de un PRD donde priman los intereses de grupo y mezquindades por encima del interés nacional.

Otra parte optaría por los candidatos alternativos, pero el miedo a la segunda vuelta y una extensión del proceso en mes y medio, podría beneficiar a los partidos tradicionales.

La guerra de las encuestas, en su mayoría encargadas por los propios partidos y por lo tanto menos creíbles, muestran que en los primeros meses de este año, el PRD perdió la amplia ventaja que tenía el año pasado, pero las realizadas en las últimas semanas, muestran un repunte del PRD.

Al PLD le resta apoyo el tema de la corrupción, que como principal debilidad gubernamental, se percibe como causante del reciente retroceso en las preferencias de los electores.

Por otra parte, el PRD cree que con solo resaltar la corrupción en el gobierno, va a ganar las elecciones, sin hacer propuestas convincentes de lo que sería su gestión presidencial.

Sin embargo, la última encuesta publicada, realizada por la firma Bendixen y Amandi, bien acreditada hasta a nivel presidencial en Estados Unidos, sorprendió con una amplia ventaja para Hipólito Mejía (PRD) de 51.4 por ciento contra 39.7 para Danilo Medina (PLD).

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