Champions League – Del «sí se puede» al otra vez no pudo ser

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Antes de comenzar el partido de vuelta de semifinales de Champions League contra el Borussia de Dortmund, la afición madridista que llenó el Bernabéu sustituyó sus cánticos habituales por el «Sí se puede», un grito al que muy pocas veces ha tenido que recurrir el madridismo.

Los seis días transcurridos entre la debacle de Dortmund y la exaltación generalizada, ‘Espíritu de Juanito’ mediante, de que el Real Madrid iba a remontar como en los viejos tiempos, encontró un nuevo grito de guerra en el Santiago Bernabéu: el «Sí se puede».
Un cántico acuñado en este fútbol actual, posmoderno, de origen latino. Y de origen modesto. De hecho, en España es popular cuando la colonia ecuatoriana alentaba a los suyos en el Mundial de Alemania 2006. A partir de ahí se convirtió en emblema de los que necesitan algo más que fe para cumplir sus objetivos.

Antes de que en una noche como esta los decibelios aumentaran al séptimo minuto de partido coreando el clásico «¡Illa, illa, illa Juanito Maravilla!», ese «Sí se puede» retumbó con más fuerza que nunca. Y es más que muy probable que para los asiduos del Santiago Bernabéu su garganta emitiera esas tres palabras por primera vez.

El «¡Sí se puede!» repetido cientos de veces por la afición madridista que llenó su estadio es una expresión que, comprobando detenidamente sus orígenes, poco casa con lo que ha sido el equipo blanco a lo largo del tiempo.

80.000 creyeron

El madridismo, consciente que su Madrid casi siempre ha podido con todo y con todos, y acostumbrado a un gran número de imposibles, tal vez no tenía la fe necesaria en obrar este intento de remontada. Antes del partido y durante, especialmente en los primeros minutos cuando las buenas ocasiones blancas comenzaron a llegar a ráfagas, ochenta mil personas creyeron que, esta vez sí, se iba a poder. Incluso cuando el equipo se marchó al descanso con empate sin goles, los jugadores fueron despedidos con esta sintonía.

Las tres palabras retumbaron con fuerza cuando primero Karim Benzema y pocos minutos más tarde Sergio Ramos marcaron los únicos goles del partido. Fue lo más coreado en esos breves momentos de locura máxima. Se creyó. El madridismo también es creer en retos imposibles. Pero una vez más, todos quisieron pero no pudieron.

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