Charles Rangel: una afrenta a Martin L King

Charles Rangel: una afrenta a Martin L King

FASVCCXVDFMIGUEL_ESPAILLATPor MIGUEL ESPAILLAT GRULLON

Los negros, por ser negros y pobres, pertenecen a una de las etnias que más han sufrido por discriminación en el mundo, aunque se puede alegar que los judíos no son negros y también han sido objeto de atroces sufrimientos por racismo.
No obstante, en el caso de negros, sus padecimientos tienen su raíz en el hecho de ser negros. Por esa condición, considerados no humanos, millones de ellos fueron arrancados violentamente de sus tierras nativas y trasladados encadenados a lugares distantes de donde jamás regresarían a juntarse con los suyos en el lar en que nacieron. Ellos, por la negritud del corazón de millones de blancos, que en vez de humanos se comportaron como bestias, fueron sometidos a la esclavitud, un hecho deleznable, que deshonra la historia del género humano.

Por parte de los blancos aludidos, los negros supieron del látigo en sus espaldas, de la horca, de salvajes mutilaciones, de la vida en sucias barracas, de violaciones… Ellos conocieron de la muerte por destazamiento, como también por el hambre y enfermedades y por causa del trabajo forzado en calores excesivos o en duros inviernos. Su mundo fue de lágrimas, de penalidades, de profundos dolores, de tristezas y depresiones infinitas. Ellos conocieron la muerte con la vida misma.
La historia de los negros traídos forzosamente a la Hispaniola y sus descendientes, tienen la misma historia de crueldad y abusos, que la de los negros esclavizados en los campos algodoneros del sur de los Estados Unidos. Esas crueldades son tantas, que para leer sus relatos, hay que tener buen estómago para terminarlas. Resulta demoledor para el espíritu, saber sobre todas esas inhumanidades de unos hombres, contra otros hombres, motivadas por la diferencia del color de la piel y por conseguir riquezas y poder.
Esta historia es tan cierta, que todavía en el tiempo actual, encontramos que parte de las aberraciones esclavistas de antaño, tienen sus modalidades de uso en el presente. Miles de negros, descendientes de los esclavos aludidos y que fueron traídos a Quisqueya del vecino Haití contratados por el gobierno como braceros y luego dejados a su suerte terminada la zafra, les ha tocado la penosa vida de semi-esclavitud en los campos de caña de la Republica Dominicana, donde han gastado sus vidas miserablemente enriqueciendo al Estado y a una clase perversa y egoísta con la plusvalía de sus trabajos.

A esa gente explotada, vejada, discriminada, ignorada, humillada, privada de sus derechos más elementales, con sus raíces patrias hincadas en esta nación por más de cien años, ahora, de buenas a primera, a unos doscientos cincuenta mil (250 mil) de estos descendientes, descaradamente y sin ninguna pizca de justicia o humanidad, les estamos diciendo lárguense de aquí que ustedes no son dominicanos, con la agravante, de que para que no se vayan con las manos vacías, a miles de ellos, no se les quiere reconocer ni las prestaciones laborales y las pensiones que por ley le corresponden, por más de 50 años de trabajo semi-esclavo ininterrumpido.
Esa injusticia, se ha querido justificar con una aberración jurídica conocida como Sentencia 0168/13. La misma consta de dos partes, pero que malévolamente se ha obrado para que solamente se hable de una parte y se proceda en consecuencia.
Todos los dominicanos conscientes, absolutamente todos, estamos con la parte de esa pieza jurídica que estatuye la regulación migratoria, la cual no se ha hecho efectiva, porque las sucesivas direcciones de la Dirección General de Migración, no ha hecho su trabajo al efecto del cumplimiento de las leyes migratorias del país junto a los militares responsables del control fronterizo, cuyas acciones la margen de ley, han devenido a ser para ambos sectores y otros, una fuente importante de enriquecimiento ilícito.
En este contexto, la perversidad se hace carne, cuando a despecho de la justicia, queremos en base a la sentencia aludida quitarle la nacionalidad a unos doscientos cincuenta mil (250 mil) dominicanos de ascendencia haitiana, que constitucionalmente, por leyes sustantivas y por justicia les corresponden, invocando para esa negativa, mil mentiras, rayanas en canalladas, suciesas e ignominias.
Para una persona con sentido de la justicia y sentido común, es tan sencillo comprender que la sentencia en cuestión consta de dos partes, pero que maliciosamente se la ha reducido a una (regularización), con el fin de golpear a unos pobres negros que también son vulnerables e indefensos y desprotegidos negros pobres. Ver tanta maldad en el corazón de quienes ofuscado o ignorantes o sencillamente racistas, soslayan la injusta parte de la desnacionalización, es algo verdaderamente decepcionante para quienes sabemos toda la infamia que hay detrás de toda esa tergiversación y en esos afanes nacionalistas de periodistas y abogados a sueldos y de gente como los Vincho y el cardenal López Rodríguez protector este ultimo de pederastas y cómplice en el grado de padrino, de los que de manera descarada se han hecho millonarios robando del erario y con la mano de obra barata que le proporciona la inmigración haitiana.
A esta situación descrita, para hacerla más inmunda viene a sumársele la conducta oportunista del congresista Charles Rangel.
Inicialmente, cuando salió la sentencia en cuestión, él la repudió con toda su alma, porque en esa ocasión él vio la injustica que se cometía con la desnacionalización de gente negra y pobre, paradójicamente de su mismo origen étnico.
Pero sucedió, que después al calor de sus intereses personales, cambió radicalmente de parecer. Cuando se dio cuenta que esa defensa a una causa justa le podía restar votos, entonces se viró y lo que antes era injusto, devino a ser justo, o sea, desnacionalizar a sus parientes étnicos, lo que equivale a dejarlos en un limbo jurídico, sin importarles sus sufrimientos y desgracias, para colocarse al lado de los patrocinadores de esa ignominia, para poder conquistar o retener votos, de una población, floja e ignorante, que aún está a nivel de preferir a Barrabas, que al Cristo.
En pos de sus fines electorales, Rangel vino a la República y negoció con el presidente Danilo su apoyo total a esa sentencia. Lo hizo como un Judas, entregando a sus hermanos negros a lo que quisieran hacer con ellos los apandillados a favor de esa parte de la sentencia, a cambio de apoyo para su elección en las primarias demócratas, en lo que, con su mediación, hasta el black caucus bajó la guardia contra la susodicha desnacionalización, para que la injustica prevalezca sobre la justicia.
Esa claudicación de Rangel contra los suyos y faltar a su deber de estar al lado de las causas justas y de defender a los más débiles, tan solo para ganar votos, hablan de su degradación espiritual, por lo que viene a ser indigno de la posición que ocupa y del adjetivo de honorable congresista.
Rangel, sabemos, que junto a históricos líderes negros, luchó por los derechos civiles de sus consanguíneos étnicos en aquellas duras décadas de los años cincuenta (50) y sesenta (60) y que fue un opositor a las guerras de Vietnam e Irak, pero la definición de las dimensiones de un hombre no es de como comienza, sino como termina.
Rangel tiene una mansión en la Ramona, una provincia en la República Dominicana, que junto a San Pedro de Macorís, constituyen paradigmas de las injusticias que nos ocupan. Él, que pasa tiempo en esas regiones y que de alguna manera se informa de los infortunios de los negros afectados por la aludida desnacionalización, no puede negar ignorancia del fondo de este asunto, que para más perversidad, se ha hecho con efecto retroactivo. Tampoco él puede ignorar los miles de trabajadores, que allí, ya viejos, enfermos y hambrientos saben de la muerte en vida, porque la inhumanidad de sus asociados en esta cruzada racista, les niegan hasta sus miserables pensiones. Estos hechos Rangel no puede alegar que los desconoce porque las manifestaciones de esta gente reclamando sus derechos, se hacen de día y en plena vía pública y además, son difundidas a nivel mundial.
Que este casi nonagenario congresista termine sus años haciéndose cómplice de la denegación de los derechos de doscientos cincuenta mil (250 mil) seres humanos en necesidad de justicia, entra en abierta contradicción con sus luchas anteriores, lo que indica claramente una involución de su persona, lo que constituye además, una afrenta a gente como Dred Scott, Frederick Douglass, Malcolm X y Martin Luther King entre otros grandes de esta estirpe, quienes de manera apostólica lucharon por los derechos civiles de sus hermanos negros a riesgo de sus propias vidas.
De estos hombres con Historia de héroes, estoy más que seguro, que ellos jamás, hubiesen claudicado y comprometido sus principios e ideales, contra sus hermanos negros, tan solo para obtener a cambio un beneficio electorero personal en concordancia con gente y poderes ruines y amorales.
Esta conducta discordante del congresista Rangel, nos descubren claramente, que él escogió al final de sus días, hacer de este mundo su reino, olvidando los sacrificios y compromisos exigidos por el reinado de Dios y su justicia, para poder heredar el reino de los cielos. Rangel prefirió hacer sus tesoros en la tierra donde la polilla y el orín corrompen y donde ladrones minan y hurtan y donde el alma, se pierde por consecuencia del amor a los tesoros terrenales.
Si el congresista Adriano Espaillat perdió las elecciones primarias de su partido frente a este contrincante, porque al decir de algunos se opuso a la parte de la sentencia 0168/13 que comete la injusticia de desnacionalizar a dominicanos de ascendencia haitiana, si es así, ¡salve a ti Adriano Espaillat! . Tú hiciste lo correcto y justo. Tú, por este hecho, trascenderás, porque la gloria eterna sólo se gana, si salimos victoriosos de las pruebas de la vida, al hacer que prevalezcan la justicia y el amor por sobre todo. De esto sabe el Cristo, Martin Luther King y nuestro Juan Pablo Duarte y los que esperan ser redimidos, por los hombres de esta saga.
Posdata…sigo sin entender, por qué mucha gente no entiende la posición de los que estamos de total acuerdo con la regularización, más no así con la desnacionalización, ¿Por qué es tan difícil de comprender algo tan sencillo?

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