Chinos de última generación

Los hijos de los primeros inmigrantes crean comercios mucho más elegantes. El típico bazar da paso a tiendas con más «glamour»

Valencia- Nacieron aquí, son hijos de inmigrantes pero ellos cuentan, en casi todos los casos, con la nacionalidad española, e incluso saben hablar valenciano. Los descendientes de los primeros chinos que llegaron a la Comunitat quieren ser también empresarios -es el sueño de cualquier persona de aquel país, están educados para ello- pero no desean continuar con el típico bazar chino, como el de sus padres.

Se han criado aquí, saben ya lo que funciona entre el público español, qué es lo que más le gusta. Por ello, las habituales tiendas chinas, en las que puedes encontrar desde un sacacorchos hasta una maleta, están dando paso a una versión más avanzada de las mismas, en la que todo es mucho más «glamouroso» y elegante, pero los precios siguen siendo muy asequibles.

Mucho más «chic»
Es el caso de la tienda MUJI, en plena calle Colón, completamente integrada en el área comercial de Valencia por excelencia. Su estética es minimalista, en tonos blancos y ocres, líneas rectas, todo muy «chic». Nada que ver con las «tiendas todo a cien». Pero los dueños, los dependientes y los productos a la venta son chinos.

El presidente de la Asociación de Comerciantes Chinos de la Comunidad Valenciana, Yuan di Pastor, explica que su modelo comercial se está desarrollando y adaptando a las necesidades del público local.

En este momento, lo que más funciona entre los comerciantes chinos es la franquicia. Han descubierto que funciona, es rentable y rápido. Comercios de la cadena «Fulitu» están cada vez más extendidos por la ciudad, y no solamente como tienda de productos, sino también como restaurantes.

«Han descubierto que bajo una misma marca pueden hacer varias cosas, como el modelo ZARA. Ellos imitan lo que se hace aquí», explica la secretaria técnica de la Asociación, Cristina Vázquez.

Están hartos de los falsos mitos que les rodean como colectivo. «Pagamos los mismos impuestos que todo el mundo, abrimos cuándo se nos está permitido, y no tenemos más facilidades que los españoles», asegura el presidente de la asociación.

Además, explica que a estos comercios la crisis también les ha afectado. Cientos de tiendas chinas han tenido que cerrar, aunque la diferencia, explica Vázquez, es que «ellos son muy tenaces», por lo que cuando un comercio cierra, lo coge otros chino para montar otro negocio. «La cuestión es seguir intentándolo siempre», comentar Di Pastor.

La evolución desde que llegaron ha pasado del típico restaurante chino (es lo que más dominan), luego supermercados enfocados a la comunidad china, hasta llegar a los comercios para los españoles. «Aunque no lo quieran reconocer, están cada vez más integrados en la sociedad española», señala Vázquez con una sonrisa. Las relaciones con el sector valenciano son buenas, aseguran.

Revitalización de polígonos industriales
La función que cumplen estos comerciantes, muchos de los cuales se han convertido ya en grandes empresarios, es muy importante para la economía valenciana. La ciudad cuenta ya con una réplica del conocido polígono madrileño de Coba Calleja, ocupado única y exclusivamente por este colectivo asiático. En Valencia, el polígono de la Cova y el del aeropuerto, se han visto también revitalizados por la presencia de estas empresas chinas que, evidentemente, están pagando unos alquileres a los propietarios de las naves.

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