Conductor mató a dominicano en Sevilla estaba ebrio y no respeto semaforo en rojo

Rotonda de la Avenida de Juan Pablo II, junto a Tablada, donde se produjo el accidente

Una mujer que presenció el accidente testificó que el hombre conducía a más de 100 kilómetros por hora y que no respetó un semáforo en rojo

SEVILLA.- Amor B. B., testigo del accidente ocurrido en Tablada el pasado 30 de octubre y en el que murieron la sevillana Rosa María R. C. y el dominicano Ángel Antonio M. J., confirmó al juez de Instrucción 18 de Sevilla que vio cómo el joven Javier S. R. se saltó a gran velocidad un semáforo en rojo y embistió brutalmente al coche en el que viajaban las víctimas.

El otro testigo del accidente, el nigeriano Edafe O. no compareció, por lo que será citado nuevamente, informaron fuentes judiciales.

La mujer que presenció el accidente, que tuvo lugar a las 5,50 horas de la madrugada, salía de trabajar en una discoteca y se dirigía a su domicilio por la calle Costillares. Su coche esperaba en un semáforo en esa calle y delante de ella estaba el Peageut 206 conducido por el dominicano Ángel Antonio.

Cuando el semáforo se puso en verde, Ángel Antonio se adentró en la rotonda de la Avenida de Juan Pablo II en dirección a Tablada. En la misma rotonda entró a gran velocidad el Volkswagen Polo que conducía Javier S. R en dirección a la SE-30, embistiendo a Ángel Antonio y a Rosa María, que murieron en el acto.

A preguntas de la acusación, la testigo declaró que no conocía de nada a las víctimas mortales y que tras el accidente, Javier S.R. iba a más de cien kilómetros por hora, según las mismas fuentes.

Amor B. B. manifestó que a continuación Javier salió de su vehículo con síntomas que podían obedecer a un estado de embriaguez o de aturdimiento por el impacto. No se dirigió al coche de las víctimas, sino que dio vueltas en el lugar del accidente hasta que se tumbó boca arriba en la acera, apareciendo la Policía diez minutos después.

Hoy y mañana declararán los policías locales que hicieron el informe del atestado y atendieron a Javier S.R, quien en una primera prueba de alcoholemia arrojó una tasa de 0,89 miligramos por litro de aire espirado, es decir, el triple de lo permitido.

Como esa prueba no pudo volverse a repetir en aparatos de precisión, el juez autorizó el análisis de sangre para comprobar la tasa de alcohol y si consumió estupefacientes.

Javier, en prisión por dos delitos de homicidio y uno contra la seguridad vial, confesó en el lugar del accidente que tomó más de cuatro copas aquella noche.

Aún no se conocen los resultados del Instituto de Toxicología ni el informe definitivo de la Policía Local con la velocidad aproximada del vehículo que embistió a las víctimas mortales, un dato que se calcula en función del desplazamiento y peso de los vehículos, coarrugamiento, ect.

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