¿Cuánto tiempo debo durar en un empleo?

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Antes era más común que una persona durara mucho tiempo dedicándose a una sola empresa. Ahora, los “millennials” están desmitificando el concepto de permanencia.

Coralis Orbe
Santo Domingo
Un empleado puede durar muchos como pocos años prestando sus servicios a una empresa. Según especialistas en el área de recursos humanos, esto se debe a factores como la naturaleza o cultura de la empresa, etapas que vive el empleado dentro de la carrera profesional, la edad y compromisos económicos.

Aunque, expresa Amarilis García, presidenta de la Asociación Dominicana de Gestión Humana (Adoarh), saltar de un empleo a otro en un corto plazo no es bien visto en el área de recursos humanos.

Lourdes Gómez, vicepresidenta la entidad, dice que dentro de las organizaciones el empleado vive varias etapas: la de inicio o prueba, mantenimiento y decadencia.

Por ello, antes era más común que una persona durara mucho tiempo en una sola empresa hasta que llegara el tiempo de jubilarse.

Pero ahora, según Gómez, los “millennials” están desmitificando el concepto de largo tiempo en una entidad, “ya que su cultura de trabajo es rápida, eficaz y sin apegos”.

Daños emocionales
La atmósfera laboral es otro factor que influye en la permanencia de una persona en una empresa. En algunos casos, hay quienes no se sienten bien en el ambiente que se desempeñan pero no pueden dejarlo por compromisos económicos, llegando a provocarse daños emocionales.

De acuerdo con Gómez, en este tipo de empleados se da la fatiga emocional o síndrome de “burn out” (estar quemado profesionalmente), se baja la productividad y el nivel de incompetencia se evidencia por la falta de atención a los detalles.

((Inconformidad
Según García, si una persona no sabe manejar la situación de inconformidad que vive en un trabajo puede sentirse atrapada en una situación negativa, lacerando su autoestima y sintiéndose fracasada.

“Es común observar a nuestro alrededor personas que se sienten insatisfechas en sus trabajos y escucharlos decir que si consiguieran algo mejor se fueran de la empresa, pero mientras tanto se sienten atadas por las responsabilidades familiares y otros compromisos”, dice.

Para Niurfy Ulerio, directora de reclutamiento y selección del grupo Eulen, los daños emocionales pueden ser de mayor grado para una persona si el trabajo que está haciendo o sus compañeros van en contra de sus principios y valores personales.

“Puedes llegar a frustrarte y sentirte preso dentro de una empresa que ya no te satisface, y atarte a unas quincenas por pura dependencia económica”, concluye la experta.

Hora de cambiar de empleo
Cuando no cumples con los estándares para realizar una función en tu trabajo, no te sientes preparado para enfrentar los desafíos, los retos de la empresa son responsabilidad de una persona o equipo, y tus opiniones se quedan estancadas y no son valoradas, es hora de buscar otro empleo.

La afirmación la hace Lourdes Gómez, vicepresidenta de la Asociación Dominicana de Gestión Humana (Adoarh).

A estas señales, Amarilis García, presidenta de Adoarh, agrega que el momento de dejar un trabajo está marcado por la empresa y el empleado.

Por parte del empleado, indica, influye la necesidad de enfrentar otros retos porque se ha llegado a una madurez laboral, cuando el trabajo no es gratificante, hay otras ofertas laborales con mayor y mejores perspectivas.

El empleado también puede poner fin a su tiempo en una empresa cuando sus valores y principios no están acordes con los valores enarbolados por la alta gerencia.

Mientras que las señales de la empresa, según García, se ven cuando esta atraviesa problemas económicos que impliquen reducción de personal, si hay acoso de cualquier índole y no hay apoyo para el empleado, y si se promueve en la empresa una competencia dañina que fomente las zancadillas.

“Esto último sería como nadar entre tiburones y eso no es positivo en ningún sentido”, dice.

Momento de irse
Dejar un trabajo no es una acción impulsiva o de momento, es una decisión que se va forjando en el tiempo, explica Niurfy Ulerio, directora de reclutamiento y selección del grupo Eulen.

Pero durante este tiempo en que no se renuncia al trabajo es posible que la entrega y dedicación a este no sea igual que antes.

Aunque, dice Ulerio, no siempre es así.

“Es más bien un tema de formación. Dependerá siempre del individuo, su compromiso, calidad de su entrega…”, agrega.

Al igual Ulerio, Gómez entiende que independientemente de la situación, el buen profesional se reinventa cada día y fortalece sus habilidades para desempeñar su función.

En cambio, García asegura que el tiempo que se dura en una empresa no es sinónimo de un mejor desempeño o mayor productividad.

((Alternativas
Las expertas ofrecen varias recomendaciones para quienes se sienten atados a un empleo del que no pueden salir por diversas razones:

ï Desarrolla un plan B. Siempre hay que tener un proyecto paralelo al trabajo formal, algo que sirva de “bastón”. Vender productos, realizar manualidades, asociarse con un micro productor, impartir clases, realizar revisiones de tareas o dar apoyo a niños con dificultades de aprendizaje, trasladar niños a colegios o estudiantes a universidades, llevar igualas, asesorías o alquilar un espacio en tu hogar. Hay muchas funciones por las que otras personas pagan, si puedes optar por una, hazlo.

ï Trabaja con positivismo. Como no puedes renunciar, “oblígate” a ver el lado positivo de tu trabajo. Sé creativo e innova dentro de tu rutina. Trata de enriquecer las tareas asignadas, esto mejorará la forma de hacer las cosas.

ï Reflexión. Debes analizar tu proyecto de vida profesional a futuro. Reflexiona si tu perfil profesional presenta las competencias que el mercado laboral local e internacional exige, de no ser así, desarrolla un plan de acción que te permita llenar esos vacíos y desarrollar capacidades y habilidades que te perfilen como un profesional con empleabilidad (la capacidad que tienen las personas de poseer competencias que son atrayentes para diferentes puestos de trabajo).

ï No renuncies. Debes tener bien claro que nunca se puede renunciar por hastío cuando no hay nada que te asegure hacer frente a tus responsabilidades financieras.

Recuerda que es mejor buscar trabajo cuando se está empleado que desempleado, porque tu valor en el mercado laboral solo se mantiene o incrementa si estás en una posición.

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