Diez consejos para dormir bien en verano

Diez consejos para dormir mejor

  1. Preparar la habitación: ventilar antes de ir a dormir y renovar el aire abriendo las ventanas un rato antes de acostarse. Puede usarse un ventilador. En contra de lo que muchos piensan, sí puede utilizarse el aire acondicionado, siempre y cuando se haga a una temperatura adecuada, en torno a los 22ºC y no se duerma bajo el aire directo. También nos ayudará a ambientar la habitación si durante el día hemos tenido la precaución de evitar que entre el calor (persianas y ventanas cerradas).
  2. Usar ropa de cama fresca: preferiblemente de algodón, porque este tejido contribuye a que la piel transpire mejor.
  3. Establecer rutinas: aunque en verano es más complicado, es importante establecer rutinas para ir a dormir, como acostumbrarse a ir a la cama a la misma hora todos los días, lo que facilita que se imponga un horario al cuerpo. También es recomendable levantarse a la misma hora.
  4. Cena ligera: sopas frías, ensaladas o verdura y evitar alimentos con alto contenido en grasas. Debe tenerse en cuenta que, durante la digestión, el cuerpo aumenta la temperatura para poder trabajar. Aunque no tengamos hambre, siempre es recomendable cenar, ya que no hacerlo puede empeorar el sueño porque la sensación de hambre actúa como estimulante y puede provocar el insomnio.
  5. Cena temprana: El horario también es importante ya que, cuanto más pronto se cene, más pronto podremos ir a dormir con la digestión hecha.
  6. Evitar el alcohol: es importante evitar bebidas excitantes y con alcohol, ya que desencadenan la secreción de cortisol, una hormona del estrés que nos dificultará la conciliación del sueño.
  7. Reducir el tiempo de la siesta: no deberá ser superior a la media hora.
  8. No realizar ejercicio físico intenso antes de acostarse: porque este aumenta la temperatura corporal y activa el cuerpo.
  9. Tomarse una ducha antes de meterse en la cama: preferiblemente con agua tibia para rebajar la temperatura corporal. Es un error pensar que ducharse con agua fría nos ayudará más ya que el efecto dura poco y la sensación de frescor es solo instantánea. El problema es que el choque térmico entre el agua fría y el calor ambiental reactiva el organismo y el gasto energético y provoca un aumento de la temperatura.
  10. Evitar el aire directo de los ventiladores: Si bien es una manera de refrescarnos, también lo es de estresar los músculos, que suelen contraerse con la sensación de frío. Por tanto, es preferible que el aire no nos dé directamente.

 

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