El PLD y la gran herencia de Juan Bosch

Cesar Medina, Embajador dominicano en España

Cesar Medina, Embajador dominicano en España

Por CESAR MEDINA

Una de las cosas importantes que heredó el Partido de la Liberación Dominicana de su fundador y líder Juan Bosch, es el criterio de cuerpo de sus dirigentes, por lo menos en la cúpula.

Es una condición que no se encuentra en ninguna de las demás formaciones partidarias, ni grandes ni chiquitas.

Los dirigentes de los partidos no se reúnen para nada. Porque “el máximo líder” teme siempre confrontar sus ideas, sus decisiones, sus propósitosÖ Y la corte que siempre le rodea se contenta con batirle palmas para luego extenderle la mano.

Es un comportamiento histórico del liderazgo dominicano, empezando por un ícono de la política partidista de los últimos 50 años del pasado siglo, Joaquín Balaguer.

¿Recuerda alguien que Balaguer reuniera a los organismos de su partido para tomar alguna decisión trascendente, así tuviera que ver con el destino de la organización?

Jamás lo hizo… Ni siquiera en los momentos más difíciles de su primer gobierno de 12 años, entre 1966 y 1978.

Balaguer veía la cara de los dirigentes reformistas en el Palacio, cuando iban a juramentarse. Después, para anunciar que volvería a ser candidato, en unas asambleas que normalmente duraban entre 15 y 20 minutos. Y eso sólo ocurría cada cuatro años.

Peña en el PRD

Peña Gómez se acostumbró a reunir los organismos del PRD después de convertirse “en el máximo líder” bajo la consigna: ¡Lo que diga Peña, eso es lo que va! ¿Habráse visto semejante aberración?

Antes de eso, siendo secretario general y cuando el boschismo comenzó a flaquear, Peña Gómez evitaba esas reuniones, y cuando asistía metía la cabeza “debajo del pupitre” rehuyendo la mirada de Bosch.

La cosa cambió cuando Peña asumió el control total del partido, pero mientras no aspiró a ser Presidente de la República.

Durante las largas luchas de tendencias, los líderes de los grupos perredeístas dejaron de ir a las reuniones de la Comisión Política para evitar colegiar sus decisiones. Para entonces, el líder se quejaba de la apatía de los jefes de grupos frente a las convocatorias de los organismos.

Pero hizo lo propio a partir de 1984 al conocerse su intención de aspirar a la candidatura presidencial en los comicios que se celebrarían dos años después. Se atrincheró con su grupo en la sede de la Internacional Socialista y el partido cayó en un segundo plano.

Es una constante

Ese comportamiento, tan poco institucional, ha sido una constante en nuestro país desde que en 1961 comenzó a operar el sistema de partidos políticos tras la decapitación de la tiranía trujillista.

Es por eso que el Partido de la Liberación Dominicana aplica correctamente el mandato estatutario de reunir periódicamente sus organismos, una enseñanza del profesor Bosch preservada como legado en ese partido.

Los estatutos de todos los partidos exigen reuniones periódicas de sus órganos directivos, y los del PRD llegan al colmo de disponer una reunión semanal de su Comisión Política, pero eso es letra muerta, lo mismo que en el PRSC. Y en los partidos pequeños, ni se diga.

Se supone que la Junta Electoral debe velar para que se cumplan esas disposiciones estatutarias en todos los partidos, pero la Junta no se mete en eso, desbordada como está por sus propios problemas internos.

El Comité Político del PLD se reunió anoche y trató, entre otros puntos de agenda, el tema trascendental de su Congreso Norge Botello, que debe celebrarse los próximos meses…

¡No hubo ausencias notables…!

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