El PP hace un guiño a la inmigración

Guillermo Morales–http://legalcity.es


Guillermo Morales
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Las buenas intenciones del Gobierno y el Partido Popular para con la inmigración española parecen cuando menos, sospechosas.
Hace muchos años que los franceses y los alemanes –por solo citar un par de ejemplos- se dieron cuenta que la inmigración era un hecho con el que tendríamos que aprender a vivir y sobre todo se convencieron de que era un nicho de votantes para nada despreciable.

El ejemplo más reciente, el triunfo de Hollande en Francia que ha incorporado a su Gobierno a tres musulmanes o lo que es lo mismo, ha creado un gobierno multicultural. Las “minorías visibles” (franceses negros y musulmanes, entre otros) han ocupado un puesto significativo como actores y electores, activos (muy visibles en la acción política) y pasivos (a quienes los grandes actores han intentado seducir) en las pasadas elecciones francesas.

Al otro lado del Atlántico, nos encontramos con un Obama que han mirando a las elecciones presidenciales próximas y ha sorprendido a todos con regularizar a casi un millón de inmigrantes “sin papeles”. A fin de cuentas las elecciones en Estados Unidos casi siempre las decide el voto hispano de la Florida.
Mientras los unos y los otros hacen guiños a la inmigración, España jugando siempre en la retaguardia o al menos no ha lanzado ningún mensaje de complicidad en sus campañas electorales; tal vez por ser uno de los últimos países europeos que se ha enfrentado a la realidad del fenómeno migratorio. ¿Qué sentido tendría dar una palmadita en la espalda a un inmigrante si este no tiene derecho a votar? Pero ha habiado un hombre de luz larga que se ha dado cuenta de esta realidad y ha convencido a su Partido que la inmigración nacionalizada española puede dar un buen puñado de votos.

El Ministro de Justicia, Alberto Ruíz Gallardón es un hombre inteligente, amante de la historia francesa y político de luz larga convencido de que cada voto cuenta y que hacer un guiño a la inmigración es una jugada a mediano y largo plazo que podría ser muy rentable a su Partido.
La derecha podrá endurecer las políticas migratorias porque a corto plazo le proporciona votos del electorado español que ve en el inmigrante alguien que desestabiliza el estado del bienestar. Y así jugaron, con esta baza, casi todos los Partidos en las últimas elecciones. Pero una cosa es endurecer la política migratoria y otra muy distinta es suavizar el proceso de la nacionalidad española para quienes ya tienen “papeles”. Inmigrantes nacionalizados que en número pueden ser muy generosos en las urnas.

De tres a un año; este es el tiempo que podría tardarse la tramitación de un expediente de nacionalidad española según se desprende del convenio de colaboración que acaba de firmar Gallardón con el Colegio de Registradores de la Propiedad. Estaríamos hablando de más de un millón de inmigrantes que de cara a las próximas elecciones ya serían españoles; más un cuarto de millón de descendientes de españoles (241.763) que ya han obtenido la nacionalidad gracias a la disposición adicional 7ª de la Ley para la Recuperación de la Memoria Histórica —dicha disposición es conocida como ley de nietos—.
Del total de solicitudes (503.439) por la Ley de Memoria Histórica se ha aprobado el 48,02%, aunque aún hay un buen número en trámite. La inmensa mayoría de las peticiones (477.462, casi el 95% del total) se presentaron en consulados españoles en Iberoamérica. El 92,34% de ellas (464.858) procede de hijos de padre o madre de origen español y el 6,32% (32.141) de nietos de españoles que perdieron la nacionalidad o tuvieron que renunciar a ella con motivo del exilio.

Las oficinas consulares han expedido 164.509 pasaportes españoles a personas que han accedido a la nacionalidad gracias a esta ley. Solo en México unas 46.000 personas han solicitado la doble nacionalidad. Hasta el pasado día 27, el Consulado de España en México había tramitado 16.000 expedientes (un 35% de los presentados), de los que tan solo el 1% habían sido rechazado, bien por no cumplir todos los requisitos o por no poder demostrarlos.
Los números hablan claro y son clarísimos. Y ante la evidencia “el hombre inteligente, amante de la historia francesa y político de luz larga” que como si fuera un excelente empresario ha encotrado un buen “nicho de mercado” O no?

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