El PRSC en camino a saldar su histórica y negativa deuda con el pueblo

El PRSC en camino a saldar su histórica y negativa deuda con el pueblo

Por Miguel Espaillat, precandidato a diputado de ultramar

La dinámica de la evolución es propia de todos los procesos de la vida.  En lo social, la historia de los pueblos no escapa a esta norma. Tampoco un partido político evade esa realidad, en lo que tiene que ver, su nacimiento, desarrollo y extinción, para finalmente evaluar esa existencia, como positiva o negativa en base a los parámetros científicos, tenidos para tal valoración.

 En esos estadios de nacimiento, desarrollo y extinción, el Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) y el balaguerismo, tiene su particular historia.  En sus 22 años de gobierno hubo de todo: sangre derramada, muertes por asesinatos a granel, encarcelamientos, torturas, represión, exilio forzado, conculcación de los derechos más elementales del hombre, fraudes electorales, hurto de los bienes públicos, supresión y coartación de libertades, simulación de la democracia, prevalencia de la impunidad y privilegios irritantes e injusticias de todo género.  Todos estos hechos, fueron inherentes al régimen reformista, matizados con algunas luces, pero opacado más de las veces, por penumbras y tinieblas tenebrosas.  En esa circunstancia, el país fue llenado de cruces, de viudas, de llanto, de dolor, y hasta de vergüenzas por la subordinación a intereses extranjeros que desde nuestro mismo territorio y de afuera, dirigían esas orgias de muertes, terror y abusos, contra una nación pobre e indefensa.

  No vamos a entrar en mayores detalles de esos acontecimientos, porque ello sería llover sobre mojado, además, en cierta forma, aunque en menor medida, es la misma historia de los demás partidos, que ya en la oposición o en el gobierno, compartieron alternadamente esos ciclos macabros de un reinado de poder.

 Toda esta práctica siniestra, convirtió a nuestra patria, en una isla dominada por corsarios y filibusteros, donde imperó el sálvese quien pueda, hasta llegar al feudo tribal que somos hoy, en donde narcotraficantes, gobernantes, funcionarios y políticos delincuentes de la peor calaña, se han adueñado de todos los estamentos del Estado, para con dinero y poder, enseñorearse burlonamente sobre un pueblo ingenuo, que muchas veces dio su voto para llevarlos al poder confiando en ellos.

 Hoy, fruto de esa situación, somos un país semejante a la Sodoma y Gomorra bíblica, donde los más grandes delincuentes, han pasado a ser señores respetables, los demonios ángeles, y los hombres honrados y de trabajo, grandes pendejos.  Llegado a este punto, la descomposición moral de la sociedad es tal, que a primera vista, la solución a tan grande problema parece inviable o solo posible con la destrucción total de todo lo que hay, para erigir sobre las cenizas, la nueva Jerusalén que plantea el Apocalipsis.

 Pero no quiero ser tan pesimista, al punto, de dar todo por perdido; al contrario, todavía pienso, que nos quedan muchos hombres y mujeres de valores, que con juicio y sensatez, unidos todos, podemos enmendar los errores y horrores cometidos.  El tiempo, implacable e insondable, ha pasado.  Hemos superado muchos ciclos, en los cuales, la evolución aludida ha hecho su trabajo de cambio de las cosas.  En este ínterin, han muerto casi todos los perros rabiosos de aquellos aciagos tiempos, de militares y civiles trujillistas, que actuaban con mentalidad de caverna.  Al presente, la generación es otra y por ende la sociedad también, que aunque llena de ignorancia, egoísmo e indiferencia a los asuntos de la patria, apunta hacia otra visión de la vida y de las cosas, sobre la cual el país puede empinarse para tomar otro rumbo, siempre y cuando, este, esté, en manos de sus mejores hombres.

 ! Pero ah cosas de la vida!  Por esos caprichos inescrutables del destino, ha venido a imponerse como designio veleidoso de alguien supremo, que juega con nosotros travesuras como para divertirse, al unir  antiguos adversarios a muerte, para que reparen todo el daño infligido por ambos a la patria, deponiendo, aunque sea a regañadientes, viejos odios, rencillas y retaliaciones.

En esta fase actual, de alianza entre el PRM y el PRSC, tiene este ultimo (PRSC), la oportunidad de oro para saldar sus viejas cuentas con el pueblo, de resarcir con creces, de compensar, de reparar los daños infligidos, poniendo todo su empeño en desplazar del poder a quienes ellos subieron y apoyaron hasta un ayer no lejano.

 Esperamos que la evolución social y espiritual aludida, sea tal en los actuales dirigentes del PRSC, que les permita reconocer yerros, la forma de enmendarlos y hacer mea culpa.  Y aunque está visto que la alianza PRM-PRSC no es ideológica, sino por cargos, al menos expectamos de ellos, que en estos tiempos su pensamiento social y político sea diferente, porque han evolucionado para bien, distanciándose al efecto, del modo y pensamiento de aquellos trogloditas líderes civiles y militares, para que se dé no solamente, el cierre de un capitulo con el PLD y alianza con el PRM para construir una “nueva mayoría” que transforme la sociedad dominicana”, sino que también,  rompan el lazo político, emocional e ideológico, que a modo de cordón umbilical los ata  a aquel reformismo balaguerista, que masacró a nuestro pueblo, que subordinó nuestra patria a poderes extranjeros y que la entregó  a un peledeismo que la ha  maltratado, burlado y arruinado con sus robos, y que acrecentó la subordinación y el entreguismo a lo foráneo.

Toda nuestra patria espera que así sea; que por el bien de todos, no nos fallen una vez más.  Es mi modo de invitar al PRSC a saldar su histórica y negativa deuda con nuestro pueblo, a costa del cual, muchos se hicieron millonarios y llevado vidas de reyes. Ha llegado la hora de saldos, reivindicaciones y rectificaciones, y donde, hasta incluso, tendremos que refrenar los sentimientos de indignación e impotencia que despiertan en muchos de nosotros esta alianza para muchos antihistórica, pero necesaria, para dizque llegar al poder, sin obviar, que la misma puede ser una afrenta a la memoria, que con respecto y lealtad debemos guardar a los caídos en aquellas luchas entre defensores de la patria y vividores de ella.

Finalmente, digo a los rechazan esta alianza, que ante una aparente impunidad terrena, se opone la justicia cósmica, de la cual nadie se escapa, porque todos los hechos tarde o temprano tiene sus condignas consecuencias, por tanto, dejo a la justicia divina, que inexorable, juzgue por sus hechos a cada cual y a todos como corresponde; mientras tanto, lleguemos al poder con esta alianza, y que Luis Abinader como cabeza de gobierno, ponga coto a los posibles desmanes, que algunos corruptos, como en antaño, quieran llevar a cabo.

No obstante, sugiero a mis compañeros de Partido aceptar esta alianza como buena y valida, no porque el fin justifique los medios, sino, porque no hay manera de cultivar por separado, el trigo y la cizaña.

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