El realismo mágico en el discurso presidencial

El realismo mágico en el discurso presidencial

img-cpimentelCarlos E. Pimentel Florenzán

 

“Rendición de cuentas y cuentas ausentes”

El recién discurso pronunciado por el Lic. Danilo Medina Sánchez ante la Asamblea Nacional el 27 de febrero, es una oportunidad para expresar algunas ideas en relación a los resultados de sus ejecutorias, los retos pendientes para gobernar con transparencia y la evidente ausencia de políticas, que toque los elementos sistémicos y estructurales de la corrupción rampante y profunda presente en el Estado dominicano.

En la República Dominicana estamos cruzando por momentos difíciles de nuestra historia republicana, sobre todo por el aparente triunfo de las prácticas políticas inmorales, del asalto del Estado de una clase política insaciable, que se sirve de lo público, para satisfacer sus intereses particulares.

La insuficiencia del análisis, su poca profundidad y la ignorancia se convierte en las características o tierra fértil para que se desarrolle el realismo mágico, donde escuchamos falsedades trabajadas para convertirlas en verdad, para engañar y ocultar, con la mirada cómplice de lealtades compradas y silenciadas, produciendo mezquindades y desarrollándose la miseria humana.

Una alocución de “rendición de cuentas” ensamblado y pensado desde ALICIA EN EL PAIS DE LAS MARAVILLAS, en su articulación usa argumentaciones propias del realismo mágico, necesariamente conduce a desfigurar la realidad con la fantasía, con la ilusión, para lo cual combina el contexto real, con uno irreal e ilusorio, convirtiendo el texto en un entramado de contradicciones, ambigüedades y falsedades.

El discurso expresa una realidad basada en los sueños, para lo cual, se adoptan frases, citas e ideas con una clara combinación de elementos aparentes e inexistentes o inventados y no reflejan el contexto real que vive la inmensa mayoría de la población, con ello, traspasando el límite entre lo real e irreal.

El realismo mágico en un discurso de rendición de cuenta, muestra lo inexistente como real, relata hechos fabulosos, pero imaginarios, manipulando la subjetividad colectiva y jugando a las emotividades de una población mil veces defraudada.

Por eso el realismo mágico en los discursos políticos, apela a los elementos de auto reconocimiento y la búsqueda insaciable de  justificación de las actuaciones u omisiones de sus responsabilidades políticas, para lo cual se fortalece en la alocución las informaciones vinculadas a las acciones desarrollada, dejando de lado los retos y los temas de profundidad política y con implicaciones de transformación social, o sea, se deja de lado lo real y complejo, por lo simple e irreal.

El discurso en su contenido obvio la imagen real de un Estado con una aguda dificultad de legitimidad y de representación, que se traduce a la presencia histórica de una penetrante crisis económica, social, política y moral, donde actores responsables de estas crisis, presente en la Asamblea Nacional, aplauden sin parar, cada sofisma expresado en cada expresión del realismo mágico.

Todo es posible para la población dominicana, al vivir en un realismo mágico político, con políticas contradictorias y deformaciones del análisis político, donde se describe una obra de gobierno con unos detalles y supuestas realizaciones, que parece visto desde unos lentes de aumentos de la realidad concreta.

No podemos seguir un análisis objetivo, que permita definir políticas públicas, cuando lo cotidiano, lo que vemos y sentimos en el día a día, se presenta inflado o abultado, porque se ridiculiza las políticas económicas y la población percibe la irrealidad del discurso político, porque no ve, no siente y no se beneficia de los crecimientos y bonanzas de la económica, lo contrario a la realidad mágica, es lo concreto, lo que vivimos y sentimos en lo cotidiano.

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