El Rescate de Haití sí es posible

ggggg

 

Por Jonathan Gómez

Empresario, politólogo residente en España

Ahora que la sociedad internacional está nuevamente preocupada por Haití, la Republica Dominicana debe ofrecer la oportunidad de llegar a unos acuerdos Diplomáticos satisfactorios para ambos países, donde la R.D. proponga una mesa de diálogo de ámbito internacional en el que se involucren con un compromiso legal, a países relevantes y sobre todo a la ONU.

El gobierno Dominicano se encuentra en el ojo del huracán, siendo atacado de manera directa por muchos colectivos y por algunas personalidades. Y por lo tanto es el momento oportuno de aprovechar la ocasión para solucionar de una vez por todas el conflicto de Haití; reconstruir el país haitiano y que se pueda disponer de los millones de dólares que en su día se donó y que hasta la fecha no se han visto.

Quizás esta sea la estrategia adecuada a seguir del gobierno Dominicano para merecer llamar la atención de la sociedad internacional; que nos sentemos en una mesa redonda, dialoguemos y resolvamos el verdadero conflicto de Haití. Pero no solo este conflicto circunstancial, sino una solución realmente a largo plazo, con un compromiso real, con objetividad y enfocados en el bienestar de toda la isla.

La R.D. debe mover ficha, organizar un grupo de diplomáticos competentes para que planifiquen un marco de negociación en el que se marquen unas demandas y concesiones que lleguen inevitablemente al consenso. Sería más que recomendable pedir consulta a tantos países, organizaciones, instituciones y personalidades como sea posible; en el que todos formemos parte, principalmente España y Francia, -por relaciones más que evidentes de hermandad histórica-.

Acaso no fue la R.D. quien socorrió a los haitianos sin vacilar en la lamentable catástrofe en un primer momento; sin intereses de ningún tipo y sin esperar nada a cambio; acaso no es la R.D. la que da alojamiento, salud pública, educación y trabajo a miles y miles de haitianos.

La parte oriental de la isla es siempre la que carga con toda la responsabilidad y por ende debe ser quien tome la iniciativa de llegar a unos acuerdos de paz, hermandad y solidaridad. Es quien forma parte del problema y en consecuencia estamos obligados, también dispuestos, a formar parte de la solución.

Esto no es una cuestión de intereses partidistas ni mucho menos; sino de patriotismo, unidad e identidad nacional y de convivencia pacífica entre países civilizados con soberanía y el derecho incuestionable de decisión propia.

Facebook Comments