El sueño que se convirtió en pesadilla

WILSON A. FERRERAS

Por: WILSON A. FERRERAS
Dominicano residente en Barcelona

Corrían los años setentas, por aquel entonces el profesor, aun lucido lleno de juventud y con grandes ideas de libertades nuevas de nuevos aires henchido en grandes conocimientos en valores nuevos con ideas reformadoras abandonaba su vieja casa la que el mismo con mucho sacrificio ayudo a levantar; pero ya al cabo del tiempo no le eran afines sus ideales los discípulos y demás compañeros habían crecido y ya no eran afines los ideales por lo que un buen día decidió de sir adiós para siempre y tal cual como aquel día que regreso así mismo los abandono y con sigo sus iguales los incondicionales los que le comprendían le querían le respetaban y que con el habrían decidido continuar solos con sus ideas de futuro de un futuro mejor no para ellos sino mas bien para su pueblo para sus iguales para los jodidos los hijos de machepa, si aquellos que no contaban con lo mas mínimo para con ellos era el compromiso.

Así un buen día se marcho y marcho con paso firme seguro de que algún día no muy lejano en el tiempo lograría con la ayuda de sus colaboradores lograr las transformaciones que desde que era un crio añoraba implemento normas dicto doctrinas impuso disciplina y como buen profesor  sus enseñanzas cada día iban calando en una sociedad desarraigada carente de todo pero con hambre de superación y triunfo fueron tales sus enseñanzas que no tardaron en tener un gran impacto en toda la vida republicana pos sus formas tan distintas de hacer lo que los demás se les daba tan mal y daba gusto contemplarles allí donde los otros fallaban y se convertían en caos sus actuaciones. Las suyas eran impecables en cierto modo actuaban como mesías predestinados distintos a todos y en todo.

Con el correr del tiempo se llegaron a presentar algunas dificultades que lo llevaron incluso a plantearse el abandonar una vez mas, aquella casa que él había construido a sangre y fuego con su tesón con su ejemplo con esa inquebrantable moral de patriarca de aquellos que ya no existen   y lograba nuevamente la disciplina de los subordinados.

Pero el tiempo el maldito tiempo que a nadie perdona le tenia ya jurada una mala pasada, con el paso de los años y con la inexorable fatalidad de la cual no dependemos los hombres llega el momento en que nuestras capacidades se deterioran y llegando muchas beses a perder el control total de nuestros actos y acciones de vida y aunque todavía nos quedan facultades ya no somos capases de valernos por si solos. Como habría de esperarse aquellos que bajo su mando jamás se atrevieron a ejercer ningún control sobre los dominios del ya decaído y disminuido patriarca sin fuerzas para decidir con su inteligencia diezmada.  Le utilizaron lo vapulearon lo exhibieron en un escenario al que el en su propio juicio; jamás se habría atrevido a pisar para levantarle la mano a los que él había dedicado toda una vida a combatir, a denunciar, aquel que solo había vivido para antagonizar por mas de medio siglo a los que consideraba los responsables de todas las calamidades que sufría su pueblo si su amado y adorado pueblo.

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