Encuestas inconsistentes y condicionamiento electoral.

OSIRIS DE LEON, ING.GEOLOGO

Por: R. Osiris de León.

La más reciente encuesta Gallup, sobre preferencias electorales nacionales, publicada en la última semana de abril de 2012 arroja una serie de resultados que demuestran inconsistencias de las muestras, o masoquismo ciudadano, o presiones exógenas.
El primer resultado de la encuesta arroja que el 50.6% de los dominicanos votaría por el partido de gobierno, y que el 44.6% de los votantes lo haría por el candidato de la oposición.
Esa misma encuesta arroja entre sus resultados que el 67% de los entrevistados recibe ingresos insuficientes para cubrir sus necesidades básicas, que el 63% de la población opina que el gobierno utiliza los fondos públicos en favor del candidato del partido de gobierno, y que el 55% de la población se queja del desempleo.
Estos resultados de la encuesta Gallup sugieren que las muestras no son consistentes en sus respuestas, o que la sociedad dominicana es masoquista, o que hay presiones para alterar resultados, porque si la mayoría de la gente se queja del alto costo de la vida, de los ingresos insuficientes, del uso de los fondos públicos en la campaña electoral oficial y del desempleo, entonces esa misma mayoría no se va a inclinar a favor del actual gobierno.
Otras encuestas nacionales arrojan que el 53% de la población votaría por Hipólito Mejía, candidato opositor, y que el 43% votaría por el candidato oficial Danilo Medina, lo cual coincide con la inconformidad social reflejada en la encuesta Gallup.
Todos los sondeos aleatorios realizados en las emisoras de radio, en los canales de televisión, en los portales digitales, en las paradas de autobuses, en los taxis, en las tiendas, y en los mercados y supermercados, arrojan resultados tan favorables para Hipólito Mejía que siempre le colocan muy por encima del 50% de las preferencias.
Pero si bien es cierto que esos sondeos no son científicos, muestran la tendencia de la sociedad, y la tendencia debe coincidir, o aproximarse, al resultado del muestreo científico, especialmente porque los muestreos aleatorios han estado distribuidos en todo el territorio nacional, y a mayor tamaño de una muestra nacional, mayor representatividad del universo muestral.
Los geólogos somos especialistas en muestreos geoquímicos y geotécnicos de suelos, rocas y sedimentos activos, y para cada programa de exploración diseñamos un patrón de muestreo representativo del universo a evaluar, y el resultado final del muestreo debe ser coincidente con la realidad mineralógica o geotécnica del espacio estudiado. Así debe ser la encuesta política científica.
Muchas veces los geólogos vamos a explorar oro, mediante métodos científicos, al mismo lugar donde los campesinos tienen siglos lavando oro aluvial mediante métodos rudimentarios, y si los campesinos encuentran oro mediante muestreos artesanales, los geólogos debemos encontrar el mismo resultado mediante muestreos científicos.
Si los geólogos aplicamos métodos científicos y no encontramos oro donde los campesinos sí lo encuentran, lo que está mal son los métodos científicos y no los métodos rudimentarios del campesino. Y eso pasa en las encuestas políticas científicas. Un muestreo científico mal diseñado o unas muestras mal colectadas pueden conducir a un resultado distorsionado.
La encuesta Gallup muestra que mientras más grupos políticos y más importantes líderes políticos se suman a Hipólito Mejía, más baja Hipólito en esa encuesta, lo que implica una gran inconsistencia y un gran contrasentido político y matemático.
Muchos analistas entienden que la inconsistencia no está en factores endógenos de las muestras, sino en factores exógenos que presionan para construir una percepción diferente a la realidad, y aparentar que el candidato del gobierno está arriba en las encuestas, porque en un pueblo de cultura ganadora mucha gente indecisa se inclinaría a votar por “el ganador”.
Otro factor que lleva al gobierno a intentar construir una percepción distinta a la real es que si no tiene a su favor la mayoría de la población, entonces puede alterar los resultados bloqueando el voto de una parte de sus opositores mediante la compra de cédulas, y al mismo tiempo intimidar a los empleados públicos y a los poseedores de las tarjetas de solidaridad y forzar un resultado similar al presentado en la encuesta inconsistente.
De igual forma el gobierno intenta animar económicamente a los indecisos, a los opositores débiles y a los delegados electorales susceptibles al soborno, para lo cual están enviando a sus caballos monetarios para que dirijan la campaña donde saben que están muy por debajo, y compren con dinero público a quien se deje comprar para votar o para alterar resultados.
«Los Duros de las obras públicas del PLD” han sido encargados de esa dura y bochornosa tarea. Con razón un dirigente peledeísta nos dijo que en la lucha por el poder no hay ética.
Como opción final al PLD le queda alterar el llenado de las actas de votación, o alterar el proceso de transmisión de la data electoral, y para eso tienen el control de las mesas electorales y el control del centro de cómputos de la JCE, pero el país debe evitarlo.
Lo cierto es que ahora el PRD está obligado a utilizar sus mejores talentos para enfrentar a los «talentosos peledeístas» que saben diseñar y aplicar estrategias comunicacionales de condicionamiento, y les sobra mucho dinero propio, que ayer era público, el cual, sumado a lo que queda del dinero público, es utilizado apresuradamente para sus malsanos propósitos.
Desafortunadamente, en una sociedad donde falta escolaridad, las encuestas inconsistentes son una excelente vía de condicionamiento y retorcimiento de la realidad.

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