España, el país de las ilusiones perdidas

La crisis económica ha convertido a esa nación en una de emigrantes, en su mayoría jóvenes altamente calificados que terminaron convenciéndose de que allí no queda nada para ellos

 

MADRID.— Son jóvenes, de nacionalidad española, tienen entre 25 y 35 años, una o dos carreras universitarias, uno o varios master o doctorados, hablan dos o más idiomas y conforman la generación mejor preparada que ha habido nunca en España.

Sin embargo, se han convertido en las principales víctimas de la crisis económica, en un país que ya tiene 5 millones 200 mil desempleados. Y es que 43.5% de los jóvenes españoles de entre 20 y 35 años no tienen trabajo, un porcentaje que dobla el promedio de la Unión Europea (UE).

Muchos de ellos llevan años buscando un empleo pero, o no encuentran nada o los salarios que les ofrecen son tan bajos que no les permiten vivir. Así que muchos, cada día más, han optado por emigrar en busca de un futuro mejor.

Por primera vez, España ha dejado de ser un lugar de inmigrantes para convertirse en uno de emigrantes, como consecuencia de la crisis económica que vive el país.

Según datos del Censo Electoral de Españoles Residentes en el Extranjero (CERA), desde principios de 2008 —inicio aproximado de la crisis— hasta diciembre de 2011, más de 300 mil personas se han ido a vivir al extranjero.

Miguel García Jaramago es uno de los que se marchó. Nacido hace 30 años en Madrid, cuando empezó la carrera de Arquitectura en el año 2003 la capital era el vivo reflejo de la expansión urbanística.

Grúas y andamios llenaban el paisaje de las calles y de los pueblos de los alrededores de la ciudad. En los estudios rebosaban los proyectos de obra pública y privada y a los arquitectos, ingenieros y aparejadores les sobraba el trabajo. Ocurría igual en el resto de España.

“Durante mis años de estudiante, en plena bonanza económica y especialmente del ladrillo, el trabajo abundaba y los becarios dentro de los estudios de arquitectura éramos muy demandados. Las empresas sólo cotizaban 2% de nuestro sueldo, así que podían ofrecer condiciones muy interesantes”, relata Jaramago a EL UNIVERSAL. Condiciones como sueldos de entre mil 200 y mil 500 dólares por media jornada (entre cinco y seis horas diarias).

A Miguel, aquel “boom” de la construcción le permitió en los últimos años de carrera compatibilizar sus estudios con trabajos a media jornada “ganando una importante experiencia con una calidad de vida no muy habitual en estudiantes de mi edad de otras carreras”, dice.

En enero del 2009 terminó la carrera y se asoció con varios compañeros para presentarse a concursos públicos nacionales e internacionales mientras hacía un master en Gestión de Proyectos. Pese a su juventud, ganó uno para realizar 19 viviendas. Sin embargo, cuando lo acabó volvió la incertidumbre.

Sector paralizado

La crisis había llegado a España y el sector de la construcción se paralizó. Se acabaron las obras, los proyectos y el dinero.

“Me di cuenta de que la crisis en el sector era muy grande y comprobé que era muy difícil encontrar encargos. De modo que, tras varios años buscando trabajo sin éxito, decidí probar suerte fuera”, relata.

El joven mandó currículums a empresas en Londres, Estados Unidos, México y Dubai. Sólo le respondieron de México, así que, animado por una amiga que vivía allí, hace un año decidió probar suerte. Y la tuvo: una semana después de llegar al D.F. ya tenía trabajo.

“Estoy muy contento. Es verdad que mi sueldo es como el de un becario en España y si estuviera en Madrid estaría cobrando el doble por el mismo trabajo, pero en México con ese salario tienes una buena calidad de vida. Además, este país me ha dado la oportunidad de emanciparme, ya que en España tenía que seguir viviendo con mis padres”, reconoce.

El joven explica que México también le ha permitido tener unas experiencias tanto profesionales como personales que en España no habría tenido. “Mis amigos me dicen que hice muy bien en marcharme, que allí la cosa está cada vez más difícil, que no hay oportunidades, que España es hoy el país de las ilusiones perdidas”, asegura.

“Todos me tratan de maravilla”

El caso de Cristina Arizón es parecido al de Miguel. Madrileña de 28 años y licenciada en Psicología, desde que terminó la carrera ha trabajado en consultoría, pero siempre en calidad de becaria o con contratos muy precarios. Hace unos años, viendo que su situación no mejoraba decidió irse.

“Estaba harta de tener trabajos en los que me pagaban 400 dólares como becaria y mil 200 dólares como licenciada”, relata. “No veía ningún futuro profesional allí, así que me fui”, explica esta profesionista.

Aconsejada por su amiga Blanca se fue a México. “Fue una experiencia increíble. Empecé a trabajar en Venture Consulting y me gustó muchísimo tanto desde el punto de vista personal como profesional. México es un país muy acogedor y todo el mundo me trató de maravilla”, relata.

Sin embargo, la enfermedad de su madre la obligó, un año después, a regresar a Madrid y de nuevo volvió la incertidumbre profesional. Después de mandar muchos currículums encontró trabajo en una consultora. Trabajó de junio a febrero pasado. “La empresa casi no tenía proyectos, mi sueldo era muy bajo y yo no veía que fuera a tener ningún futuro, así que renuncié”.

María hizo de nuevo las maletas y dejó España, pero esta vez su destino no fue México “que está muy lejos y mi madre no quiere que esté tan lejos, sino Londres”. Allí lleva un mes y en ese tiempo ha tenido muchas más entrevistas de trabajo que las que hizo en España en los últimos meses.

“Aquí hay ofertas profesionales, cosa que en España no hay. Y sé que aquí, teniendo paciencia, al final acabará saliendo algo.

—¿Y si no encuentras nada y se te acaban los ahorros? “Me meto a trabajar en un Zara y a seguir esperando. Siempre será mejor que volver a España a estancarme o a formar parte de las listas del desempleo”, añade.

Testigo de la huida

Vicente Marin Zarza, abogado experto en extranjería e inmigración ha sido testigo de este éxodo de jóvenes españoles. Hace cinco años creó el portal www.parainmigrantes.com destinado a los miles de inmigrantes que cada día llegaban a España en busca de un futuro mejor. En la actualidad tiene 400 mil visitas al mes.

Pero hace un mes, en vista del cambio de panorama, creó el portal www.paraemigrantes.com destinado a los españoles que se están yendo a otros países. Una web que en apenas un mes ya ha logrado 30 mil visitas.

“Antes los españoles no se planteaban emigrar. Sólo lo hacían por motivos políticos al terminar la Guerra Civil y algunos lo hicieron por cuestiones económicas en los años 60”, explica a EL UNIVERSAL. “Y durante los últimos años ha sido un país receptor de inmigrantes latinoamericanos, en su mayoría”, añade. “Sin embargo, desde hace unos meses, como consecuencia de la crisis, estamos viendo que son muchos los españoles que se están yendo y no en busca de mejores oportunidades o de salarios más altos, como ocurría en los años 60, sino en busca de un futuro que aquí no tienen”, dice.

“Por eso hemos creado esta web para ellos, con el objetivo de orientarles sobre las ofertas de trabajo en otros países y los requisitos que deben cumplir”, explica.

Según un estudio del Grupo Adecco, una de las empresas más importantes en Recursos Humanos, el perfil de quienes abandonan la región corresponde a lo que los sociólogos llama “emigración selectiva”, jóvenes cuya edad oscila entre los 25 y los 35 años, sin cargas familiares y altamente cualificados. Normalmente son ingenieros, arquitectos, informáticos, investigadores o médicos.

Uno de los destinos más frecuentes es Alemania, donde las autoridades tuvieron que especificar que era “conveniente tener un nivel al menos medio de (el idioma) alemán”, tras el aluvión de peticiones de información después de que el gobierno anunciara que se necesitaban ingenieros.

La razón principal de este éxodo, según el Grupo Addeco, es la situación del mercado laboral español y el incremento continuado del paro.

Eso, sin contar con que las empresas españolas se focalizan cada vez más en mercados que tienen mayor potencial de crecimiento: la actividad de las empresas del Ibex 35 genera más del 50% de su negocio fuera de España.

Otro factor a tener en cuenta es que países de destino como Argentina, Francia o Alemania poseen ofertas más competitivas y atractivas que las españolas, tanto desde un punto de vista profesional como económico, lo que hace que muchos trabajadores se sientan más valorados en el extranjero que en nuestro país.

Y un tercer factor es que los españoles pueden irse a trabajar a cualquier país de la Unión Europea (UE) sin necesidad de un permiso de trabajo. Existe la homologación de diplomas y la libre circulación de estudiantes y de trabajadores.

Tras años de bonanza económica y de crecimiento del empleo, en los que España fue un país de interés para la inmigración por las múltiples posibilidades de desarrollo que ofrecía, ahora la situación se ha revertido. Y por primera vez en 10 años, el saldo migratorio ha sido negativo en 2011. Es decir, se marcharon más personas de las que vinieron. Unas 500 mil frente a 400 mil, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

Para muchos, el dicho aquel de que “como en España no se está en ningún lado”, ya no es cierto. La falta de oportunidades les ha obligado a hacer las maletas. Ya no son de madera, como las de los exiliados de los años 60. Son de cuero y llevan dentro modernas computadoras portátiles, Ipads y Iphones. Pero al fin y al cabo siguen siendo maletas llenas de esperanza y de ilusión por encontrar fuera un futuro mejor.

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