Estados Unidos y el secuestro fiscal

Alfredo NuñezAlfredo Núñez Fernández 


“No podemos seguir gestionando el país mes a mes, crisis a crisis, debemos solucionar el tema del presupuesto para los próximos meses y los próximos años.” – Barack Obama, Presidente EEUU.

La constitución norteamericana dicta que anualmente es tarea del presidente de los Estados Unidos enviar la propuesta de los presupuestos federales al congreso para ser aprobado por ambas cámaras legislativas. En la actualidad la cámara de representantes es mayoría republicana, mientras la cámara de senadores es mayoría demócrata, lo que dificulta el proceso de ponerse de acuerdo, en lo que ha llegado llamarse el secuestro fiscal, ante las negativas implicaciones que acarrea el no ponerse de acuerdo.

Pero este tema no es nuevo. El desacuerdo entre republicanos y demócratas inicio con la discusión del techo de la deuda en el verano de 2011, el cual pudo ampliarse a duras penas hasta finales del pasado año en lo que se llamo el precipicio fiscal, lo cual nuevamente se salvo dándole otro balón de oxigeno a la economía norteamericana hasta el primero de marzo de este año.

El tema es la forma en cómo se desea reducir el presupuesto federal; por un lado los demócratas desean obtenerlo aumentándole impuestos a los ricos, mientras los republicanos quieren conseguirlo recortándole presupuesto a los programas públicos del gobierno.
Las consecuencias de esta falta de coordinación política son nefastas para la economía, teniendo que hacer recortes cercanos a los noventa mil millones de dólares en programas educativos, defensa y sanidad para este 2013; representando una reducción próxima al 8% del total del presupuesto federal. Y esto no es todo, EEUU se enfrenta a la pérdida de casi un millón de empleos, lo que disminuiría el crecimiento de la primera locomotora mundial en un 0.7%, dejando un drama social bastante difícil de enfrentar por el gobierno.

Donde quiera se cuecen habas, dice el refranero popular y EEUU no es la excepción a la regla. Pensaríamos que solo en economías en vías de desarrollo como la nuestra los políticos parecen anteponer el beneficio propio al bienestar colectivo de la nación. Este secuestro presupuestario se podría evitar si demócratas y republicanos se ponen de acuerdo en lo que sería mejor para el país y su gente. El FMI y la UE ya dieron la voz de alerta, el futuro en juego no es solo el de Estados Unidos, sino del resto de países que dependen de la buena salud del coloso del norte.

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