Japón y su Abenomics

Alfredo NuñezAlfredo Núñez Fernández                                     

 

Japón es uno de los países más desarrollados a nivel económico, social y cultural. Desde la década del sesenta hasta los noventa gozó de un crecimiento sostenido gracias a su poderoso sector industrial; así como un desarrollo astronómico e insostenible de su sector valores e inmobiliario, que finalmente colapsaron dando inicio a lo que se conoció como la década perdida de Japón.

Durante ese periodo perdido la bolsa de valores nipona cayó por encima del 60% y el valor de las propiedades se fue al suelo. El gobierno en vez de atajar el problema, prefirió mantener una actitud un tanto pasiva; a mediados del noventa decidieron reducir los tipos de interés hasta el 0.5% y no fue hasta finales del noventa cuando decidieron inyectar miles de millones de yenes para reactivar la economía.

Producto de la tardanza de las autoridades en enfrentar la situación, el pueblo japonés prefirió mantener sus elevadas tasas de ahorros, desincentivadas aún más cuando el gobierno decidió aumentar el impuesto al consumo del 3% al 5% a finales de los noventa, aunando un proceso deflacionario que lleva más de quince años. (Entendiéndose por deflación como la disminución generalizada del nivel de precios, producto de una caída de la demanda; otro de los efectos son la reducción de las tasas de interés y apreciación de la moneda.)

El actual primer ministro Shinzo Abe está decidido a cambiar el rumbo. El conjunto de medidas incentivadas por el primer ministro van orientadas a una depreciación del yen para beneficiar al sector exportador, recuperación de la confianza de los agentes económicos, aumento de la inversión corporativa, mantener la compra de deuda pública, target de inflación del 2%, flexibilización cuantitativa y aumento de la inversión pública. La finalidad de estas medidas, conocidas como Abenomics, es la resolución de los problemas macroeconómicos de Japón.

Aún es muy temprano para evaluar el plan del primer ministro en su totalidad, pero en el corto plazo está dando buenos resultados: la bolsa de valores ha repuntado en más del 50%, el gobierno nipón revisó al alza el crecimiento del PIB del primer trimestre del año, aumento del consumo privado y el apoyo del 70% del pueblo nipón al flamante primer ministro.

Los resultados son tangibles. Shinzo Abe se está comportando como todo un estadista comprometido con la próxima generación, en vez de un político preocupado por las próximas elecciones; el pueblo sabio se lo está reconociendo con un apoyo casi total. Aún falta un largo camino por recorrer para aceitar la locomotora económica nipona, pero lo importante es que cuentan con un buen mecánico decidido a emprender la labor.

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