La armonía del septeto triunfador en las elecciones 2016 de EEUU

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Autor: Manuel Antonio Mejía.

Madrid, España.

 

Ensayo.

 

“Con el objetivo de obtener financiación para sus reformas Mandela inició una misión internacional para recaudar fondos por todo el mundo. Viajó por África, Europa y Estados Unidos exponiendo el desconcierto y las extremas necesidades que sufría su país y su esperanza de que todo cambiara. Durante un discurso en Londres, Mandela manifestó: “Sólo podremos erradicar la pobreza, el deterioro de la estructura social y la profunda desigualdad producto del pasado, con vuestra colaboración. Así podremos construir una sociedad verdaderamente no racista y no sexista, y asegurar que los logros conseguidos en la transición política se convierten en algo más que declaraciones formales en documentos constitucionales y legales””. “Nelson Mandela” (Biografía). Página 116. Obra de Andy Koopmans y Leora Maltz.

Durante esta campaña de este 2016, en los Estados Unidos, hemos visto agitarse las banderas con tanto entusiasmo por hacer a Hillary Clinton presidenta del país sajón como sólo lo vimos en las elecciones de 2008 que dieron como resultado ganador a Barack Obama. El ingrediente anterior, en ese año, frente al Partido Republicano y su candidato John Sidney McCain, fue que, por primera vez, se cumplía el sueño de contar con un afroamericano como presidente de los Estados Unidos en un hombre con una persistencia y afán de lucha, además de las cualidades intelectuales que le adornaban, por dar a su país una nueva cara y despegue internacional sin parangón en la historia del componente universal de los cincuenta y cinco estados americanos del norte de América. Pero el tesón político del líder de color y su Partido Demócrata no llegó sólo hasta ahí, sino que, en las elecciones de 2012, Obama ganó también las elecciones a Willard Mitt Romney, del mismo partido que McCain.

 

Pero aquellos dos enfrentamientos electorales, en relación al que vivimos actualmente, tuvieron una gran diferencia: los candidatos republicanos, nos referimos tanto a McCain como Romney –políticos verdaderamente experimentados– nunca cometieron tantos yerros por omisión y acción, poniendo de relieve ademanes, injurias y actos que creíamos cosa del pasado en el hacer del arte del que tanto aprendimos de los filósofos griegos y romanos, una antigua escuela a las manos de quien la demande para el conocimiento humano y con el que convenir ante las puertas abiertas de estos nuevos tiempos.

Existe gente que lo que está ocurriendo actualmente suele tomarlo como una broma ante seres que se creen predestinados hacia el camino de tomar los alcoholes de la embriaguez y codicia del poder, así como la aplicabilidad de su yunque más doloroso y oscuro, y ése, y no otro, es el grave peligro que nos acecha en todo momento y toda vez que la sinfonía de las agujas del reloj nos hace vivir un nuevo momento electoral e histórico. Fijémonos que de ese modo ha iniciado siempre toda la acechanza de la desesperanza y asechanzas del dolor, de las guerras más absurdas y de los miedos y arideces que han sobrecogido el palpitar de nuestro corazón y el claustro, casi hasta romperse, de nuestras pálpebras de frente a la incomprensión de inoportunas desazones humanas. Seres que se creen en las nieblas y tinieblas predestinados fueron los que provocaron acciones de lesa humanidad como la Primera Guerra Mundial; seres de la orquesta desafinada de la lobreguez pausada pero inexplicablemente  arrojadiza fueron los que dieron pie a la Segunda Guerra Mundial.

Por suerte, en estos momentos cosa, siquiera, remotamente parecida, no ocurrirá porque el ser humano ha madurado y en el acontecer del paso de sus agigantadas huellas sólo aspira a un futuro mejor. Sin embargo ello no quiere significar el descuidar la vigilia y el estado de alerta. Y hoy, como en momentos en que hemos encumbrado nuestras mayores virtudes humanas deberíamos estar atentos. Y un acontecimiento de dimensión planetaria en este sentido son el proceso electoral que vivimos día a día y el momento de una nación de 312 millones 780 mil habitantes al que se abocan algo más de 193 millones 85 mil  electores ante el proceso electoral estadounidense. El Partido Demócrata ha tenido retos grandes, impresionantes, dimensionales, imprevisibles y mayúsculos. Pensemos que ayer todos esos adjetivos unidos al sustantivo “reto” fueron enormes de forma individual en uno u otro momento y pensemos también que todas esas mismas funciones en una sola palabra están fusionadas haciendo más importante y merecedor de la entrega de nuestra razón y accionar de mayores energías al compromiso de los estadounidenses para pensar en grande y superar momentos cumbres planteados por la abierta e interminable página de la historia como éste. Se trata de escoger entre dos formas diferentes de ver el hacer las cosas; de interpretar la política y de comprender nuestro mundo actual y sus necesidades, carencias, abundancia, creencias, futuro y porvenir. Creo, sinceramente, que el Partido Demócrata, esta vez con Hillary Clinton como candidata a la presidencia de los Estados Unidos, representa la mejor opción. Ustedes han sido testigo de lo que nos han dejado las imágenes, sin un día de respiro, por parte de la otra oferta.

 

Cuando inicié esta agenda literaria de artículos y ensayos ante lo díscolo de muchas apreciaciones, sentí en cierto modo soledad al pensar en muchos de los comentarios de gente dejada que cuestionaba este afán de poder informar sobre lo que se acercaba en este proceso; la forma en que se cernían sombras sobre el devenir que aguarda silencioso respecto a la elección de la nueva mujer u hombre que presidiría Estados Unidos. No fueron pocas las burlas porque para nadie es un secreto el que este humilde dominicano, residente Madrid, no es estadounidense mas se debe a momentos trascendentales. Pero con el tiempo la gente fue entendiendo y todos nos hemos ido involucrando. Porque sabemos que cada cosa que pasa en un confín del mundo, cualquiera que sea éste, nos involucra y llama a todos. Los Estados Unidos tienen una gran incidencia en los acontecimientos mundiales lo mismo que otros países con igual rigor y magnitud potencial. Los países que componen el puzzle del planeta tienen hoy la necesidad de contar con instituciones fuertes, entes comedidos, ideas de inmensidad significativa  que no  destruyan sino que reconstruyan; los grandes conflictos mundiales advierten hoy de una gran necesidad de aumentar y hacer más certero el despliegue diplomático. ¿Vamos, entonces, a estar de espaldas a estas realidades? Ellas, las cosas palpables que se mueven ante nuestros propios ojos como los desafíos por los que pudiera juzgarnos nuestra posteridad no son un juego. La desigualdad a nivel mundial; el cambio climático; el terrorismo; los conflictos bélicos; las miradas transoceánicas de la esperanza; las constantes y las rupturas de la fe en sus múltiples facetas; el drama de las actuales migraciones humanas en masa como producto de las guerras y el mismo terrorismo, ¿son cosas a las cuales dar la espalda? Por supuesto que no. Y sé, hoy día, por fin, usted, querido lector y seguidor, está de acuerdo conmigo respecto a lo que está ocurriendo en esa parte del mundo; en ese hiperactivo lugar de América.

 

En este ensayo que preparamos nueva vez en relación a ese acontecer que tanto nos entusiasma de la política norteamericana quisiéramos, además soslayar ciertos apuntes respecto a lo que podemos ver y visualizamos inmediata, mediata y posteriormente. Comenzaremos con la estrategia bien aplicada que indudablemente dará el triunfo Hillary Clinton y su Partido Demócrata. Acotemos puntos.

 

Para ganar a lo interno.  

Lo primero es que Hillary en muy escasas ocasiones enfiló los cañones contra ninguno de sus contendientes internos como parte del proceso orgánico de su propio partido. Tenía bien delimitado quién era su opositor.  Dicha estrategia la puso de manifiesto contra Bernie Sanders y le ganó. Nunca vio a Sanders, veía al otro lado de la acera a Donald Trump. Tenía claro desde el principio que su adversario político era el candidato republicano, contrario a muchas conjeturas de gentes que negaba rotundamente esta posibilidad a las que hizo entrar en razón. Hubo personas del periodismo internacional  que pusieron en juego cenas y hasta demostraciones y apuestas a que el actual candidato republicano no ganaría la elección interna de su partido y perdieron. Esto se debe a que la entidad conservadora estadounidense contó con una participación muy tibia por parte del gran grupo de candidatos de la casa sin saber a qué ni a quién se enfrentaban. Y el resultado no se hizo esperar. Donald Trump salió victorioso frente a todos ellos. Hillary tomó la mochila a cuestas y empezó a vencerle desde la primera salida que hiciera Trump al ruedo político y ello es el resultado de que hoy tenga al candidato conservador contra las cuerdas, mirando y buscando hacia uno y otro lado y apenas pudiendo sacar la cabeza.

 

La dialéctica en la sinfonía de su orquesta electoral y política.

 Hillary, de cara a la lucha que se avecinaba identificó bien y de manera juiciosa “la armonía del septeto triunfador en las elecciones 2016 de EEUU y de forma en que los miembros de una orquesta comprometen sus dedos, voces e instrumentos, cada quien puso el alma en su papel. Esto se hizo como apreciaremos a continuación:

Sinfonía política 1.

 Sobre Hillary Clinton, directora en esta ocasión de la orquesta y Tim Kaine.

 

De Hillary no acotaremos muchos puntos. Sólo le remitiremos, querido lector, a que busque en los artículos anteriores de este autor para que identifique porqué esta gran mujer será y merece ser la presidenta de los Estados Unidos. Puntualizar, sólo, de nuevo, que ella es, realmente, la luz ante el plasma y entre lo lúgubre y opaco que presenta la otra opción.

Sí tocaremos en este caso el tema de Kaine, una jugada abrazadora y maestra de Hillary Clinton al escogerlo como su compañero de boleta electoral en el seguro camino hacia la conquista de la Casa Blanca.

Timothy Michael Kaine, es un miembro de alta confiabilidad en el Partido Demócrata y un exgobernador de Virginia. Pero las cualidades que mejor le adornan no son las del cargo que con tanto rigor y ética ejercido sino, sobre todo, la inmensa amistad real y genuina que le une a los pueblos latinoamericanos. Es un hombre capaz de dar luz en los momentos de mayor oscuridad, y tanto Bill, como Biden y Obama le conocen bien. La confianza que aflora con Kaine como vicepresidente es inmensa y sin igual. De ahí la gran alegría de Hillary Clinton ante el compromiso de su compañero para los nuevos cuatro años de un gobierno en manos del Partido Demócrata.

Sinfonía política 2.

 Bernie Sanders, fuente y fuerza de contención contra las injusticias sociales.

 Reconocido el triunfo de su compañera de partido, después de  ciertas situaciones anómalas planteadas por sus seguidores y que merecieron soluciones justas e instantáneas, Sanders se puso de inmediato a trabajar junto a la candidata, y su voz es y será un paradigma y ejemplo para quienes buscan respuesta y alguna luz a las situaciones de injusticias sociales, así como a cuestiones de magno calado que nos presenta el futuro. No tenemos duda –lo volvemos a repetir como en el trabajo anterior– de que Bernie Sanders será en el futuro gobierno de Hillary Clinton ese referente y punto de partida hacia la solución de problemas como el cambio climático; el hambre en muchos de los pueblos subdesarrollados, las soluciones a necesidades en el orden de la sanidad de su propio país. Sanders, a modo de los grandes pensadores, se ha convertido en un icono mundial y referente del pensamiento atinado y lúcido para los nuevos tiempos. Él será quien ayudará a formar un gabinete de gobierno atípico pero certero frente a los grandes retos que nos depara el futuro.

Sinfonía política 3.

Elizabeth Warren, el huracán y conciencia de mujer que barre con Trump.

 No hay dudas de que si hay alguien a quien el candidato republicano tiene temor político es a Elizabeth Warren. Ella ha desmontado toda la errática estrategia del férreo candidato que ante el discurso potente e inequívoco de esta gran mujer queda sin argumentos que le permitan seguir avanzando en lo posible. Una por una, Elizabeth Warren ha derruido las maniobras del reverso político.

Sinfonía política 4.

 Michell Obama, el estilo de la próxima presidenta de EEUU, después de Hillary, a la Casa Blanca.

 Michell Obama presenta un perfil más tierno e intelectualmente político que el de sus dos compañeras de partido Hillary Clinton y Warren, no así menos devastador. En su discurso de la convención política del día 29 de julio de 2016, con vista a la Nominación de Hillary, el candidato del Partido Republicano quedó,  a todas luces disminuido. Fue un discurso tan grande y espléndido que sabemos, por datos obtenidos en varios de los acuciosos periodistas de The New York Times que el propio Partido Republicano, con gente muy influyente a lo interno, ha estado cuestionándose sobre si no habrá sido un craso error el que al candidato que hoy les representa se le diera tanto campo libre ante la que se les avecina. Michell deslumbró, sacó, literalmente, lágrimas al mundo con aquel discurso y este día la tierra, en su totalidad, se convenció, de hecho, de quien había sido y ha sido la gran artífice de los triunfos de su marido. Teniendo en frente tres mujeres así, a esos niveles, con una categoría de estadista tan alta ya sabemos lo que espera a su contendor. Todo aquello, sin embargo, con Michell Obama no quedó ahí, porque dado lo que el expresidente Leonel Fernández denominó en su último artículo, “El plagio de Melania”, en referencia a la copia que la esposa del candidato republicano hiciera del discurso de la esposa del actual presidente de los Estados Unidos, terminó soterrando y desterrando toda posibilidad del candidato adverso.

Sinfonía 5.

 El poder de la oratoria de Joe Biden.

 Cuando por varias ocasiones vi inextenso el discurso de Biden, que como hemos definido en artículos anteriores, hace más de padre que de vicepresidente junto al actual mandatario de los Estados Unidos, pude observar en sus ojos ese reflejo de tristeza y a la vez de grandeza reprochando a un ciudadano de la nación más poderosa del planeta sus continuas faltas ante un mundo que esperaba más de él. Sí, cierto, que el tema de su hijo atrajo también muchas lágrimas de conciencia pero nos dejaron también una tarea en la cual meditar profundamente: “si alguien que llegara a tales momentos de dar la espalda más que la mirada y el rostro del hombre con sabiduría merecía ser el presidente de los Estados unidos” Fue la forma en que se refirió al adversario político de Hillary. Descubrí entonces que sus palabras allí no estaban hechas con la madera que poco a poco nos da la literatura para expresarnos en una oratoria mágica, sino con trozos de alma. Los estadounidenses deberían ver repetidas veces lo que en esa convención se expresó y hacer plena conciencia el día de su voto. “Ayer; en el pasado turbio y remoto de la Guerra Fría, veíamos a Estados Unidos como la casa envalentonada del yanky”. Hoy los Estados Unidos se comporta como un país sinceramente amigo que en manos de nueva gente pretende darnos a entender qué es, en términos de nación, un norteamericano verdadero.

Sinfonía 6

 Bill Clinton y la estrategia para el éxito del proyecto.

 Sin saber ya a qué acudir, varios de los republicanos que apoyan su candidato se han quedado sin alternativas. Hay esquemas rotos porque en el actual candidato  que presentan los conservadores norteamericanos, el mundo había visto una persona más o menos moderada, entre sus vaivenes inesperados, pero moderada al fin, entre uno y otro programa televisivo del Show y la lucha libre. Pero dado el drama y convertido en epicentro de las más inimaginables actuaciones, el mundo se ha escandalizado. Clinton, junto a Obama, forma el binomio de presidentes que adversan las apetencias del candidato republicano del que muchos de sus antiguos admiradores se separan en tromba viendo aquellas cosas con las que  cada día nos hace sacudir la cabeza. Bill Clinton, entonces, de manera mágica y hasta subrepticia, ha entonado aquellos discursos con los cuales venció a Bush padre en años anteriores, potencializando cierta crudeza sutil destinada en todo momento a descalificar los yerros de la irascible personalidad  del hombre  emergido del ruedo republicano.

Sinfonía 7.

 Barack Obama, conjugado en la idea de la canción del cambio necesario e imperecedero de EEUU, pasando, ahora, el testigo a Hillary Clinton, para dar continuidad al ideario político del Partido Demócrata.

 

Los logros de la gestión Obama son mayúsculos. Partirá, dentro de poco,  de la Casa Blanca con algunas tareas pendientes, pero él sabe la importancia de dejar en manos confiables todo lo hecho en positivo para Estados Unidos y el mundo. Se podrá tener alguna duda entre si lo que está en la balanza del futuro inmediato es la lucha que Dan Brown denominó en una de sus últimas novelas. Pero sí decir que a la puerta del umbral de una nueva década: la del 2020, llama el compromiso. El mundo espera que el país de la bandera de los rayados y las estrellas cumpla con su papel de moderador en el mundo, implicándose de forma total en la solución de situaciones muchas veces descabezadas pero que requieren solución y apego y apoyo a aquellos países que persiguen ser parte de las nuevas oportunidades del crecimiento y del desarrollo sostenible de sus gentes y comunidades afines o integradas; de sus proyectos a gran escala, de su fe. El ideario político de los demócratas, los liberales y gente sensata del mundo es no defraudar el propio mundo sino contribuir a la construcción y reconstrucción del sueño sin desmayo cada día.

Un punto que no podía faltar.

 Que narra una información alfabetizadora para personas que ignoran datos sobre el alto valor de la idiosincrasia del pueblo dominicano.

 Cuando estaba yo iniciando mi primer curso del bachillerato, era apenas un adolescente, nos contó a todos los alumnos la directora del colegio Santa Rita donde estudié, la señora Ana de          Camps, hermana del reconocido político dominicano Hatuey   de Camps -eran los años ´80-, una de las cosas que más criticaban los europeos alemanes  de nosotros los dominicanos: la altísima higiene que teníamos. Ella había sido cónsul durante uno de los gobiernos del país. Como otros dominicanos quisiera pensar que el pasquín que suena por ahí por las redes es, simplemente, producto de una invención y sentir que este ensayo será para ilustrar y formar a gente que ignora cómo somos. El dominicano es el ser del planeta tierra que más gasta en cosmética y productos para mantener lo mejor de su personalidad. Pero esto, como parte de su tradición no es fortuito, sino que guarda un matiz histórico. Para el dominicano tener un olor axilar es casi un delito social y familiar.

El origen del altísimo cuidado de la personalidad en los dominicanos proviene de los oficios de los hatos del siglo XVII, ya que para pertenecer a los mismos el trabajador debía estar impecablemente limpio y apuesto para luego partir de allí a los bailes de mangulina. En este tiempo tuvo el país un joven de escasos recursos y que llegó a ser presidente del país posteriormente, el que tuvo que pasar los mayores sinsabores por contar con una sola muda de ropa pero que lavaba todos los días para vestir cada mañana subsiguiente tras sus jamás descuidados hábitos. Este personaje era José Núñez de Cáceres, al que la historia patria dominicana le añade el honor y el episodio de la “Independencia efímera”. Con Ramón Marrero Aristy, otro gran intelectual y escritor, ocurrió, posteriormente lo mismo. De ahí que en el pueblo dominicano se hablara siempre de andar tan listo cerebralmente como Marrero Aristy y tan impecable en lo corporal como Núñez de Caceres. De ahí venía también el hecho de que durante los tiempos de Trujillo, este asunto del culto al saber estar y a la personalidad, sin siquiera tomar en cuenta el estrato social al que perteneciera, era más que un deber de todo nacional porque de otra forma podía ser analizado como una persona deshonrosa. De ahí, por supuesto, el origen del hábito y de que el dominicano piense como obligación entre sus aprestos cotidianos, sino en bañarse tres, por lo menos, dos veces al día. Así que esto ha herido mucho la dignidad del pueblo dominicano.

Se dice en este sentido que a nivel mundial, relativamente hablando, por supuesto, solo Francia está por encima del pueblo dominicano en la adquisición de perfumes, fragancias y todo lo que tenga que ver con la higiene en sentido general. De tal forma que si un aspirante a la presidencia quisiera que un dominicano no le vote y jamás le apoye  (y esto quiere decir que no le dé un solo de los votos que compone en la comunidad internacional) sólo debe ofenderlo con esto.

Respecto al pueblo Portorriqueño, nos consta su tesón de lucha contra las injusticias, la hermandad que guarda con el pueblo estadounidense y su apego al respeto de los demás pueblos en orden plural y particular. Puerto Rico y la Republica Dominicana son dos pueblos antillanos hermanos que han compartido profundas raíces de su hispanidad e indigenismo, al punto de que sus taínos eran también nuestros taínos. Dos pueblos que se han alternado hasta en los momentos duros en que de un lado u otro ha mermado por una u otra situación el trabajo y la mano de obra. En los años ´30 eran los portorriqueños los que cruzaban en busca de trabajo a la República Dominicana. Esto cambió más tarde y las migraciones se daban a lo inverso y, para los años ´70 y ´80, eran, entonces, los dominicanos los que cruzaban las extensas aguas del mar para llegar a Puerto Rico. Hoy la balanza ha vuelto a cambiar y es hermosa la forma de apoyarse de estos pueblos. Lo que quiere significar que solidaridad de tal calado merece ser más que otra cosa apoyada por los grandes pueblos y Estados Unidos es uno de estos grandes pueblos.

Parte final de estos razonamientos y los vaticinios de lo que viene.

 Es más que obvio que en esta ocasión el Partido Republicano se le vislumbra muy difícil ganar estas elecciones; no sólo por la errática estrategia de su candidato y su equipo, sino también por un asunto casi mágico que tiene que ver con el momento político. Sin embargo, habrá que seguir permanentemente a la expectativa pues después del 2020 puede que un latinoamericano gobierne por primara vez este país y no sería demócrata y, ¡oh paradoja de la vida!, apoyado por Trump. Hillary Clinton deberá estar muy atenta en no recaer en errores. Sabemos que como humanos nos es inevitable que algo así pase, pero hablo de crasos errores, porque esto, a temprana edad de su gobierno, con un candidato como Marco Antonio Rubio, podría fortalecer grandemente al partido adverso del elefante. Lógico que en una coyuntura posterior, a partir de años lejanos sucedidos al 2020, el Partido Republicano volvería a perder las alecciones ante una virtual candidata de futuro como Michell Obama, que se convertiría entonces en la segunda mujer del Partido Demócrata en dirigir la Casa Blanca y primera mujer de color en presidir los EEUU la Casa Blanca.

Lo evitable y la razón humana.

Sepan que lo conjeturable encontrado aquí no hacen en absoluto referencia a las “Cartas para mujeres”, del escrito Martín Prieto. Que no anunciamos del tiempo contradecir estas afirmaciones las acciones de la obra de José María Gironella en “Un millón de muertos”, porque, repetimos, nuestro mundo es un mundo maduro. Nuestro hombre actual sobrepasó barreras y se contrapone al odio y la oscuridad. Sí sabemos, sin embargo, que en voces como las de Virginia Mayordomo Rodrigo y su diario que denomina “El delito de tráfico ilegal…” se esperan soluciones. Situaciones críticas como las que Richard Labévière, estemos de acuerdo o no con sus planteamientos, nos presenta en su “Trastienda del terror”; son cosas estas a las que poner el oído y la mirada invariable ante la crudeza del terrorismo en un mundo cuya principal aspiración debería ser única y exclusivamente la de vivir en paz.

Este trabajo de hoy quiero concluirlo con las palabras de tres personalidades que de una u otra manera han influido en nuestras vidas, y lo haré siguiendo marcado paso el punto de la fuente en las que fueron citados por los autores de las obras tratadas para concretar los elementos concluyentes de estas actuales reflexiones…

Tomando los más destacados aspectos de la vida de un hombre como “Juan Pablo II, el pregonero de la verdad”, página 429, Eusebio Ferrer, en el Tomo II de su obra, nos hizo recordar aquellas palabras que en el Santuario de la Divina Misericordia, en medio de una multitud, el día de la canonización de Santa Eduviges, estas bellas palabras: “Los labios son los primeros responsables del desarrollo del pensamiento político, de la vida económica y la cultura (…) La iglesia puede ayudarles en esa tarea pero no sustituirles…”

De la apreciadísima  Jane Jensen; Seguros y sabedores del triunfo, sabemos que como la “Ecuación Dante”, según ella, es más que una suma; equiparado a un corolario y axioma político, el Partido Demócrata ganará de nuevo las elecciones. Seamos capaces de convertir, como apunta Jensen en su mágica novela, página 715, que “(…) El golpe que provenga de detrás de la luz de la linterna, no sacuda al Bronce sin previa advertencia y destroce ante el rostro la nariz”.

Y, ahora, pues, cerrar con broche de oro con el discurso de Gettysburg, de Abrham Lincoln, pronunciado en Pensilvania, el día 19 de noviembre de 1863, después de la Batalla del mismo nombre durante  uno de los momentos más cruciales vividos por los Estados Unidos.

«Hace ocho décadas y siete años, nuestros padres hicieron nacer en este continente una nueva nación concebida en la libertad y consagrada al principio de que todas las personas son creadas iguales.

”Ahora estamos empeñados en una gran guerra civil que pone a prueba si esta nación, o cualquier nación así concebida y así consagrada, puede perdurar en el tiempo. Estamos reunidos en un gran campo de batalla de esa guerra. Hemos venido a consagrar una porción de ese campo como lugar de último descanso para aquellos que dieron aquí sus vidas para que esta nación pudiera vivir. Es absolutamente correcto y apropiado que hagamos tal cosa.

”Pero, en un sentido más amplio, nosotros no podemos dedicar, no podemos consagrar, no podemos santificar este terreno. Los valientes hombres, vivos y muertos, que lucharon aquí ya lo han consagrado, muy por encima de lo que nuestras pobres facultades podrían añadir o restar. El mundo apenas advertirá y no recordará por mucho tiempo lo que aquí digamos, pero nunca podrá olvidar lo que ellos hicieron aquí. Somos, más bien, nosotros, los vivos, quienes debemos consagrarnos aquí a la tarea inconclusa que los que aquí lucharon hicieron avanzar tanto y tan noblemente. Somos más bien los vivos los que debemos consagrarnos aquí a la gran tarea que aún resta ante nosotros: que de estos muertos a los que honramos tomemos una devoción incrementada a la causa por la que ellos dieron la última medida colmada de celo. Que resolvamos aquí firmemente que estos muertos no habrán dado su vida en vano. Que esta nación, Dios mediante, tendrá un nuevo nacimiento de libertad. Y que el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo no desaparecerá de la Tierra».

Alejemos todo sueño oscuro. El tiempo nos llama a dejar de dirigir la mirada hacia “el ser” que, tal como expresa Stieg Larson, “ soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina”, porque un futuro mejor espera a América; una nueva era abre la luz sobre la amplia llanura y las cimas soleadas de las montañas más allá del nuevo amanecer.

 

  

       

 

 

 

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