La crisis en España agobia a los inmigrantes bolivianos

La falta de empleo comienza a afectar a los bolivianos. También hay preocupación por los ajustes económicos que eliminarán la tarjeta sanitaria y otros beneficios.

imageDemandas. Las asociaciones de inmigrantes reclaman por la pérdida de servicios de salud y educación producto de los recortes presupuestarios

 

Katia Aguilar (*)

España dejó de ser el país atractivo para los miles de ciudadanos bolivianos que llegaron en las últimas décadas con la ilusión de mejorar su situación económica al no tener esa oportunidad en Bolivia.

Todo comenzó en 2002, cuando se registra un aumento acelerado de inmigrantes bolivianos en esta nación europea.

Este fenómeno migratorio se atribuye a la inestabilidad económica y política que vivió Bolivia en su momento, generando inseguridad y escasas oportunidades de desarrollo.

Así, España se convierte en un referente y atractivo para los compatriotas, quienes migran aprovechando el idioma y la facilidad con la que se podía ingresar hasta abril del 2007 en que no exigían visado.

Otro factor que permitió la migración es el denominado ‘efecto llamada’ que se generó cuando se registra un crecimiento económico de este país, sobre todo en la economía sumergida, que demanda mano de obra migrante en varios rubros, especialmente en los servicios domésticos, debido a la incorporación masiva de la mujer española al mercado laboral.

En 2003, los inmigrantes bolivianos regularizados eran 7.058, cuya cifra se incrementó radicalmente hasta 2012, cuando se estima que son 350.000 compatriotas, de los cuales solo 198.000 están empadronados y 62.505 tienen sus papeles en orden, según los datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) de España.

La mayoría de ellos migró en busca de nuevas oportunidades para mejorar el nivel de vida. Según datos de las asociaciones bolivianas de inmigrantes y la embajada de Bolivia en este país, solo el 5,5% ha emprendido un negocio y el 5,5% decidió comprar una vivienda. Además se sabe que el 46,5% envía mensualmente dinero y del 42,4 % se desconoce.

El objetivo principal del inmigrante boliviano es trabajar en cualquier oficio que esté disponible, ahorrar la mayor cantidad de dinero posible y, después, retornar a Bolivia.

Los compatriotas apostaron por este país porque a comienzos de la presente década estaba en alza la burbuja económica y eso les estimuló para cumplir con sus sueños de superación. Pero con el paso de los años se fue cayendo en picada hasta sumergirse en una crisis donde los mismos españoles están pagando las consecuencias de la misma.

Se vaticina que la situación va a empeorar por el aumento del desempleo y eso obliga a los bolivianos a retornar al país, ya que empiezan a gastar lo poco que pudieron ahorrar durante los pasados años.

Los empleos para los hombres son casi inexistentes y si los hay son mal remunerados.

En el caso de las mujeres ya comienza a escasear y el sueldo apunta a disminuir, por lo que no se gana como hace tres años. Inclusive la mayoría está pasando por situaciones muy críticas.

Aquellos compatriotas que emprendieron un negocio están sufriendo las consecuencias debido a que la población ya no consume como antes y se priva de muchos caprichos que antes podía permitirse. Por eso la mayoría está a punto de cerrar porque la demanda se redujo. También hay compatriotas que accedieron a un préstamo para comprar un piso en España, están arrepentidos por haberlo hecho y consideran que fue un paso en falso.

En los servicios básicos como la educación y la salud se exigen más porque se debe contar con papeles para acceder al servicio.

En tanto, las tasas de inscripción se elevan en los temas de educación, encareciéndose la formación académica y profesional. A esto se agrega la mano dura del Gobierno español contra la inmigración y su legalización, ya que no existen las facilidades para obtener los papeles y a partir de junio próximo no se podrá legalizar por arraigo social.

La realidad que se vive en España obliga a los bolivianos a retornar al país o buscar oportunidades en otros países para sobrevivir en un mundo cada vez más difícil e incierto.

(*) Periodista y migrante boliviana en España

Ajustes   

Unos 152.000 inmigrantes bolivianos que están indocumentados se quedarán sin tarjeta sanitaria desde el 1 de septiembre.

La residencia no será la única condición para poder acceder a la tarjeta sanitaria que da acceso a las consultas del primer nivel. Habrá que estar asegurado. Y esto, de manera general, implica darse de alta en la seguridad social. Las restricciones pueden poner su salud en riesgo.

Como los extranjeros documentados tienen que renovar esta documentación cada dos años, bastará con endurecer los requisitos para dejarlos fuera, sin necesidad de tomar otro tipo de medidas más drásticas, como identificarlos antes y anular su tarjeta.

Los indocumentados quedan fuera del sistema de forma automática.

Las restricciones también afectan el acceso a los servicios de educación. Los inmigrantes tendrán que presentar más requisitos para que sus hijos se eduquen.

Los afectados dan su testimonio   

Limbert Guardia

“Hace ocho meses que estoy sin trabajo”

Limbert Guardia vive en Madrid desde hace seis años y está pasando uno de los peores momentos. Desde hace ocho meses está sin trabajo. Señala  que “debe ahorrar lo más que pueda” para volver, porque actualmente no tiene ni para su pasaje de vuelta, por tanto debe ahorrar para su pasaje y un poco de capital para volver a Bolivia y empezar de cero, ya que su situación aquí es de agonía porque ya agotó sus ahorros. Actualmente está viviendo de la ayuda alimentaria que da la Cruz Roja y del apoyo de algunas amistades. Considera que ya no vale la pena estar lejos de su patria y de sus seres queridos.

Valeria López

“Nuestra vida dio un giro total”

Valeria Lopez vive desde hace 13 años en Madrid. Se vino con su esposo en busca de un futuro mejor y después de estar tres años decidieron traer a sus cuatro hijos. Ellos aprovecharon los mejores años de la situación que atravesaba España, es decir de la burbuja inmobiliaria y resolvieron comprarse un departamento porque en un principio pensaron establecerse definitivamente aquí. Pero en 2008 su vida dio un giro total: su esposo quedó sin trabajo, porque la constructora cerró sus puertas debido a la crisis. “Estoy viviendo de las pocas ayudas sociales y del sueldo que gano limpiando casas”, señaló.

María Morales

“Ya no compensa nuestro esfuerzo”

Después de estar ocho años en España, María Morales tiene ganas de volver a Bolivia. Asevera que tener un trabajo es una bendición. Antes, “los españoles no miraban el precio y pagaban mejor. Nosotras poníamos el sueldo, pero ahora con las nuevas leyes de inmigración se han puesto unas tasas fijas de pagos por los servicios que prestamos”.  “Ya no vale la pena seguir aquí sacrificándome y perdiéndome los mejores años de mis hijos que están en Bolivia. Muchos bolivianos se están yendo porque la vida aquí no compensa el sacrificio que hacemos de dejar todo por ganar un poco más”, señaló con nostalgia.

Eugenia Peña

“El negocio ya no da para vivir”

Eugenia Peña lleva nueve años en Valencia. Hace cuatro años emprendió un negocio de venta de productos latinos. Desde que comenzó la crisis logra ingresos solo para el alquiler y los impuestos exigidos por la Comunidad Valenciana. Dice que la crisis hace que la gente consuma menos. “Mi negocio ha bajado las ventas de forma acelerada y así no puedo continuar porque ya no estoy ahorrando”, afirmó. Ella tiene pensado volver a Bolivia a finales de este año y emprender un negocio porque considera que a España le costará muchos años para salir de la crisis en la que está sumergida.

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