La frontera de la discordia

Dr. Willians De Jesús Salvador, ex Embajador Dominicano en Alemania

Autor: Willians De Jesús Salvador

La frontera domínico haitiana cíclicamente se convierte en punto de encuentro del caos y el desorden de manera inexplicable, pese a que existe un Tratado Fronterizo rubricado entre la República Dominicana y Haití el 21 de enero del año 1929.

Francia y España concertaron los límites fronterizos por medio del Tratado de Límites o Tratado de Aranjuez, rubricado en 1776, y ratificado en la ciudad española de Aranjuez el 3 de junio del año 1777.

Este tratado ha sido violentado en varias oportunidades. En 1809, Henri Cristophe, presidente de Haití, de manera arbitraria e imprudente ocupó las poblaciones de San Miguel de La Atalaya y San Rafael de Angostura, pertenecientes al territorio dominicano. De igual manera, durante la triste y celebre ocupación haitiana a República Dominicana, otro presidente de Haití, Jean Pierre Boyer, agregó Hinche y Las Caobas a Haití.

Cuando se produce el memorable acontecimiento de la independencia de la República Dominicana, el 27 de febrero del año 1844, la Carta Magna, acta de nacimiento de la nueva República, reivindicaba el Tratado de Aranjuez, como documento que establecía el límite fronterizo entre ambos Estados, no obstante, todo quedó en posiciónstatus quo post bellum, al no ser firmado ningún tratado de paz.

La República Dominicana, como todas las naciones del mundo, tiene sus leyes migratorias, no obstante, observamos como frecuentemente aparecen políticos que contraviniendo los principios de nuestra soberanía en aras de una falsa solidaridad internacional, hacen todo lo posible por violentar nuestras leyes e integridad territorial.

Actualmente existe una situación de caos en la frontera dominico haitiana, motivado por el hecho de que un número indeterminado de haitianos –presumiblemente millares– atravesó la frontera desde República Dominicana para disfrutar de las fiestas navideñas en su país, y ahora desean regresar sin ningún tipo de documento que les avale para hacerlo, es decir, sin visas, ni residencias, ni permisos temporales o definitivos de trabajo.

Esto ha motivado que los haitianos se aglomeren en el punto fronterizo del puente binacional, sembrando el caos y el desorden, bajo la dirección de un sacerdote jesuita llamado Regino Martínez, quien con tal actitud se coloca de espaldas a las leyes dominicanas. Considero que debería ser llamado por sus superiores para que le explicasen las cartillas elementales de que la República Dominicana es soberana y su actitud dista del papel que debe desempeñar un representante de la Iglesia Católica, auspiciada por el Estado soberano e invulnerable que es la Santa Sede.

La actitud racional de las autoridades de ambas naciones hizo posible un acuerdo para poner fin al conflicto. Participaron en su solución su excelencia el Sr. Presidente de la República, Danilo Medina, el Embajador de Haití, Fritz Cineas y el Director de Migración, José Ricardo Taveras, quien ha actuado dentro de los parámetros de nuestras leyes migratorias y soberanía nacional.

Nos permitimos sugerir al gobierno de República Dominicana y al gobierno de la República de Haití la realización de un Cumbre para reafirmar los tratados existentes y establecer acuerdos definitivos que regulen sus relaciones comerciales, sobre todo las concernientes al llamado Mercado Binacional, que es un caos y una fuente de desacuerdos y conflictos por la ausencia a de reglas de juego claras, además del inapropiado manejo administrativo de los asuntos fronterizos.

Facebook Comments