La Ley de Partidos en el 2014

La Ley de Partidos en el 2014

descargaPor EDDY OLIVARES ORTEGA

Santo Domingo.- Los partidos políticos nunca habían sido afectados en su democracia interna como en el último lustro. Su soberanía dejo de residir en las bases como se establece en los estatutos. Nadie puede negar que en la forma de dirección de algunos de ellos se aplica el típico absolutismo del siglo XIX. Su autoridad ha caído en manos de una sola persona, o en el mejor de los casos, en un solo organismo, sin límites ni controles.
Esta vez se ha quedado corta la “ley de hierro de la oligarquía” de Robert Michels. Ahora no se trata de que la mayoría de los militantes de un partido se sometan al dominio de una pequeña minoría, sino de hacerse esclavos de la voluntad de uno solo de sus miembros.

En medio de una peligrosa tendencia de los partidos hacia el autoritarismo, sus cúpulas boicotean la aprobación de la Ley de Partidos. Durante más de una década han engañado a la militancia y a los electores promoviendo una ley que nunca han tenido la intención de aprobar. Esta maniobra de disuasión les ha dado tan buen resultado, que ya ni siquiera la sociedad civil reclama su aprobación.
No ha sido suficiente la constitucionalización de la democracia interna consagrada en el artículo 216 de la Constitución, para que se exija firmemente su aprobación. El legislador tampoco ha tomado en consideración que con su demora ha dejado la aplicación de ese mandato constitucional en un limbo. Lo mismo se puede decir de la Junta Central Electoral, que a pesar de tener facultad reglamentaria constitucional para garantizar la democratización de los partidos, no ha hecho nada para regularlos.

Desde el año pasado, los partidos Revolucionario Dominicano y Reformista Social Cristiano, debieron haber renovado sus directivas y no lo han hecho. Producto de esa irregularidad ambos atraviesan por una grave crisis que amenaza con dividirlos. En este momento no existe ningún mecanismo legal efectivo que los obligue a renovarse en los plazos estatutarios. Por el contrario, el Tribunal superior Electoral ha sentado jurisprudencia en el sentido de que los actuales directivos de los partidos conservan sus cargos hasta la elección de sus sustitutos, sin importar el vencimiento de sus mandatos. De su lado, el Partido de la Liberación Dominicana está en la culminación de su congreso, que deberá completar las matrículas de su Comité Político y su Comité Central. Estos son los principales desafíos del Sistema de Partidos para el año que se inicia.

Las prácticas antidemocráticas de las entidades políticas pudieron haberse evitado con una Ley de Partidos. Por ejemplo, las crisis del PRD y el PRSC no existirían, con las normativas que contemplaría la ley sobre la renovación periódica de los cargos y los mecanismos para su cumplimiento. En el caso del PLD, con el solo hecho de disponer conforme al artículo 210 de la Constitución, la prohibición de los referendos aprobatorios o revocatorios de mandatos, se hubiese impedido la extensión del mandato que por cinco años impuso su cúpula mediante un plebiscito.
La aprobación de la Ley de Partidos en el primer cuatrimestre del 2014, debe ser un reclamo nacional para la escogencia democrática de los directivos partidarios y los candidatos que participarán en las elecciones unificadas del 15 de mayo del 2016. Más allá de ese plazo sería demasiado tarde.
ej.olivares@hotmail.com

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