La Navidad de los dominicanos en España

Cesar Medina, Embajador dominicano en España

César Medina
lobarnechea1@hotmail.com

Buscan siempre la forma de juntarse, antes o después de la cena… Pero el bochinche llega, con el merengue, con la bachata, con el bailongo, a veces hasta el día siguiente. Y después… ¡sigue la fiesta!

Cuatro Caminos es el escenario. El barrio que congrega al mayor número de dominicanos en España… Y la fecha es el 24 de diciembre, lunes de un fin de semana largo, que aquí en Madrid es larguísimo, porque la jarana empezó el jueves en la noche y no paró hasta el martes 25. Si es que ya paró…

Porque los dominicanos de aquí y de allá gozan la Nochebuena más que el resto de los mortales.

Y aunque más de la mitad de los que se han venido a España para acompañar a sus ancestros están en el paro, el paro es sólo laboral, nada que ver con parar el trago, dejar de empinar el codo… Porque a pesar de la crisis, para la parranda de navidad todo el mundo encuentra. Aquí más que allá…

Los hábitos y las costumbres de celebrar las navidades coinciden sólo en el festejado, que en ambos casos es el Niño Jesús, porque todo lo otro es diferente. Desde la cena hasta la música, el ambiente, los regalos, la larguedad de la fiesta…

En la mesa de los españoles la noche del 24 nunca faltan los pescados más exquisitos y los más finos y caros mariscos. Pero los dominicanos jamás abandonan el hábito del puerco asado, el pavo relleno, el moro, pastelitos, ensalada rusa…

Los españoles cocinan tanta comida como son capaces de ingerir esa noche del 24; el resto, la tiran. Los dominicanos cocinan para esa noche y los días subsiguientes, en este caso para el martes, para el miércoles, y quién sabe si en los siguientes siguen calentando…

Y la explicación es simple: los dominicanos de aquí y de allá cocinan un cerdo para una familia corta, o una pierna, o un pavo entero; preparan una pailada de moro, ensalada de dos o tres tipos, cuatro docenas de pastelitos, treinta pasteles en hoja… En fin, se prepara comida para 50 cuando los comensales pueden ser sólo cinco.

Es obvio que lo que queda de la cena del 24, que es casi todo, no se tira y se calienta los días subsiguientes. Y hay quienes dicen que “el calentao del 25 sabe mejor…” Ese hábito de los dominicanos se expresa también aquí en España.

Una navidad distinta
Ayer quise hacer un ejercicio simple con parte del personal de la Embajada a propósito de la celebración de las navidades en España.

Se trata de dominicanos que en algunos casos llevan varios años fuera de nuestro país, y siguen añorando los hábitos y las costumbres nuestras, en especial la forma tan entusiasta de celebrar la navidad y recibir el nuevo año.

Cinco opiniones de igual números de funcionarios diplomáticos con varios años en el servicio exterior. Y todos coinciden en la gran diferencia en los hábitos y la forma diferente en celebrar el mismo acontecimiento histórico: el nacimiento de Jesús.

Virginia Serulle lo describe así: “España y República Dominicana, países de antiguo y profundo vínculo, celebran las navidades de forma similar, a pesar de sus culturas distintas. La percepción de algunos que han vivido en ambos países es que en España las navidades se sienten en las ciudades, en las calles, con ambiente mucho más colorido, luces por todas partes, tiendas con detalles navideños, exposiciones de belenes en iglesias, plazas, centros comerciales… Este año, sin embargo, se han visto en Madrid muchos desamparados pidiendo limosnas, más que en años anteriores”.

Para Víctor Ramírez, agregado cultural, las diferencias de las celebraciones navideñas entre España y República Dominicana están claramente marcadas: “Aquí son menos ruidosas, la gastronomía es diferente, todo el mundo le tira al gordo de la Lotería, las familias permanecen toda la noche del 24 en casa y valoran más a los Reyes Magos que a Santa Claus..”

Al consejero Juan Báez le llama mucho la atención las grandes colas que hacen los españoles para comprarse un billete de la Lotería; la tardanza en que se inician las celebraciones, regularmente a mediados de diciembre, y la enorme diferencia de la cena del 24 que en España prevalece el marisco y en nosotros el cerdo y el pavo.

Clara Elena Morel echa mucho de menos en España el fervor religioso que muestran los dominicanos al conmemorar el nacimiento de Jesús, pero halla mucha similitud en ambas celebraciones por el colorido de la decoración navideña, las compras, los regalos, bailes, reuniones familiares y el ambiente festivo que se percibe durante el mes de diciembre tanto en Madrid como en Santo Domingo.

Y la ministra consejera Yureidy Martínez lo describe de la siguiente forma:

“Las navidades nuestras se caracterizan por el calor humano y el ambiente festivo, nuestra música, nuestras costumbres llenan de vida los hogares dominicanos. Es tiempo de reencuentro, de reunirnos con amigos y familiares que han salido en busca de nuevos horizontes… Nuestras mesas están llenas de tradiciones y sus comensales se alimentan del espíritu de la navidad. En España, a pesar del aire navideño, falta un poco de vida e inspiración en los hogares. Y aunque nunca faltan los regalos y la alegría de los pequeños por lo que les aguarda debajo del arbolito, hay mucha diferencia… mucha diferencia”.

Y es cierto, hay mucha diferencia… Empezando por la falta de Juanita, aquella que dijo que no volvía y llegó con una maleta cargada de lejanía…

O falta “salsa pa’mi lechón…”

¡Pero no es igual… Nada es igual después que tú te fuiste!

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