La pared: palo si bogas y palo si no bogas

Por: CARLOS MCCOY

No creo que exista otro país al cuál se le pueda aplicar la frase “Palos si bogas y palos si no bogas” como a la República Dominicana.

Desafortunadamente en nuestro país todo lo politizan.  Todo tiene que pasar por un filtro político y cada facción usa el cedazo que le conviene o que cree convenirle.

Nos regalan un banquete con excelentes entradas, suculentos platos principales y exquisitos postres, pero cuando nos preguntan ¿Cómo estuvo la cena? Lo único que recordamos es que el agua servida no estaba bien fría.

En otros países, ponemos a los Estados Unidos como ejemplo, cuando se va a hacer algún plan que beneficie a la comunidad, no hay Republicanos o Demócratas. ¡Solo hay americanos!

Nosotros somos todo lo contrario.  Cuando el gobierno de turno comienza a bosquejar un proyecto, la oposición empieza de inmediato a buscarle periquitos.  Se hizo con las grandes avenidas del doctor Balaguer, con el Metro de Santo Domingo y los  túneles y elevados del doctor Leonel Fernández y en la actualidad con la construcción de escuelas y hospitales que construye el gobierno del Licenciado Danilo Medina.

El último periquito, más bien la última cotorra, es una pared.  No la maldita pared de Roberto Ledesma, es la reconstrucción de una vieja verja que  es parte del antiguo Hotel Bahoruco, que lleva más de 13 años abandonado en el sector de La Ciénaga de la deprimida Barahona y que “la comunidad” con un sacerdote a la cabeza, dice que le tapa la vista al mar.

Este tipo de actitud, instigada por los que se oponen a todo, no es nada nuevo.  El hermosísimo proyecto de la Isla Artificial en los frentes del malecón de Santo Domingo, que a la vez que se construiría una isla con hoteles, apartamentos, centros comerciales, etc.  Convertiría el litoral y la ría del Ozama,  en balnearios como se hizo en Ipanema y Copacabana en Rio de de Janeiro, pasó por la misma situación y el gobierno se dejó tumbar el pulso.

Este Hotel, aparte de que proporcionará trabajo a más de 300 barahoneros, contribuirá al  ansiado desarrollo turístico del llamado sur profundo.  Mil veces anunciado pero nunca hecho una realidad.

Se alega que la verja está dentro de los 60 metros de la pleamar, donde es prohibido construir. Cosa que medio ambiente niega.  Pero la verdadera razón para oponerse a la construcción de esta tapia es, que uno de los socios del proyecto, es el ministro de Obras Públicas Gonzalo Castillo.  Uno de los funcionarios mejor valorado de este gobierno y potencial candidato presidencial para el 2020.

Nosotros, bajo ninguna circunstancia,  vamos a pedir que se violen las leyes, pero ninguna ley en la República Dominicana es tan drástica.  Todas y cada una tienen sus flexibilidades.  Lo que pedimos es, que le busquemos una solución negociada para que este tipo de inversiones, tan necesarias en la zona, sean incentivadas antes que ponerles trabas.

Esto no es un crimen de lesa patria y hasta en los crímenes más horrendos hay atenuantes y los jueces siempre los toman en cuenta a la hora de dictar sentencia.

Comencemos a actuar solo como dominicanos y no como políticos.

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