La suerte de Leonel Fernández.

27263_1344118495710_3422761_n

Por Juan Colón

Carlos Marx probablemente el más grande cientista social del siglo veinte, daba tal importancia al azar, que lo calificó entre las categorías históricas.
Son esas variables sobre las que no tenemos el control, no resulta de propósitos programados para lograr esto, o aquello, sino, situaciones inesperadas, que unos llaman: destino, suerte, azar, pero que terminan creando, junto a la praxis social, esas circunstancias por la que el filósofo español, José Ortega y Gasset, creó la máxima de que El hombre es él y sus circunstancias.

Solo que eso que llamamos suerte es un traje hecho a la medida para aquellos que se levantan de madrugada a fortalecer sus músculos, físico y/o mental. Si hay un político en la República Dominicana que tiene desarrollado sus músculos mental, (metafóricamente hablando), ese es Leonel Fernández, sin dudas su cultura enciclopédica, hace de él un orador, (para solo referirme a una de sus facetas) que sintetiza lo mejor, de la oratoria de Juan Bosch, Peña Gómez y Joaquín Balaguer.
No obstante esas condiciones, el azar a estado a su favor, dejemos para otro artículo, cómo esa mano invisible le ha favorecido en procesos anteriores, solo veamos el presente. Apenas había entregado el poder el 16 de agosto de 2012, el mayor Partido de oposición, grupos de la llamada Sociedad Civil, que nadie sabe quien los escoges, y algunos jóvenes orientados por esos sectores que todos conocemos, comenzaron a desarrollar la campaña del supuesto fraude fiscal, en un país donde históricamente ha habido déficit fiscal, y en el mismo momento que la economía más fuerte del mundo, presentaba un déficit fiscal por encima del ocho por ciento, es decir superior al déficit nuestro y en ese mismo momento el presidente y candidato, por esa nación gana la reelección. Olvidaban esos sectores que si algo caracterizó los doce años de gobierno de Leonel Fernández fue precisamente el buen desempeño de la economía.
Pero donde está la suerte del ex-presidente, es que, con esas acusaciones sin proponérselo, es la oposición que ya ha escogido a Leonel como el candidato presidencial de los comicios de 2016.

Segunda suerte, la oposición siempre albergó la esperanza de que a Leonel Fernández, el mayor activo político vivo en la República Dominicana, le crearan un expediente de corrupción que lo descalificara para optar por un próximo proceso electoral, es bajo esa premisa que un señor cuyo único merito conocido es haber sido Fiscal del Distrito Nacional, nombrado precisamente por Leonel Fernández, lo acusa de corrupción. Pero no lo acusa de tener una Villa en Cap Cana, con campo de golf, piscina y playa incluida, ni siquiera de tener un solar en Jarabacoa; no lo acusa de tener cuenta en dólares, euros, libra esterlina, o de devaluados pesos dominicanos, en bancos de Suiza, Gran Caimán, o Miami, ni siquiera en una cooperativa dominicana, como se acusa actualmente a líderes políticos de Europa. No; se le acusa, óigase bien, de formar una fundación cuyo beneficio social y educativo para la República Dominicana y el resto del mundo es, inconmensurable, el pecado según la acusación es que dicha fundación, no Leonel, ha recibido el apoyo económico de empresarios. Resulta por demás, que como Fundación ese es un bien del pueblo dominicano, que no lo pueden heredar los hijos del ex-presidente, no puede venderlo, solo puede seguir dando el servicio sin igual que ofrece. Cuando al profesor Juan Bosch, le dieron el golpe de Estado en el 1963, los golpista, fueron a su casa, hicieron un listado de los bienes que encontraron, algunos de los cuales, habían sido tomado a crédito, es decir, fiao, mientras era presidente de la República, lo repito, artículos del hogar fiao, mientras ejercía la presidencia de la República Dominicana, y los golpistas presentaron esos recibos, acusando a Juan Bosch, de haber tomado ese crédito siendo presidente, es decir, la presentación de la prueba, es, también el mismo documento que sirvió ante la historia para su absolución.

A Sócrates, se le condenó y se le obligó a tomar la cicuta, por que se había dedicado a enseñar que era la virtud, a los jóvenes de su época. La acusación contra Leonel Fernández hecha por ese señor, le brinda una oportunidad de oro para demostrar que él está muy por encima de esos vicios muy arraigado en la historia de los políticos, en la República Dominicana, tan arraigado que en la percepción de la mayoría de la población de esta media isla, ser político, es sinónimo de ladrón, lo mismo el comerciante, recordemos en la obra Over de Marrero Aristi, el obrero que compraba en la pulpería, llamaba al comerciante lo mismo ladrón que por su nombre. Insisto, en esa acusación contra Leonel, como en el caso de Bosch, y de Sócrates, la prueba de la acusación, es la misma prueba de la absolución. Del ex-presidente de la República, presidente y líder del Partido de la Liberación Dominicana, finalmente quiero decir, lo que un cura de los Andes, le dijo a Simón Bolívar, Vuestro nombre crecerá con los siglos como crece la sombra cuando declina el sol.

Facebook Comments