La temida ultraderecha francesa no logra colarse en primera vuelta

Kenia Del Orbe

Los resultados de las elecciones presidenciales francesas celebradas este domingo 23 de abril, confirmaron nuestro pronóstico sobre la realización de una segunda vuelta electoral, argumento que defendimos en un conversatorio sobre las elecciones holandesas, organizado por Europa en suma en Madrid.

La contienda electoral en Francia que contó con 11 candidatos a la presidencia, y una participación electoral de 78,23%, un 2,1% menos en comparación con las elecciones del 2012 y cifra menor de lo que se esperaba según los sondeos, se caracterizó tanto a nivel nacional como internacional por el miedo a que la ultraderecha lograra colarse en el Eliseo en la primera vuelta.

Según los resultados del Ministerio del Interior,en esta primera vuelta electoral los dos candidatos más votados fueron: el centrista y liberal Emmanuel Macron, del partido nuevo “En Marcha”, que con su discurso liberal y europeísta alcanzó un 23,86% de los votos, y la ultraderechista Marine Le Pen, del “Frente Nacional”, quien inclinó su mensaje electoral hacia el proteccionismo, en contra de la inmigración y a favor de la salida de Francia de la Unión Europea y del euro, con lo que consiguió un 21,43% de los votos.

Como valoración podríamos decir que en estas elecciones francesas,un poco compleja, apática e histórica, han cambiado el panorama político francés tradicional reinante desde el año de 1958 con la fundación de V República.

Resaltamos entre otras cuestiones que según los resultados quedó evidenciado el hundimiento del socialismo, tras obtener los peores resultados desde el año 1969 (6,3%). Por otra parte y desde una campana menos dramática también pierde fuerza la corriente conservadora del país(Los Republicanos).

Eliminadas del escenario político de competición las dos principales fuerzas políticas antes descritas, ahora quedan en el ring electoral de cara a la segunda vuelta, Macron y Le Pen, los que deberán orientar su campaña electoral a la búsqueda de conseguir el apoyo de las demás fuerzas políticas que quedaron fuera de la competición y conquistar el voto de los indecisos.

Como forma de impedir que Le Pen obtenga la victoria en la segunda ronda, desde ya el candidato centrista Macron cuenta con el apoyo del conservador François Fillon y del Socialista Benoît Hamon. Queda esperar que en estas dos semanas de campaña los demás líderes definan su apoyo por uno de los dos candidatos.

Independientemente de los resultados que se obtengan en la segunda vuelta, está claro que los franceses han apostado al cambio del sistema político tradicional que ha protagonizado el país durante años. Otro ejemplo más de como los liderazgos políticos universales están en crisis, donde los populismos se posicionan, lo que repercute en las pocas alternativas de elección que dejan a los ciudadanos y ciudadanas de los países, quienes al final terminan votando por el menos malo de los candidatos que se presentan.

Por las razones expuestas, en la segunda vuelta electoral a celebrarse el 7 de mayo, los franceses acudirán a las urnas a votar por el “menos malo”, donde tendrán que decidir sobre el futuro de Francia y de la propia Unión Europea. El escenario está abierto, según nuestros pronósticos la ventaja de ganar la segunda contienda electoral recae en el candidato liberal y exbanquero Emmanuel Macron.  Lo que sí vemos difícil es que para las elecciones legislativas de junio pueda conseguir la mayoría de los diputados para gobernar

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