La Torre Eiffel estrena una espectacular pista de patinaje sobre hielo a 57 metros de altura.

La Torre Eiffel inauguró este jueves una pista de patinaje sobre hielo a 57 metros de altura, en el primer piso de la célebre construcción de acero, donde permanecerá hasta el próximo 1 de febrero.
Se trata del segundo año consecutivo en que los visitantes pueden patinar sobre hielo en la pista de 200 metros cuadrados, y también la última en los próximos años ya que la Torre Eiffel emprenderá en 2012 importantes trabajos de renovación del primer piso, que durarán más de un año.
Aunque el primer día arrancó con un frío viento, la pista de patinaje se llenó a mediodía de público, deseoso de probar la sensación de deslizarse sobre sus patines de cuchilla con vistas panorámicas a la ciudad, o de degustar un chocolate caliente en el quiosco aledaño.
Las familias con niños y las parejas fueron dos de las estampas más vistas, aunque también acudieron equipos de trabajo, del distrito financiero de La Défense, para distenderse en grupo. “Hemos decidido tomarnos un día de descanso para fortalecer las relaciones en el seno del equipo”, explicó un encargado de control de la gestión, Jérémy Gros-Désir, que vino junto con sus compañeros de empresa.
Este francés de 22 años destacó que “el control de la gestión necesita de mucho trabajo colectivo”, por lo que su compañía les ha organizado una jornada en la Torre Eiffel en la que, además del patinaje, tienen programada una comida en uno de los restaurantes de la torre y varias sesiones de juegos de mesa.
Para Gros-Désir, el tamaño de la pista “está bien” para un día entre semana, pero se queda pequeño para los fines de semana, cuando recibe más gente. El año pasado, más de 1.000 patinadores por día se prodigaron sobre la superficie helada, “un éxito de público”, según los organizadores de la iniciativa, que alquilan los patines a 5 euros (6,5 dólares).
La pista se mantendrá abierta cada día hasta las 22.30 horas, por lo que la caída de la noche no impedirá que los turistas sigan patinando bajo los focos de colores que la iluminan. Para los más pequeños, unos trineos con forma de pingüino ayudan a mantener el equilibrio, ya que durante el primer día se vieron algunas piruetas, pero también muchas caídas.
Pese a ello, algunos de los patinadores se mostraron especialmente perseverantes, a sabiendas de que no hay nada mejor que superar el miedo para despuntar en el deporte en el que se dio a conocer mundialmente el ruso Evgeni Plushenko.

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