Le quitan el DNI español a un inmigrante nacionalizado por no estar “integrado”

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Por Guillermo Morales Catá,  Legalcity.es

Cubano residente en Barcelona

Desconozco el nombre de la mujer del presidente español Mariano Rajoy y también el de la mujer de Zapatero. De hecho, por lo que he escuchado en la calle pensaba que Rajoy no tenía esposa. Lo siento; pero no leo revistas del corazón. Tampoco sé quién fue el Comandante de la armada invencible ni qué pasó el 11 de septiembre de 1714. No podría decir el el nombre de dos futbolistas españoles porque no sé si Messi, Abidal o Masquerano ya han obtenido la nacionalidad. No me preguntes por el Jefe de las fuerzas armadas porque las guerras no son lo mio. Tampoco me preguntes cómo se llama el Ministero de Asuntos Exteriores porque con la que está cayendo en este país dudo que estemos haciendo buen “lobby” fuera de España.

¿Si se de historia española? Sí, la verdad es que algo (muy poco) conozco. Sé que un hombre blanco, cruz en mano, con una legión de blancos exterminaron a comunidades indígenas en el Nuevo Mundo hace unos 500 años. Esa es la historia que conozco: evangelización, pillaje, muerte, destrucción, aculturización, y dependencia, bajo el lema de los Reyes Católicos de “un estado, una raza, una religión”; y que los del Nuevo Mundo le dieron en llamar a aquel genocidio “descubrimiento” o “transculturalización” y que ahora se celebra en España cada 12 de octubre como “Día de la Hispanidad”. De esa historia conozco la colonización de la corona española con la América Indígena cuando se invadieron las tierras y las tomaron como si no tuvieran dueño; tomaron las riquezas a la fuerza y se las llevaron; mataron niños, mujeres, jóvenes y ancianos en nombre de la Espada y la Cruz. Nos llevaron la viruela, la peste bubónica, la tuberculosis y otras enfermedades desconocidas hasta entonces.

De esa historia también conozco que cuando Pizarro recibió dos habitaciones llenas de oro y plata en Perú, del Inca Atahualpa a cambio de su liberación, luego lo mató, y los incas no entendían cómo aquello era posible, que existiesen guerreros sin palabra de honor, y por ello fue que sucumbieron a las huestes ignorantes de quien antes de venir a América era un simple encargado de una piara de cerdos. No era ni la mitad de los hombres de ciencia que poblaban las culturas amerindias.

Y de la historia reciente conozco que hay cientos de políticos corruptos y que hay algunos ya condenados por robar descaradamente dinero del herario público. Políticos convertidos en muy malos gestores económicos que han logrado el éxito de que casi una cuarta parte de la población española hoy se encuentre en el paro. También conozco que si un inmigrante no tiene “papeles va a la cárcel –aunque el Gobierno le llama “Centro de Internamiento para Extranjeros”- pero que si una choriza como la Pantoja blaquea continuadamente dinero es condenada a dos años de prisión pero no va a la cárcel.
También pregúnteseme por la gente noble de esta tierra; catalanes, madrileños, andaluses, gallegos… personas que me han tendido la mano y que no me juzgan ni ven como el causante de los males de este país. Gente trabajadora, luchadora; personas que hacen esfuerzos incalculables para llegar a fin de mes y que intentan darle un mejor futuro a sus hijos. Pregúnteseme, es cierto, por un Estado de Derecho que me ha dado más de lo que tuve en mi país; un Estado que me permite expresarme libremente sin temor a ir a parar a una cárcel por disentir del discurso oficial.

Pregúnteseme por algo sobre lo que no entiendo mucho; que España no es un República sino una Monarquía donde si tienes la sangre azul y eres hijo de un Rey adquieres el derecho a convertirte en Rey. Pregúnteseme sobre eso; sobre ese Rey que caza elefantes en Botsuana y osos borrachos en Rusia. Un Rey que dice representarnos a todos pero que guarda silencio ante un “decretazo sanitario” aprobado por el Gobierno que prohibe a los inmigrantes “sin papeles”, “ilegales” tener derecho a recibir asistencia y tratamientos médicos. ¿Cómo es posible que este “Rey de todos” guarde silencio ante una medida que expresa un absoluto desprecio a la dignidad humana y que se trata de un derecho Consitucional?

Soy cubano nacionalizado español. Es decir, tengo un DNI español. Cuando juré “bandera” para acceder a la Nacionalidad española dije también que me comprometía a respetar la Constitución y serle fiel a ese Rey. Admito que nunca entendí la importancia del texto ¿Es una muestra de patriotismo o una exigencia anacrónica? ¿Un hecho significativo, todo un hito en nuestras vidas cívicas, o un simple trámite en definitiva innecesario? Me vinieron muchas preguntas pero tuve que hacerlo ante Su Señoría, el Juez encargado del Registro Civil, si por fin quería ser un ciudadano español. Lo cierto es que lo hice. Desde aquel momento sentí que en lo adelante Don Juan Carlos sería mi Rey aún cuando él tiene la corona no por haberla obtenido en una elección democrática sino “porque le tocó” al tener, dicen “sangre azul”.

Pero intuyo que nada sobre lo conozco tiene importancia en este país para que un inmigrante pueda acceder a la Nacionalidad Española. Lo que importa, parece ser, es lo que casi nadie como yo -incluyendo a los españoles de toda la vida- conoce.
Y por estas razones expuestas; por lo que desconozco; me despojan hoy de mi DNI español; porque no puedo demostrar mi “integración” (así le llaman) en España.

Hola, buenos días. Todo esto lo soñé anoche. Soñé que me habían quitado mi DNI español y que volvía a ser un “sin papeles” más. Despierto, reviso mi cartera y no, solo había sido un sueño. Ahí estaba mi DNI. Pero lo tendré a buen recaudo porque tal y como están las cosas quizás me lo quitan porque me temo que “los españoles” no estamos integrados a la sociedad. A los “españoles de toda la vida” les pregunto: ¿Sabrías responder a todas esas preguntas que le hacen a los inmigrantes para que puedan convertirse en “españoles”? ¿Os parece justo?

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