Leer los signos de los tiempos

 

Escrito por: Padre Rogelio Cruz (progeliocruz@hotmail.com)

El  verdadero cristiano, el hombre o la mujer de fe  no permite que la gente lo confunda con nadie, pues tiene una identidad.

Conoce sus límites. Hay alguien más fuerte y decisivo que él. El único al que el pueblo ha de acoger: el Mesías. A Jesús.

El mayor problema de la Iglesia, de los cristianos,  es hoy “la mediocridad espiritual”. La Iglesia no posee el vigor espiritual para enfrentarse a los retos del momento actual. Necesitamos ser bautizados por Jesús con su fuego y su Espíritu.

En los últimos años ha ido creciendo la desconfianza en la fuerza del Espíritu, y el miedo a todo lo que pueda llevarnos a una renovación.

Se insiste mucho en la continuidad para conservar el pasado, pero no nos preocupamos de escuchar las llamadas del Espíritu para preparar el futuro. Nos estamos quedando ciegos para leer los signos de los tiempos”.

Se da primacía a certezas y creencias para robustecer la fe y lograr una mayor cohesión eclesial frente a la sociedad moderna, pero con frecuencia no se cultiva la adhesión viva a Jesús.

¿Se nos ha olvidado que él es más fuerte que todos nosotros? La doctrina religiosa, expuesta casi siempre con categorías premodernas, no toca los corazones ni convierte nuestras vidas.

Se ha ido apagando la alegría en sectores  del pueblo cristiano, para dar paso a la resignación. Va creciendo el desafecto y la separación entre la institución eclesial y no pocos creyentes.

Necesitamos volver a las raíces de nuestra fe. Alimentarnos de las palabras de Jesús que son “espíritu y vida”.

Pronto nuestras comunidades cristianas serán muy pequeñas. En muchas parroquias no habrá ya presbíteros de forma permanente. Qué importante es cuidar desde ahora un núcleo de creyentes en torno al Evangelio.

Ellos mantendrán vivo el Espíritu de Jesús. Todo será más humilde, y más evangélico.

Se nos pide iniciar ya la reacción. Lo mejor que podemos dejar en herencia a las futuras generaciones es un amor nuevo a Jesús y una fe más centrada en su persona y su proyecto.

Lo demás es más secundario. Si viven desde el Espíritu de Jesús, encontrarán caminos nuevos.

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