Los 100 millones para la educación

Por VINICIO CASTILLO SEMAN

EL AUTOR es abogado y político. Reside en Santo Domingo.
En días pasados leí con mucha atención la preocupación externada por nuestra distinguida amiga doña Elena Viyella de Paliza, Presidente de Educa, acerca de cómo se van a gastar los cien mil millones de pesos (cien billones) que tendrá asignada a partir de enero la educación preuniversitaria de nuestro país.
Lo cierto es que este tema debe ser en los meses de noviembre y diciembre dominante en el debate público nacional. Lo peor que le puede pasar a este país es que después de una gesta cívica tan hermosa y sin precedente, el famoso 4% termine siendo devorado por los reclamos de aumentos salariales y otros benefi cios que hará una clase magisterial que padece defi ciencias graves desde el punto de vista académico, acompañada de una pasmosa falta de mística en la sagrada misión de enseñar.

Lo primero que debemos hacer si realmente como país queremos mejorar la calidad de la educación preuniversitaria es empezar por examinar a los profesores del sistema y determinar con seriedad quiénes están en condiciones de impartir docencia en niveles aceptables, despolitizando absolutamente ese proceso de evaluación y depuración.
Aunque no pocos pudieren criticarme, soy de los que cree que debido a las graves fallas de calidad en el sector magisterial el país no debe descartar el traer profesores de países amigos que hayan podido avanzar mucho más que nosotros en el campo educativo. Traerlos, no solo a enseñar a las escuelas, sino a formar y capacitar profesores criollos, experiencia que ha sido llevada a cabo con éxito en países del área.
El Plan Nacional de Alfabetización anunciado ya por el Presidente Medina debe ser una de las prioridades fundamentales del año 2013. En ese proceso debe involucrarse a toda la sociedad, no sólo la parte gubernamental.

Hay que crear toda una moda, una sinergia en la población alfabetizada, que la impulse a alfabetizar a aquellos conciudadanos que no han tenido posibilidad de aprender a leer y a escribir. El gobierno debe ser ingenioso siendo el motor de esa campaña, involucrando a las iglesias, al sector empresarial y a los dueños de medios de comunicación que puedan gratuitamente aportar sus espacios para estos altos fi nes. Puede crear innovadores premios para aquellos alfabetizadores que más personas alfabetizadas puedan exhibir en cada provincia. En otras palabras, hacer del apoyo a ese Plan Nacional de Alfabetización un clamor nacional a partir de enero.
El aumento del 70% del presupuesto de Educación a partir del año próximo, debe implicar la construcción de miles de aulas en todo el país, así como la reparación masiva de aquellas que se encuentren deterioradas y en toda la adecuación de éstas para la meta de tandas extendidas, prometida por el Presidente Medina en campaña electoral.

Las experiencias de Brasil y Venezuela, con los que tenemos inmejorables relaciones, son ejemplos a seguir y estoy seguro que a Danilo Medina no le sería difícil conseguir amplia colaboración, recursos y apoyo de todo tipo en el campo educativo con la Presidenta Rousseff y el Presidente Chávez.
Ojalá y este extraordinario esfuerzo en recursos económicos se traduzca en un punto de partida para mejorar la calidad preuniversitaria. Que haya un antes y un después a partir del año próximo. Para eso se necesitará mucho más que dinero. Se necesitará una sociedad unida apoyando al Presidente y a su gobierno, en la adopción de medidas enérgicas y valientes en este estratégico tema para el desarrollo futuro de la Republica Dominicana.

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