Los inmigrantes más jóvenes siguen soportando prejuicios

A PESAR DE ELLO, AÚN NO TIENEN CONFLICTOS ENTRE LA CULTURA DE ORIGEN DE SUS PROGENITORES Y LA ACTUAL

 

Para estadísticas y estudios sociológicos conforman el grupo de las segundas generaciones, los hijos y las hijas de los ciudadanos extranjeros que en su día buscaron en otra tierra un futuro mejor. Y son ellos, los más jóvenes, quienes aún siguen sufriendo en propias carnes los recelos y los prejuicios por su identidad étnica, según lamentó ayer Rosa Aparicio (investigadora en la Universidad Pontificia de Comillas) durante el Congreso sobre migraciones internacionales en España que se celebra en la capital vizcaina.

Esa es una de las conclusiones que se recogen en un estudio elaborado en base a las respuestas de siete mil jóvenes hijos de inmigrantes, residentes en Madrid y Barcelona, y del que también se puede deducir que la opinión pública interpreta ese hecho diferencialcomo algo externo cuando realmente, esos chavales se valen de ambas culturas para construir su propia identidad. «Los jóvenes de segundas generaciones en España generalmente no tienen conflictos entre la cultura de origen de sus padres y la de su sociedad actual», expresaba Aparicio.

En este sentido, tal y como declaró a Efe, «no existe ninguna posibilidad de que en España estalle un conflicto violento con hijos de inmigrantes» similar al acontecido en Francia en 2005 que expresaban su descontento con la situación que vivían. «En España, las cosas no se están haciendo mal» y la mayoría de los inmigrantes se están integrando «relativamente bien», principalmente porque llegaron en un momento que había oferta de trabajo, aunque tal y como precisó, existe una «cierta» discriminación.

A este respecto, precisó que hay que prestar «especial atención» a que dicha discriminación no se produzca en las escuelas, ya que en estos centros «se marcan las oportunidades de futuro», y destacó que «los conflictos no se deben a la inmigración sino que están relacionados con clases sociales desfavorecidas». El rechazo se produce, opinó, «cuando los españoles creen percibir que se favorece al inmigrante, y las actitudes más negativas se detectan en los niveles sociales más bajos de la sociedad ya que son los que compiten con los inmigrantes por las ayudas y servicios sociales».

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