Madrid: El periodista Matías Iturbides presenta novela: ‘El tejado de enfrente’

‘El tejado de enfrente’ cuenta la historia de Raymond, un inmigrante dominicano que debe adaptarse a la nueva vida en Madrid mientras intenta alcanzar sus sueños. Esta novela contemporánea de Matías Iturbides ha conquistado a crítica y público por su sencillez y dinamismo para transmitir un complejo trasfondo de corte existencialista 
Después de publicar algunos relatos cortos en antologías, el periodista Matías Iturbides regresa a la literatura de la mano de El tejado de enfrente, su primera novela. Raymond Paredes es un treintañero dominicano que se traslada a Madrid para comenzar una nueva vida. Aquí será bien acogido y vivirá cientos de historias junto a su grupo de amigos, pero también tendrá que lidiar con los problemas profesionales y personales. Aunque Raymond consigue trabajo en un locutorio, no está nada conforme con sus condiciones y acaba detestándolo, frustración que se une a su mala racha con las mujeres. Sin embargo, a pesar de sentirse atado a tal cruel destino, sabe que el camino que quiere emprender es otro y que solo su determinación y su instinto le ayudarán a alcanzar la vida que desea.
Matías Iturbides

Matías Iturbides

El tejado de enfrente en una combinación absorbente de vivencias e historias fantásticas. Entre sus páginas, el lector podrá hallar citas y pequeños relatos de humor, de amor, incluso poesía. Pero lo genial de estos relatos no es solo que por sí mismos tienen un valor innegable y conforman una narración muy amena en el conjunto de la obra. Además, son historietas que se proponen y debaten entre el grupo de amigos de Raymond en sus encuentros de los jueves en el Café Moon, de modo que el autor expone con sutileza reflexiones sobre algo más profundo de lo que las palabras dejan ver. Muestra eso que se esconde en la cotidianidad, los pensamientos que afloran antes o después en la mente, igual que el subconsciente grita por la noche al aliviar el estrés que supone sobrevivir al día a día.

Y precisamente, esas reuniones de los protagonistas se perciben como algo cercano; gusta asistir a ellas porque todo el mundo queda con sus amigos en un ‘pequeño-gran’ rincón, todo el mundo intenta arreglar el mundo entre una calada al cigarrillo y una cerveza. Con la mejor de las compañías, cada persona empieza a analizar su propia vida, a mandar lejos de una vez por todas el conformismo. Porque, ya sea voluntario o impuesto por un sistema que pugna por ahogar la voz, el conformismo devora las ganas de querer mejorar y de convencer a la gente de la realidad latente: que sí se puede dar la vuelta a la situación, que cada persona es valiosa y que se merece ese progreso. La gente se niega la felicidad, bien sea por el miedo a perderla o por el miedo a fracasar en el intento. En cambio, no debería permitirse dejar pasar las oportunidades, pues como dice la canción: ‘la vida y los sueños se me van’.
Raymond es la representación de la actual ‘generación herida’ o ‘jodida’. Parece como si unas cuerdas invisibles atasen a Raymond, como si una fuerza le anclase en un punto y le impidiera marchar a cualquier otro sitio que no sea desayuno-trabajo-casa, desayuno-trabajo-casa. Matías Iturbide hace ver con el protagonista al lector aquello que le imposibilita andar el camino libremente, pensar sobre por qué calla su voz interior y va dormido por la vida. Realmente, el obstáculo para alcanzar el éxito es uno mismo. El cambio siempre empieza en uno, desde dentro hacia fuera.
En paralelo a esa superación, se encuentran las historias de inmigrantes que están lejos de su casa, de su familia, que no pueden ver crecer a sus hijos por la distancia. El lector las recibe por las anécdotas en el locutorio y también a través de los ojos de Raymond, llenos de nostalgia, vacíos de plenitud, dejando expuesta la cara desagradable de la moneda: la desigualdad, la injusticia y la impotencia.
Y entre esos personajes, llama la atención el gancho fabricado con el Listillo, un hombre que siempre se va sin pagar del locutorio. No es más que otra prueba de la facilidad de Matías Iturbides para llevar absorto al público por esta dinámica historia como si fuera un paseo por un rincón secreto al que querer escaparse una y otra vez. Es una obra con personajes memorables, con diálogos que invitan a participar, que involucran en el relato.
El tejado de enfrente habla a ratos en clave de humor y otras veces en tono sarcástico, aunque siempre mantiene una línea optimista y entrañable. Cada situación por la que el protagonista ha de pasar, cada risa, cada amor y cada lloro convierten esta novela en una excepcional historia de aprendizaje, en una oda a la vida.
Los años pasan, algunas cosas cambian, incluso la manera de ver el universo que hay alrededor. No obstante, los amigos de verdad, esas charlas en el café se mantienen, como un pedazo de vida robada al tiempo que se encierra en una burbuja para siempre. Al igual que ocurre en esas bolas de cristal con nieve: el mundo exterior se mueve, las personas crecen, envejece, vienen, van y se van. Pero ahí dentro no existen los segundos, no existe más que esa nieve que, sorda e indiferente, cae sobre unas impertérritas figuras que sonríen al saber que existe un lugar donde estar a salvo. Un lugar como el Café Moon, donde las historias y su gente nacen y jamás desaparecen.
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