Madrid, vertedero capital

635193497175043454wANTONIO M. YAGÜE 15/11/2013

 

 

La ciudad se desespera con la huelga de limpieza y las críticas a la alcaldesa, Ana Botella, crecen con los montones de basura El anuncio de más paros en otras empresas del sector y la meteorología adversa enredan el conflicto

Madrileños y turistas seguían ayer tomando y enviando fotos de montañas de porquería apilada junto a los contenedores en las aceras de las calles del centro de la ciudad. Algunos se tapaban la nariz porque los residuos empezaban a desprender un olorcillo nauseabundo en el décimo día de huelga. Mientras, vecinos, comerciantes, la oposición y el propio PP (dos décadas gobernando la ciudad) lanzan dardos a la alcaldesa, Ana Botella. Mucha, mucha basura en las calles y los jardines. «Unas 3.000 toneladas, a razón de las 300 toneladas de residuos que se generan al día», según las cuentas del portavoz del PSOE en el ayuntamiento, Jaime Lissavetzky.

Botella, que vive en una lujosa urbanización de Pozuelo de Alarcón, lejos del vertedero capitalino, ha logrado con su prolongada inacción y responsabilizando a empresas y sindicatos un grito casi unánime pidiéndole que solucione el conflicto y dimita. Y que muestre el supercontrato de casi 2.000 millones de euros por ocho años firmado en julio con las empresas concesionarias (OHL, FCC y Sacyr) de la limpieza, ya que se sospecha que en él no se las obligó a mantener plantilla. Las empresas negaron ayer que Botella conociese sus intenciones, pero la realidad es que en agosto hubo 300 despidos y ahora preparan otros 1.100, lo que ha llevado al plante de la mayoría de los 6.000 empleados. Los pocos disponibles, de servicios mínimos, salen a trabajar escoltados por la policía.

A las puertas de la Navidad

Las fotos de la capital española muestran papeleras a rebosar en la Puerta el Sol, vidrios rotos y restos de botellones en el barrio de Malasaña, compresas en las aceras de la glorieta de Atocha o excrementos de perros en el barrio de Salamanca. «La imagen de Madrid es la de un gran cubo de basura vertido, y esto nos va a hacer daño a medio y largo plazo. No podemos llegar a las puertas de la Navidad como estamos», clama Hilario Alfaro, presidente de la Confederación de Comercio de Madrid.

En la zona de Preciados-Carmen, otros vendedores y hosteleros comparan la situación con la vivida por la acampada del 15- M en el 2011. «Hemos perdido al menos un 40% de las ventas», calcula Luis Gómez, camarero de un bar con terraza, vacía desde hace días. «Solo pedimos a la alcaldesa que se nos permita trabajar con normalidad», agrega.

Hasta el tiempo en contra

La situación no mejora ni en el turístico barrio de los Austrias ni en otros. Junto a las montañas de basura se eleva el enfado de los madrileños ante la respuesta municipal a la huelga. «El ayuntamiento es el que tiene que garantizar la limpieza. La alcaldesa debe saber que se pueden subcontratar empresas, pero no la responsabilidad. Las empresas tienen obligación de cumplir el contrato, pero quien cobra los impuestos es el consistorio, el máximo responsable», subraya Isabel, de la Plataforma del Distrito Centro.

Asociaciones de vecinos se echaron ayer a la calle a recoger firmas contra Botella. «Quería un servicio low cost y lo que ha logrado es una ciudad sucia, al menos mientras siga en el cargo», dice Miguel Cervera, de la Asamblea Ciudadana de Universidad. Hasta la Defensora del Pueblo, Soledad Becerril, le recordó que aunque los servicios estén en la actualidad externalizados tiene que actuar.

El plazo dado a las empresas hasta esta tarde para que los barrenderos vuelvan al tajo, con la amenaza de contratar a los de la firma pública Tragsa, dependiente del Ministerio de Agricultura, parece un brindis al sol. Ello exigiría la declaración de emergencia sanitaria por parte del Gobierno y, además, Tragsa también prepara un ERE y los sindicatos han anunciado una huelga.

El oscuro y sucio callejón sin salida se completa con el anuncio de los conductores de los camiones de la basura de la empresa Cespa de que se sumarán al paro la próxima semana. Hasta la meteorología, que prevé lluvia para el fin de semana y subida de temperaturas el lunes, va en contra. «El agua, al mezclarse con la basura, favorecerá la descomposición, y luego el calor y la humedad ayudarán a la putrefacción», temen en el servicio sanitario municipal. Por si fuera poco, los suelos de granito implantados por Gallardón. se vuelven «tremenda y peligrosamente resbaladizos cuando hay restos orgánicos».

15nov/amodom

elperiodicodearagon.com

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